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pasion por el trabajo

QUERIDO JESUS: Yo quería escribirte una carta como Dios manda –si es que Dios manda escribir una carta así- y, en este momento del adiós, decirte, sencillamente, gracias. Gracias porque nunca podremos pagarte el ingente esfuerzo que has hecho para crear riqueza y repartirla. Lo has dado todo por los empresarios y por tus trabajadores. En la CEPYME- CECAM y en la CEOE. Crear empleo ha sido tu meta.    El pasado 30 de octubre ibas a celebrar por todo lo alto, los primeros 100 años de Bárcenas Electricidad, un apellido ilustre que ha alumbrado el progreso en Valdepeñas,  Ciudad Real,  Toledo y en buena parte de España y Portugal. El mazazo del cáncer de tu hermano Pedro, a quien acabas de enterrar hace unas horas, -te acompañamos en el inmenso dolor-  pospuso el evento de una aventura familia que ha ilusionado a dos generaciones de electricistas y a dos de ingenieros industriales. Tu abuelo llevó la luz en 2008 al corazón de la Mancha. La incorporación de tu hijo Jesús –la cuarta generación-, garantiza el futuro de la empresa.     

    Con la honradez que te caracteriza, abandonaste el barco de la CCM cuando comprendiste que las cuentas no ajustaban. Te fuiste sin un dar un portazo, con la prudencia y el señorío que te han dado la ética y la austeridad en las que has cimentado tu vida entera. Pero además de industrial, y hombre de pensamiento, eres un hombre ligado al campo, a la tierra. Y al vino a través de Explotación Agraria La Gatera: “soy de Valdepeñas”, te gusta recordar.  Sabemos que elaboras con mimo artesanal unos caldos excelentes. Todo lo que haces lo haces bien porque le pones cariño y pasión.  Y por eso te resulta tan fácil.

   Aún recuerdo nuestra última conversación para ABC justo cuando la crisis comenzaba a golpearnos sin piedad en septiembre pasado, el mismo día que Alcázar y tu villa eran anegadas por una gota demasiado fría. Tus palabras se ajustaban a la realidad. Decías entonces que la financiación ha atascado las empresas. Ahora sabemos hasta qué punto: hasta el estrangulamiento.  Como buen centrista, defendías la cultura del pacto y del diálogo social y por eso rubricaste el Acuerdo por el crecimiento, la consolidación y la calidad del empleo en Castilla-La Mancha; no te costó prenda elogiar al presidente Barreda al demostrar su valentía afrontando la crisis desde el primer momento. Apostaste decididamente por las inversiones en I+D+i para ser competitivos con talento, marketing, informática e idiomas para romper fronteras. Y te pronunciaste por la nuclear sin renunciar a las energías alternativas. Y, tampoco se me olvida cómo desde el tsunami que se avecinaba, presentías que llegaba un tiempo de nuevas oportunidades: “Esta es la cuarta crisis que sufro; no importa si llegó de Estados Unidos o entró por arriba o por abajo. Vivimos en un mundo globalizado y abierto. El reto nos mejorará. La fórmula en sencilla: educación, más trabajo, más esfuerzo, más competitividad”.  Un liberal de libro.

    Al lado de un hombre de acción hay siempre una mujer excepcional: se llama Pilar Martín Cejudo. Su esposa. Justo es recordarla en letras de molde. Hace unos meses, la saga Bárcenas se ha incrementado con un nuevo vástago, un nieto, la quinta generación, “que será lo que quiera” -dice el abuelo Jesús- , “porque aquí somos muy  liberales”.

    Cuando escribo estas líneas faltan unas horas para el relevo en la cúpula empresarial castellanomanchega. Jesús: debes de sentirte orgulloso. Has conseguido por y para Castilla-La Mancha lo que muchos otros no han sido capaces ni de soñar. Antes de que te lleguen los homenajes y los olvidos, como don Quijote, mira siempre adelante.  Eres un hombre honrado. Tu mejor herencia. Mereces un descanso y ganar tiempo para la familia.  Aprovéchalo porque el  tiempo es gratis pero no se detiene nunca. Ayer mismo se cumplieron los primeros 40 años desde que el hombre llegó a la luna, sin duda, la mejor noticia de las últimas cuatro décadas. No es que pasen el tiempo y el espacio, querido amigo; sucede, que pasamos nosotros haciendo caminos, caminos sobre la mar, como decía Machado, don Manuel.  Por todo lo que has hecho y sobre todo por lo mucho que te queda por hacer y por dar, de nuevo, Jesús, muchas gracias. Un abrazo muy fuerte. Hasta pronto, presidente.

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