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Siempre adelante III Encuentro antiguos alumnos Santuario Virgen de la Cabeza

un mar de nubes     

 

     Por Antonio REGALADO*

     Fotos: José Maria LEDESMA

 NO HACE FALTA buscar en el baúl de los recuerdos para afirmar que cada vez que volvemos al Santuario es para seguir caminando hacia delante. Siempre adelante. La Virgen nos ha regalado un hermoso viaje. El camino es largo y pleno en aventuras. Como explicaba Kavafis en su “Ïtaca” (1911)  reviviendo el regreso de Ulises a la isla del  Peloponeso tras la guerra de Troya, “no hay que apresurar el viaje, ni esperar enriquecernos al  arribar a la bahía”. Al contrario, es preciso acumular las enseñanzas aprendidas directamente de los sabios y compartirla con nuestros amigos (también con los ausentes) para mantener elevado el pensamiento y la emoción,  ahuyentando a la vez los miedos internos y exteriores.

 El III Encuentro de antiguos alumnos de la Virgen de la Cabeza ha sido todo un éxito.  A pesar de celebrarse en las postrimerías de noviembre, a destiempo, con amenazas de lluvias y chubascos, allí estábamos todos. Contamos hasta 42 peregrinos.  La familia trinitaria no falló. Nunca falla cuando la cita es clara: “Algo más que amigos”.  Juntos una vez más y caminando  en  la misma dirección.

 Un mar de nubes. El sábado 28,  amaneció con sol espléndido y las nubes, como algodones, se quedaron suspendidas en los  valles durante cinco horas enlazando los espacios entre las cumbres de los montes de Sierra Morena. Un regalo para la vista y para el espíritu. La bienvenida sabatina del Padre Rafael Márquez Megía, párroco y rector del Sanitario, presagiaba que la jornada prometía. Como escribiera en 2005 el padre José Hernández, “somos todos trinitarios reunidos para ratificar los vínculos de fraternidad y descubrir más profundamente, una misión común”.  

 Tras la bienvenida del padre Isidro Hernández, coordinador de estos Encuentros, tomó la palabra el Isidoro Murciego para contarnos la odisea de la Virgen en su “bajada”  y “subida” a Andujar y Jaén, la semana anterior. El relato reunía los ingredientes de la mejor novela de aventuras. Con un denominador común: se trataba de una aventura por la fe, por la fe mariana. Una experiencia religiosa que se remonta a los primeros tiempos del cristianismo en España.  Su vasta cultura, nos iluminó sobre los primeros católicos y su presidencia en torno al Cabezo; sobre la imagen de la Virgen que sanó el brazo destrozado del pastor Juan de Rivas, de San Eufrasio, patrono de la ciudad,  de los 8 siglos de la Virgen de la Cabeza, de la construcción de la Iglesia sobre el cerro granítico en los siglos XVI y XVII, de los avatares guerreros, del “punto de encuentro” que significa este cruce de  caminos entre el sur  y la meseta, entre Extremadura y el Mediterráneo; de las primeras cofradías, de la experiencia del Reformador San Juan Bautista -“durmió aquí, celebró misa y se reafirmó en su misión”-. Y nos relató la vida del Beato Marcos Criado, huérfano, y mártir,  que llegó aquí con 14 años. Rezó, se durmió y soñó con hacerse trinitario. Luego, pagó con su vida su fe religiosa y trinitaria. Todo, contado sin tremendismo; sin mirar atrás, explicando las claves de por qué estamos donde estamos, de por qué la fe mariana  ha arraigado de forma tan  profunda en esta tierra. Una fe que se traslada a todos los pueblos de la zona, a Granada, Madrid, León, Asturias… y que enraíza en la otra orilla del Atlántico: Brasil, México y Argentina donde se venera a la Virgen de la Cabeza desde hace siglos también.

¿Cómo explicar este fenómeno sociológico que se refleja cada fin de semana con la constante subida de fieles a la Virgen? Es un sentimiento “desmesurado” que solo puede entenderse según los expertos si se nace y se vive en Andalucía. Pero qué duda cabe que el fervor va a más y más cada año.

 El recibimiento que la Virgen de la Cabeza ha tenido en esa gira a Jaén y en su periplo de ida y vuelta, con el gentío esperando sin desmayo, indica que la Virgen está en la mente y en el corazón de los andaluces. Lástima que no dispusiéramos de un magnetófono para reproducir fielmente el relato de los hechos, las vivencias acumuladas en ese viaje hasta la capital jienense. La parada en los pueblos, en la cárcel –con salida  de presos y presas porque no cabía por la puerta principal-,  la escapada hasta el convento de las trinitarias en Andújar, con su regreso a las seis de la madrugada… y cómo se corrió la voz de la llegada y Andúujar despertó para venerar a su patrona. Y luego, la vuelta hasta la Iglesia del cerro que pronto quizás será basílica… El Santuario no es nada si la Virgen no está, se escuchó en ese tiempo de ausencias. O por mejor utilizar sus propia palabras, “si no vuelve la Virgen aquí no hay quien coma”-; merecería ser la pluma de Cervantes la que contara la crónica  interminable y multicolor de ese periplo quien ya reflejó en su Persiles y Segismunda la tradición cristiana de este templo sagrado. Entiendan las limitaciones de este escribano.

