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el dia después

Cada convocatoria electoral es una aventura para profundizar en la democracia. Un mecanismo en tiempo de crisis para rebelarse contra lo establecido. También la del 7J. Pero no ha sido así. El PP ha ganado pero, ojo, no recoge los votos que pierde el PSOE. La abstención, desgraciadamente, ha sido el protagonista de la jornada. La participación se ha quedado en el 45,81%. No hay ambición de país. ¿Cuál es la primera conclusión? Que los dos partidos grandes mantienen un clientelismo hegemónico. ¿La segunda? Que la crisis ha castigado a Zapatero moderadamente. Con la que está cayendo que los de Génova 13 no canten victoria de cara a 2012. Mayor estuvo exultante en el balcón. Y Rajoy adelanta que pronto ganará las elecciones generales. El tiempo del triunfo siempre es escaso. Pedir la dimisión de Zapatero resultó desmesurado. López Aguilar, oficial y caballero. El PSOE no ha conseguido movilizar a su electorado. El PSCLM tendrá que analizar el irresistible ascenso de los populares en las cinco provincias de la región. La consecuencia más visible es el avance del centro-derecha en la UE y el retroceso del socialismo. La mejor noticia, que no obtuvieran escaño los amigos del TC. La más esperanzadora, la entrada en el PE de Sosa Wagner, el candidato de UPyD. La mediocre campaña que ambos partidos han llevado a cabo ha sido uno de los factores para que los votantes se quedaran en casa. Europa ha sido el motor de nuestro progreso. Hemos fallado. Las sociedades opulentas olvidamos que lo más peligroso para una sociedad es la estabilidad prolongada. El Parlamento de Bruselas no se radicalizará pero nace deslegitimado. ¿Se reforzará el radicalismo de ZP? Ahora hay que fortalecer las instituciones, aprobar el Tratado de Lisboa y apostar por una Europa más fuerte, más unida, más y cercana. Y mañana, entre todos, a parar el paro.