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la transicion digital

TDT

Laura Caballero Trenado

Tirant lo Blanch Valencia, 2007, 415 páginas

ISBN 978 – 84 – 8456 – 978 – 7

La Televisión Digital Terrestre (TDT) es el reto tecnológico más sobresaliente de nuestro tiempo. Para entendernos: el paso de lo analógico a la digital es un hecho comparable al cambio de la televisión de blanco y negro a la de color, al del CD por el vinilo o más recientemente al despliegue de la telefonía móvil. Un paso por detrás de la creación de Internet y un eslabón esencial en la cadena de la Sociedad de la Información.

Con motivo de la cuenta atrás del apagón analógico, el ministro de Industria, Pablo Sebastián, aseguraba en Soria, el pasado 23 de julio que “con la TDT hemos entrado en el futuro”. Como ustedes saben, el encendido digital se producirá en España el 3 de abril de 2010, dos años antes que lo mandatado por la Unión Europea.

A día de hoy, casi el 90 por 100 del parque de televisores en nuestro país (unos 30 millones) puede recibir la señal digital y, por tanto, estar conectado con el futuro. Pero ¿qué es la TDT? ¿Una nueva televisión? No, un nuevo sistema tecnológico de sustitución que viene a mejorar el espacio radioeléctrico, posibilitando más cadenas (hasta 50) más programas, mejor imagen, mejor sonido y el acceso a la interactividad. Y todo ello, de momento, con carácter universal y gratuito.

Nos encontramos, pues, en la recta final hacia la implantación de la TDT sin posibilidad alguna de que el proceso se detenga. Estamos, más exactamente, en los últimos kilómetros de la maratón a la transición de lo digital, con un escenario económico en recesión, lo que acrecienta la incertidumbre, en un sector –el de lo audiovisual y las telecomunicaciones-, abierto y dinámico, que sigue marcando el rumbo y el ritmo de las sociedades más avanzadas y competitivas. Por tanto, al reto que tenemos por delante hay que tomarlo no como un problema sino como una oportunidad.

He dibujado el panorama a día de hoy, colocándoles en la primera fila del patio de butacas para que vean y sientan qué se esconde en el corazón de TDT, el libro de la doctora Laura Caballero, un texto que despeja el camino de una asignatura pendiente que todos tendremos que aprobar en menos de dos años.

Tuve el privilegio de leerlo en el momento de su presentación en Madrid (Universidad, San Pablo CEU, 13 de mayo 2008) y lo acabo de releer para realizar esta reseña bibliográfica. Se trata de un trabajo único, riguroso y si me permiten, profético.

La profesora Caballero Trenado ha diseccionado su tesis doctoral, Premio Nacional 2007 y ha reescrito con amenidad un libro imprescindible para caminar por el proceloso mundo de la televisión digital hertziana. El texto está escrito con claridad. Y es un manual útil tanto para los expertos del sector, como para los alumnos de las Facultades de Ciencias de la Información. Algún día –más pronto que tarde- TDT será un texto obligado para conocer los orígenes (a veces convulsos) del nacimiento y despliegue de la Televisión Digital Terrestre.

Período: 1997-2005. Ámbito: nacional y europeo. Contexto político: gobiernos del PP y del PSOE. Agentes que intervienen en el proceso: gobierno, teleoperadores públicos y privados, antenistas, fabricantes de equipos, anunciantes y distribuidores de señal.

Sorprende, en primer lugar, el rigor científico de toda la obra. La profesora Caballero ha construido un edificio sólido (en seis capítulos) sobre pilares cimentados en la sistematicidad de una lógica comunicacional que hace el trabajo intelectual muy atractivo. Y eso es de agradecer.

