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sin brotes verdes

El informe del Banco de España sobre la situación económica no puede ser más claro: lo peor está por llegar. Hemos tocado fondo pero la recuperación será muy dolorosa. Todo empezó con la borrachera del dinero fácil. El crédito sin garantías se desbordó. Bancos, cajas, inversores, aseguradoras, fondos y bancos centrales miraron para otro lado. Los especuladores tipo Madoff vieron desmoronarse su pirámide de arena. El miedo ganó la batalla de la opinión pública. Y la credibilidad saltó en pedazos. De golpe las clases medias nos despertamos en la indigencia. Y ahora nos frien a impuestos. En nuestro país, la crisis financiera de Wall Street, se solapó con la de la construcción, motor de la economía desde finales del pasado siglo. La avaricia rompió el saco. Al final, las hipotecas no cubrían ya el valor de los inmuebles. Y ahí están más de 800.000 pisos esperando comprador. Los banqueros comprendieron que lo primero era salvarse ellos mismos de la quema y aplicando restricciones draconianas a las personas decentes (empresarios medianos, pequeños y autónomos) asfixiaron la economía productiva. El ladrillo, las puertas, las ventanas, el transporte, todo quedó congelado. Resultado: un paro inhumano e inmoral que dice mucho de la falta de previsión y de las mentiras del gobierno deL señor Rodriguez Zapatero. Luego, la inflación y la deflación han complicado las cosas. ¿Cómo salir del atolladero? Creando empleo. Con el impulso público. Me comentaba un empresario toledano que hoy “las perspectivas en la Región no son las de crear empleo y restablecer la normalidad sino las de, al menos, mantener el que no se ha destruido; pagar las nóminas cada mes es el esfuerzo principal de todo empresario”. Desde su experiencia y representatividad, apuesta por alcanzar un Pacto Regional cuanto antes, liderado por el presidente Barreda, -que dijo la verdad desde el principio- pero incluyendo al Partido Popular porque “en esta lucha por el empleo no sobra nadie”, manifestó a ABC. Puede que hayamos tocado fondo. Puede, Ojala. Pero las familias y las empresas –en especial las pymes- serán más pobres al menos durante los próximos treinta y seis meses. Los brotes verdes están marchitos. Por eso resulta insolidaria y extemporánea la exigencia de subida de sueldos de los funcionarios con su empleo estable e inamovible. Unos privilegiados del sistema. Como los sindicatos. Para ganar la guerra a esta crisis perfecta, quizás haya que trabajar más y, a lo peor, cobrar menos. Lo más progresista sigue siendo la creación de trabajo. Cuanto más y cuanto antes, mejor. Nunca es demasiado tarde para fracasar colectivamente.