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las tres erres

EN LA PELICULA “El Graduado” (1967) dirigida por Mike Nichols y protagonizada por Dustin Hoffman hay una escena en la que Mr. Robinson le dice al padre de Dustin: “Tu hijo debe graduarse en plásticos; ahí está el futuro”. Hoffman prefiere graduarse en abrir cremalleras por la espalda a la señora Robinson, una espléndida dama otoñal interpretada por Ann Bancroft. La música de Simon y Garfunkel contribuyó a que el mito llegara hasta nuestros días. El mito erótico de iniciación continúa pero el plástico se ha convertido en nuestro apestado. La mayor parte de los grandes centros comerciales españoles no suministrarán ya bolsas de plástico. 42 años después, nos hemos dado cuenta de que el coste medioambiental es insostenible.

La producción de cada bolsa requiere 4 gramos de CO2 y eso contribuye al efecto invernadero. Unos datos escalofriantes: 10.500 millones de bolsas consumimos los españoles cada año, 238 bolsas de media por habitante; 400 son los años que tarda en descomponerse (ni que fuera U238); 500.000 millones de bolsas se utilizan en el mundo; 200 especialidades marinas se ven afectadas. Una desmesura. La alternativa es simple: reciclar, reducir el consumo y reutilizar bolsas de rafia y algodón ecológico. Fabricadas a base de fécula de tubérculo no alimentario y bioplásticos, son 100% biodegradables, transformándose en compost y abono.

Nuestras madres y las madres de nuestras madres ya utilizaban las bolsas caseras de tela para ir a la compra. Los fabricantes no han optado por el papel para preservar los bosques. El proyecto se llama “alas sobre agua” y está financiado por fundaciones de Madrid, CLM, Murcia, Global Nature, el Banco de Alimentos, Cruz Roja y Carrefour. Se trata de echar una mano al medio ambiente. Por estas razones, en las líneas de caja de los grandes almacenes dejan de repartir bolsas de plástico argumentando que todos podremos respirar más tranquilos. Reducir, reutilizar y reciclar, -las 3 erres-; he ahi nuevos deberes de ciudadanía.