Ya en la introducción, la autora advierte que “el profundo cambio al que se someterá el actual modelo audiovisual resulta impredecible”. Con la minuciosidad de una entomóloga, la autora de TDT disecciona, parte a parte, de forma armónica y proporcional, a todos los actores que intervienen en el proceso. O, por decirlo con sus propias palabras “actores que sueñan en digital” (pag.37). Tiende un puente imaginario entre el audiovisual y los sectores de la informática y las telecomunicaciones expandiendo las posibilidades de negocio muy en la línea propugnada por Nicholas Negroponte en su ya célebre obra “El mundo digital”, (Ediciones BSA Suma de Letras, Barcelona, 2002) Es lo que hoy conocemos y visualizamos como proceso de convergencia de las televisiones y los PCs complementan contenidos e información para evitar que se ensanche más la brecha digital. Es por ello, que la doctora suscriba, en sintonía con el catedrático de la UCM Enrique Bustamante la idea de que “la TDT es, asimismo, un derecho social”.

Todos conocemos las emisoras e TDT de cobertura nacional: La Primera, La 2, Canal 24 Horas, Teledeporte, ClanTV, TVE Internacional, Documentos TVE y Canal Clásico, de la Corporación RTVE; Antena 3, Nova y Neox (Planeta); Veo TV, Set en Veo (Sony Enterteimant), de El Mundo); Telecinco, FDF y 5 Sport (Gestevisión, S.A.); Net TV (Vocento) e Intereconomía; Cuatro, CNN+, Promo y 40 Latino (Prisa) y, La Sexta y Hogar 10 (Mediapro y Globalmedia). Todos conocemos estas cadenas de ámbito nacional –decía- pero la situación se complica cuando ampliamos el ámbito de actuación (emisoras autonómicas y locales). Y así hasta llegar a las 1.148 estaciones de televisión digital terrestre que España tiene asignadas para su territorio. Baste señalar que el Estado de California tiene asignadas 27 licencias en TDT para darnos idea de la complejidad que se avecina.

¿Cómo afectará esta masiva oferta a los telespectadores, a los anunciantes y a la publicidad? Con fragmentaciones de audiencias (clientes de nichos especializados) y con publicidad dinámica (insertada) e interactiva. Nadie se ha parado a analizar en profundidad el fenómeno de forma cuantitativa pero la profesora Laura Caballero dejaba en el aire (página 25) preguntas de este calado: ¿en qué debe residir el principal atractivo de la TDT, en sus posibilidades de negocio o en sus contenidos? ¿Qué valor añadido aportaría? ¿Encaja la Alta Definición en el modelote la TDT? ¿Se puede mantener en España el carácter gratuito de la TDT o estamos también tránsito a una televisión de pago por evento o de TDT bajo demanda?

Sin duda, la pregunta clave de este panorama que se avecina es más sencilla y ya la dejó en sede parlamentaria (Senado, 24 febrero, 2005) el consejero delegado de Antena 3 TV, Maurizio Carlotti quien ante la subcomisión de la Sociedad de la Información del Senado, se preguntaba en voz alta ¿Quién paga la fiesta?

Porque la TDT precisa de muchos agentes para completar el ciclo. Así, a los operadores radioeléctricos –que soportan el pago de doble señal en analógico y digital- hay que sumar a las empresas transportadoras de señal, a las empresas instaladoras de tecnología de consumo, a los administradores de fincas, a los antenistas, a las industrias de contenidos y a las pruebas pilotos (Alcázar Digital, en Alcázar de San Juan (Ciudad Real), sobre a interactividad y a Soria, como cabeza experimental para el apagado analógico, si bien, por problemas de agenda política, el primer lugar de España cubierto en “todo digital” se produjo en A Fonsagrada (Lugo) el 6 de abril de 2008.

