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recemos juntos

   (Articulo rescatado de la bitácora de aregalado del dia 6 de junio de 2008).

    Por su ‘look’ los conoceréis. Triunfadores. Ninguno pasa de los cuarenta. Camisas de Polo o de Lacoste. Jerseys de colores atrevidos –molan los rosas-, vaqueros de firma, pelo crecido y  piel bronceada. Liberales en lo económico y en lo social. Son los discípulos de Juan Costa, el deseado; “the low cost”, le bautizan sus enemigos interiores. Acusó a Rajoy, cara a cara, de no unir al PP y de provocar una crisis de ilusión. Lo cierto es que el CIS ya ha registrado un bajón del primer millón de votos. Y la sangría continúa. Rosa Diez, que estás en los cielos, encantada del hueco nacional y centrista que ha abierto con el español o con las víctimas del terrorismo.

   De ahí la paradoja del eslogan congresual, “Crecemos juntos”.  Los pesimistas, malévolos, creen que era mejor haberse reunido alrededor de una paella con un lema ajustado a la realidad:“Nos hundimos juntos”.

       La derrota del 9M ha abierto una brecha –y no precisamente digital en el principal partido de la oposición- que no cicatrizará con el XVI congreso de Valencia. Se agrandará en los cónclaves territoriales. Las víctimas van quedando en las cunetas de la Nacional III. El penúltimo, Alejandro Ballesteros,  que por decir en voz alta lo que sentía (y lo que muchos piensan) ha sido degradado a diputado raso tras habérsele prometido la presidencia de la comisión de RTVE y la colaboración estrecha (casi ìntima) con la dirección del grupo de los “sorayos”. Ni una palabra de reproche. “He hecho lo que tenía que hacer, tengo limpia la conciencia”, me comenta, sin acritud, en sede parlamentaria. Ni una mala cara a los desplantes de los compañeros oficialistas. Se ha convertido en un apestado.   Mantiene el aval para refirmar sus convicciones en el cambio que predica.  Está cerca de Costa, ‘off course’ y de los compañeros mártires frente al aparato. Contestará con lealtad a la causa  popular y no responderá a los francotiradores dek fuego amigo desde Toledo.

    No me lo confesó,  pero creo que tiene la impresión de que hay muchos militantes y compromisarios castellanomanchegos que entienden su actitud y que ahora mismo se arrepienten de haber firmado un cheque3 en blanco a la presidenta.

    Por cierto, la cúpula del PP en la comunidad –con Maria Dolores de Cospedal y Vicente Tirado a la cabeza- se reunieron el pasado miércoles en el Senado – a partir de las 11,05 horas- con  Pío García Escudero. Si éste accede a la secretaría general, la baronesa albaceteña ascendería vertiginosamente en el Grupo y en la Ejecutiva pero con cargos que no le distraigan un ápice de su objetivo primordial: liderar el proceso de cambio en Castilla-La Mancha.

   Quedan unas horas para que Costa –el alumno aventajado de Rato- se pronuncie. Rajoy será el primero en enterarse. Los apóstoles de la renovación generacional, valoran dos escenarios: uno, que Rajoy gane a la búlgara y deslegitime la victoria, y dos,  presentarse “in extremis” de forma testimonial para denunciar que no había posibilidad de obtener avales, obligando a abrir el partido a la sociedad.  El ofrecimiento de revisión de firmas de Núñez Feijó puede ser una oferta trampa. En todo caso, este paso adelante se convertiría en una inversión para recomenzar la lucha (armada) en el otoño con muchos congresos regionales celebrados ya para medir las fuerzas de combate.

    Muchos compromisarios están molestos con Mariano Rajoy no solo por la ponencia política, huérfana de ideas y de impulso renovador, sino también por el trato humillante que el presidente ha dado a María San Gil y está dando a los que no comulgan con su liderzgo. Que ahora se abrace al alcalde Ruiz Gallardón no preocupa a esos  jóvenes experimentados y centristas – Suárez/Kennedy/Sarkozy son los modelos-  porque saben que la ambición del alcalde se desborda dos veces al año y siempre termina ahogándose en su propia megalomanía. “Su fuerza le viene de Prisa  -me dice un senador popular que le conoce- “pero no es nadie en el partido. Y menos en Madrid donde todo lo que se mueve lo controla Esperanza”.

   ¿Hasta cuando aguantará Rajoy este calvario? Las encuestas mensuales y las perspectivas avanzan en su contra. Y en todas direcciones. El apoyo incondicional de las provincias y CCAA no justifican el entusiasmo más que de forma coyuntural. Se trata de una huida trasversal hasta que se desvele el nuevo lider. ¿Quién será el tapado? Sin duda, el hombre que más ha apostado por dar oxigeno al propio  Rajoy, el más fervoroso  de sus fans, el valenciano Francisco Camps. Los largos silencios le delantan. Nadie se mueve como él entre bamabalinas. Es un pequeño Maquivalo mediterráneo que ha conseguido infiltrar a su bautista –Esteban González Pons, el mesías más mediático y una de las cabezas mejores amuebladas del PP- en el mismo corazón de Génova 13.   La cuenta atrás ha comenzado. La lucha será a muerte. Por tanto, mientras llega el XVII Congreso  extraordinario (pongamos 2010)  impregnemos este tiempo de transición con una filosofía góticomonastica: recemos juntos.

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