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vientos de agua

 

VALENCIANOS de alegría. Andaluces de relámpagos. Murcianos de dinamita frutalmente propagada. Todos contra los castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas. El sureste unido versus el Estatuto. Vientos del pueblo contra el agua. ¿Quién habló de echar un yugo – MH dixit- sobre el cuello de esta raza? Arturo García Tizón ya lo ha dejado claro en la prensa pimentonera: “cualquier acuerdo o propuesta (sobre la caducidad el Tajo-Segura) tendrá que contar con la opinión de Murcia y de Levante”. Es diputado por Toledo y ¿negociador? Una joya.

Ya estamos viendo en la cabecera de la manifestación a Camps con la factura de sus trajes; al ministro furtivo Mariano Fernández Bermejo, enseñando licencia para cazar mutones gratis total en Andújar, -“al ladito de Puertollano”- y al democristiano Javier Arenas, -el trilero mayor del Reino- llegado ex profeso de Sevilla para participar en la romería. Ahora se entiende mejor por qué negó su firma al preacuerdo con el GPS jugando con cartas marcadas y por qué dinamitó el consenso tras entrevistarse con Valcárcel. La fallera mayor de este encuentro en la Plaza Circular murciana –en un paréntesis entre el espionaje cheli contra Esperanza, la crisis de Cajamadrid y la supuesta corruptela de alcaldes con Jaguar incorporado-, debería ser María Dolores de Cospedal, apoyando sin fisuras a sus compañeros mediterráneos. En desagravio, puede convocar otra marcha en Toledo, en solidaridad con los populares de Castilla-La Mancha. Y aquí paz y después gloria.

Tiene razón el secretario de organización socialista, José Manuel Caballero al afirmar que “esto no aguanta más”. Los vientos del egoísmo han desbordado el cauce del Estatuto. Nuestra tierra y nuestra gente son los grandes perdedores. No se qué es peor para el presidente Barreda, herido en su honor: si retirar el texto antes de que PP y PSOE se rompan por la mitad o explicar su soledad a la ciudadanía.