El Capitulo II de esta I Parte analizar en profundidad a los competidores de la TDT. La autora nos introduce de lleno en los espejos cóncavos con los que tiene que batallar la televisión digital terrestre (telwevisión por par de cobre (línea telefónica, Imagenio); la banda ancha (ADSL), la nred de acceso a la SI, la TDT a través de fibra óptica, el bucle local, la Tv via satélite, la tele a la carta, y la HDTV (Alta Definición). La habilidad de la doctora Caballero se refleja con claridad a lo largo y ancho de 60 páginas que nos brindan la posibilidad de reconciliarnos con el futuro digital que ya habita entre nosotros coincidiendo con el cambio de siglo y de milenio. Desvela el círculo vicioso en el que se desarrolla el sector de los contenidos. “No hay contenidos digitales porque no hay mercado y no hay mercado porque no hay contenidos”. En resumen, el relanzamiento comercial de la TDT y, por ende, el modelo de negocio interactivo sigue siendo todavía una incógnita. Tras denunciar dumpings publicitarios de algunas cadenas (página77) para no perder clientes, nos habla de las barreras sicológicas de los usuarios potenciales para incorporarse a la TDT.

La joven investigadora, gran conocedora del mundo anglosajón, aplica el método PEST a la II Parte de la obra. Y se recrea en los aspectos Políticos (Capítulo III), Económicos (IV), Sociales (V) y Técnicos (VI) para desbrozar el complejo mundo sobre el que se ha construido a tranca y barrancas la TDT.

“No olvidemos” –ya había adelantado en la introducción de la obra- “que el modelo TDT es un modelo impuesto”. Desde la experiencia investigadora pone al descubierto, sin tapujos, la posición titubeante cuando no dilatoria de las administraciones; el impulso o la inercia del marco regulador, los cambios a contrarreloj para aprobar el Plan Técnico Nacional de la TDT; se posiciona con honradez intelectual ante las acciones ministeriales de Birulés (PP), Montilla y Clos (PSOE) y se detiene en explicar la consolidación de Impulsa, el organismo creado entre el ministerio, las cadenas de difusión nacional y el distribuidor Abertis para el impulso de la TDT.

El recorrido por las cinco decenas de páginas nos adentra en las miserias de algunas instituciones a la vez que deja la puerta abierta al incuestionable liderazgo de la RTVE, hoy reconvertida en una Corporación Multimedia que acaba de estrenar nueva imagen corporativa en un intento de despegarse (también) de su longevo y proactivo pasado gubernamental.

Las enseñanzas aparecen en todas direcciones. Con respeto pero con energía, la autora va desgranando verdades no conocidas por la opinión pública y que ponen de manifiesto que los intereses (políticos, económicos, públicos, privados, autonómicos, locales) han condicionado (y condicionan todavía) el despliegue de la TDT en este tiempo tan convulso e irreversible.

No por ocupar menor espacio resulta menos atractivo el capitulo dedicado estudiar las consecuencias económicas de la implantación de la televisión digital herziana. Si en la Edad Media la imprenta dejó sin trabajo a los amanuenses, la plataforma única digital tendrá sin duda consecuencias económicas y laborales en el sector de la comunicación. ¿De qué tipo? Para empezar en la consolidación del teletrabajo. Hoy, muchas de las actividades comunicacionales que interesan a periodistas, publicistas, asesores, consultores, etc, se desarrollan sin salir de casa. Y aquí nace, como bien sufrimos los colaboradores y los guionistas, una nueva forma de relación (o mejor de no relación) laboral con las empresas. La TDT ‘facilitará’ el teletrabajo. No son de importancia menor las referencias al desembarco de nuevos operadores, a las oportunidades de negocio en la cadena de valor y las inversiones en futuro, es decir, en I+D+i.

Reconozco que el espacio dedicado a los aspectos técnicos (Capítulo VI) es el que hay que leer más despaciadamente.

Sorprende la facilidad con que la doctora Laura Caballero Trenado conecta con el lector para no enfrascarse en un lenguaje tecnológico al alcance de telecos e ingenieros de la confusión. Todo se eniende, todo resulta comprensible. Más allá de conceptos como “multiplexación”, canalles de retorno, Application Programming Interfaces (APIs), herramientas de navegación, gestión de la memoria de almacenamiento o MHP (Multimedia Home Plattform) se agradece que, se incluyan las luces y las sombras de la TDT, ue nadie se atreve a contar en directo.

