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el ganador

ME RESIGNO a llamar valiente a José María Barreda por el mero hecho de rechazar de plano la futura ley del aborto. Antes que político y presidente, Barreda es padre y no entiende que si su hija quedara embarazada no se comunicara con su madre y con él. Razonable. Le entendemos. En ese supuesto habría que buscar una solución en clave familiar. Barreda  ha abierto la veda de las discrepancias  internas con Moncloa.  Tiene razón. Ojala no sea el único socialista o socialdemócrata que se opone a esta medida tan radical de un presidente de Gobierno a la deriva. Este no es un problema  de derechas o de izquierdas; ni siquiera de extremo centro. Es un problema de valores.  Y de sentido común. Es un problema de ética y no cabe disciplina de voto. Este no es un duelo entre conservadores y progresistas (de salón) sino una apuesta por la vida o por la legalización del asesinato. ¿Sabían  que un feto siente y que su corazón late a partir de las tres semanas de gestación?

   Dice la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega –que no tiene hijos- que esta normativa  busca salvaguardar la dignidad de las mujeres.  ¿Una joven de 16 años es una mujer?  ¿Es digno dar un plazo de 72 horas para tomar tal decisión ¿Está capacitada una joven aturdida  para tomarla? ¿Cuál es la responsabilidad del presunto padre? ¿Para qué sirve la patria potestad de  padres y tutores?

   Esta iniciativa dinamita la familia, rompe la confianza entre padres e hijos y pone en riesgo la salud de una menor.  ¿Están testados los efectos secundarios? No en las jóvenes. Asegura la ministra de Igualdad –igual da- (que tampoco tiene hijos) que esta norma nos pone a la vanguardia de Europa. Señorita Aido, los experimentos, con gaseosa. Y la titular de Sanidad, Trinidad Jiménez –que tampoco tiene hijos- argumenta que la administración de la píldora postcoital sin receta médica, aunque a veinte euros la pastilla, en un derecho. Mi querida Trini: el aborto no es un derecho es un fracaso.  Un fracaso personal y colectivo.

   A finales de año, se podrá abortar legalmente en España, hasta las 14 semanas; y hasta las 22 en los tres supuestos que la ley contemplaba anteriormente (violación, malformación del feto y peligro físico y síquico para la madre). 

   Una joven de 16 años no puede votar, no puede entrar en una discoteca, no puede comprar tabaco ni alcohol y necesita el permiso paterno para viajar o una receta médica para curarse un resfriado. No puede ni ser titular de un teléfono móvil y sin embargo será la dueña en solitario de sus  decisiones más dolorosas. Y puede comprar incluso una pastilla abortista  que en su envase recomienda no dejar al alcance de los niños.  Es una ley peligrosa e innecesaria,  porque, además, nuestro país se convertirá en la meca de toda Europa para abortar libremente. El efecto llamada provocará miles de abortos más cada año. No hace falta ser un adivino. ¡Que ocasión perdida para regular la adopción como alternativa a los embarazos no deseados!

   Hay que reconocerle a Zapatero una  rara habilidad para tensionar a la  mitad de la sociedad, a los creyentes y a la Iglesia. Los obispos hablan de crimen, Rosa Díez de puerta abierta al infanticidio y Mayor Oreja de disparate. A ERC y a IU–ICV le parecen insuficientes 24 semanas. El presidente no tuvo agallas para incluir esta iniciativa en el Programa electoral de 2008.  Estamos ante otra ley de Memoria Histérica, que solo pretende crispar al personal. No hay demanda social. Zapatero no contento desviar la mirada de los 4 millones de parados (sin contar los autónomos y los que hacen cursos de formación); el presidente, encantado  y generoso de favorecer a los banqueros (regalo fiscal del 28 de diciembre) y a la banca,  (150.000 millones en créditos y avales y no contento con apalear a las clases medias al suprimir las desgravaciones por compra de vivienda y con alcanzar el -3 por 100 del PIB –la mayor recesión desde 1942-, ahora ganará otra de las guerras mediáticas en el Congreso.  Y así, sin diálogo como prometió hace un año, se embarca en una contrarreforma de la ley del aborto, eufemísticamente llamada de interrupción voluntaria del embarazo para favorecer a las clínicas abortivas  y en negociar el apoyo de sus socios que le han dado la espalda en el último debate sobre el Estado de la Nación.

   Un arma arrojadiza para exhibir en campaña electoral. Ya ha amenazado a su grupo parlamentario con el voto cautivo. Lástima de votar en conciencia para poner a cada uno en su sitio. Pide María Dolores de Cospedal a Barreda que los diputados y senadores socialistas de la Comunidad voten en libertad. No ha lugar. Cuando los ciudadanos podamos elegir listas abiertas podremos exigirles coherencia y compromiso directo con los ciudadanos. En cualquier caso,  Zapatero siempre gana. Sacará adelante el proyecto en otoño con el apoyo de sus socios separatistas. Siempre sabe a dónde yh con quién va. Y lo mejor es que  paga al contado. Con nuestros impuestos, naturalmente. ZP,  con esta ley del aborto, ¿dónde está tu victoria?