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el pulso

LA PRESIDENTA DEL PP en Castilla-La Mancha ha demostrado que cuando alguien le echa un pulso lo pierde. Mientras Mariano Rajoy se ha escondido para no dar la cara en la crisis valenciana del “caso Gürtel”, María Dolores de Cospedal se enfrentó en Telemadrid y en la COPE a una docena de periodistas que querían saber cual sería el desenlace de la chulería de Costa jr. y de su cobarde jefe de filas, Francisco Camps.

El no tan Molt Honorable president de la Generalitat ha intentado engañar a todos todo el tiempo y ha terminado apuñalando por la espalda a su secretario general y portavoz en las Cortes regionales, el príncipe llorón Ricardo el soberbio. De Cospedal lo dejó claro en las últimas horas. Dos perlas: “no hay pulsos que valgan” y “uno está en los puestos pero los puestos no le pertenencen a uno; eso hay que tenerlo claro en la vida”. Y los amaneceres le dieron la razón. Costa era un exquisito cadáver mientras se pavoneaba ante la prensa.

Maria Dolores de Cospedal, en un golpe de autoridad al más puro estilo EA (Esperanza Aguirre), y, sobre todo, en un intento de llegar al fondo de la verdad, caiga quien caiga, exige la regeneración en todos los niveles: un PP limpio de corruptores de medio pelo y de corruptos orgánicos deslumbrados por regalos lujosos, coches de marca, inmunidades parlamentarias, sexo a la carta y mentiras a diestro y siniestro.

Habrá que empezar por Génova, 13. Tras el penoso espectáculo de un comité regional valenciano bizcochable; de un grupo parlamentario pesebrero y de unos dirigentes nacionales –Trillo y González Pons colaboracionistas con el estatu quo- la secretaria general de los populares ha dicho basta. El PP puede y quiere. Claro que sus mayores enemigos no son Zapatero ni Rubalcaba ni el Bigotes ni don Vito si no la falta de liderazgo de Mariano Rajoy. Para más INRI el juez imputa a Matas (y señora) por los derroches del Palma Arena.