El libro TDT se explaya (Capítulo V) –perdonen que me haya saltado el orden cronológico- en la dimensión social de la TDT. ¿Nos proporcionará la TDT más pluralidad y, por tanto, mayores cuotas de libertad? Lo políticamente correcto sería decir que sí. Pero detrás de la TDT hay un negocio; de momento no es grande. Tampoco está garantizado –aseveraba al comienzo la autora- que “ocupar antes el terreno” (página 20) ofrezca ventajas competitivas. La guerra del fútbol se ha agudizado entre dos grupos privados (La Sexta y Digital+) en función de que el que se rinda, perderá la batalla del futuro. Ni siquiera las audiencias masivas garantizan ingresos suficientes para cubrir los gastos del evento: (Campeonato de Baloncesto y Mundial de Futbol (La Sexta); Campeonato de Europa de Futbol (Cuatro) o Juegos Olímpicos de Beging (Corporación RTVE).

De lo que no cabe duda es de la función de la TDT. La naturaleza de servicio público en las TDT de titularidad pública (Corporación RTVE) viene reflejada en la ley de creación de 2006 que ha dado paso a una empresa más independiente y desgubernamentalizada, una conquista ya visualizada por la autora con varios años de anticipación. Hoy, el contrato programa firmado por el Gobierno y la Corporación RTVE, introduciendo nuevos servicios de la Sociedad de la información para evitar el riesgo de exclusión social o de la llamada brecha digital. Hablamos –se refiere la autora, lógicamente- a las televisiones financiadas con dinero publico. La función social de las privadas se ajusta más al balance de beneficios. De ahí, el acoso al que está siendo sometida CRTVE por los operadores privados, acusándola de recibir doble financiación mientras paralelamente se presiona al gobierno para que se rebaje cada hora de 12 a 9 los minutos de publicidad. Otra forma de ir minando la economía de la televisión pública, sin duda, la institución que mas ha vert4brado informativamente España en los últimos 60 años.

De todo esto y de mucho más habla el libro TDT de Laura Caballero. Porque el libro está vivo, respira y siente lo que siente, respira y vive el sector audiovisual. El texto es el resultado de una investigación exhaustiva. Y eso se nota en cada línea, en cada párrafo y en cada página. Baste subrayar que, a modo de las conclusiones clásicas de las tesis doctorales, la autora nos regala medidas ‘a medida’ para potenciar la TDT.

TDT es una ventana abierta sobre el viento de las TIC; una puerta abierta de par en par al futuro digital, un puente que nos acerca a la otra orilla de la transición, que tiene fecha fija: abril de 2010. TDT es un texto imprescindible para quienes duden de que estas tres letras están asociadas al cambio revolucionario y tecnológico que no tiene marcha atrás. Y es imprescindible también para quienes creemos ciegamente en esta herramienta de comunicación de masas.

“El futuro”, dejó escrito el filósofo, físico y premio Nobel, Percy W. Bridgman, “es un programa”. No podemos adivinar el porvenir, cierto, pero sí podemos programar objetivos, poner medios, ordenar prioridades y prevenir los riesgos. Así se llega al futuro. La realidad es que en este principio de siglo y de milenio ya estamos en él.

. Somos lo que vemos, lo que consumimos por la tele. Por desgracia (o por fortuna) la ‘caja tonta’ es el espejo convexo -hoy plano- en el que nos miramos a todas horas.

La Sociedad de la Información, (SI), (o del Conocimiento) es un eje central de Naciones Unidas y de la Unión Europea para evitar los desequilibrios y las injusticias que propician las desigualdades tecnológicas. O, por decirlo de otra manera, una nueva forma de gestionar la pluralidad y la esperanza. Y tod esa filosofía se encierra en TDT, de la doctora Laura Caballero Trenado, editado por Tiranc Lo Blanch, Valencia, 2007. Un texto que condensa rtodo lo acontecido con la TDT hasta nuestros días, un camino, una aventura que habrá que recorrer cada vez que nos adentremos en territorio TDT. Un torrente de ideas para seguir soñando en digfital.

Antonio Regalado Rodriguez /Institución Universitaria Mississippi/

Madrid