 Apoteosis y devoción.- Así, supimos también por la exposición del padre Murciego, que ya los trinitarios frecuentaban  el lugar hacia 1240,  previsiblemente en sus traslados a los puertos del sur para embarcar hacia Orán al rescate de los cautivos,  lo que explicaría  esa atracción mutua entre la Orden y la Virgen aparecida en el Cabezo.  La historia se entremezcla entre el ayer y el hoy sin solución de continuidad. “Cada pueblo era un clamor”, subrayaba con emoción nuestro comunicante, que tuvo el privilegio de hacer el recorrido en la propia carroza de la Virgen, sin percatarse ni del calor ni del frío ni del hambre ni la sed. “Yo iba como ausente”, sostiene el P. Isidoro.  Fuegos artificiales, retrasos  enfermos que salen al paso de la Virgen, pañuelos al viento, color, calor, devoción, diálogo, vida, plegarias, gracia, apoteosis… son una docena de expresiones que resumen las vibraciones –las buenas vibraciones- que han sacudido la provincia lunar y olivarera  durante todo el otoño. El año Jubilar, con sus indulgencias plenarias no ha podido empezar de mejor modo, suscitando buenos sentimientos.

 ¿Dónde está la imagen primitiva?.-Como muchas historias de la historia, la leyenda a veces se funde y se confunde con la tradición.  ¿Se apreció la Virgen en el lugar señalado o más abajo? ¿Dónde está la imagen primitiva? ¿Por qué despareció tras el bombardeo y asedio de la guerra civil? Hay mil y una teorías que el Rector nos fue desgranando. Desvelaba que desde entonces, se reciben cartas y llamadas telefónicas la última hace unos días- sugiriendo el lugar exacto donde permanece enterrada la imagen policromada? Las más de las veces, los anónimos comunicantes se niegan a revelar el  lugar exacto como si se tratase de una tesoro. Les obsesiona la desaparición. Hasta el momento no se han encontrado restos. No faltan quienes se aventuran a cavar en la falda de la montaña guiados por una corazonada. Contaba no ha mucho el hijo del capitán Cortés, entonces un chiquillo, que el mismo día en que su padre era herido de muerte, la Virgen estaba en su camerino. Cuando llegaron los soldados ocupantes se lamentaron de los destrozos causados por el innecesario bombardeo al ver solo personas hambrientas y moribundas.

 Nadie se explica qué pasó con la talla original en aquellas interminables horas del asedio. Hay muchas teorías: desde los que sostienen que fue quemada hasta que alguien se la llevó y la esconde para protegerla. Y hasta puede que haya fallecido llevándose el secreto a la tumba. Pero la más atrevida de las teorías – y la más sugestiva, sin duda-, es la de  quienes defienden que “la Virgen se escondió y no quiere aparecer de nuevo”. El misterio, pues, continúa. Un misterio que obsesiona a muchos religiosos y laicos de la zona pero que lleva más de seis décadas sin respuesta. ¡Que la Virgen se haya escondido por propia voluntad es un misterio insoslayable y permite la búsqueda incesante por todos los rincones y  senderos¡  Ya sabemos que la fe mueve montañas y el Cabezo es tan grande… que  allí (aquí) todo es posible!

La Rosa de oro.-Nos alegró y mucho conocer que el Papa Benedicto XVI ha concedido a la Virgen de la Cabeza con motivo del Año Jubilar la Rosa de Oro, una Rosa que se le impuso en la catedral de Jaén el pasado 22 de noviembre. El propio padre Isidoro nos explicó su dimensión sin darle importancia, con la humildad que caracteriza a toda la obra de la Orden Trinitaria.  ¿Sabíais que es la primera Virgen que en España goza de ese privilegio? Era, por lo visto, una distinción que el Vaticano (León IX)  otorgaba desde 1049 a emperadores, reyes  y nobles por su decidido apoyo  a la fe católica y a las cruzadas en la defensa de Tierra Santa. Tras el pontificado de Juan Pablo II se decidió cambiar de protagonistas y procediéndose  selectivamente a distinguir con esa distinción (la Rosa de Oro) a las advocaciones marianas: Chestokova (Polonia),  Loreto (Italia) y La Águeda (Brasil) son 3 de los nueve santuarios o basílicas que lo han recibido.  Ni siquiera posee esta distinción la Virgen del Pilar que ostenta el rango de capitana general como la propia Virgen de la Cabeza.  Siempre es bueno ser los primeros.

Más allá del reconocimiento por los VIII  siglos de permanencia entre nosotros, de la coronación y recoloración que justifican ampliamente el Año Jubilar, los peregrinos ya lo han asumido como un orgullo colectivo. Basta escuchar las gritos y los ¡Vivas! a la Virgen para entender que ya les es familiar la plegaria de ¡Viva la Rosa de Sierra Morena¡ En suma, que el termómetro de la fe no baja ni en el duro invierno adelantado. El “efecto Virgen de la Cabeza”, prosigue sin que la crisis que nos invade la detenga.  Es la fuerza de un lugar privilegiado.

Dos años más.-Uno de los momentos más esperados de este III Encuentro de Antiguos Alumnos se produce siempre cuando cada uno de nosotros revive  su experiencia personal. Dos años, son un mundo. A todos nos han sucedido cosas. Buenas y malas. El fantasma del paro golpea a nuestros  hijos. Los ERES –las regulaciones de empleo- nos empujan a la prejubilación. Los autónomos y empresarios se duelen por igual del panorama socioeconómico. A veces se cuestiona la fe. Sí, a veces se cuestiona la fe cuando los hachazos de la vida se han ensañado brutalmente con los seres queridos;  pero hay algo que no se ha quebrantado: la pasión por la morenita; la pasión por la Virgen. Otros nos alegran con el aumento de familia: llegan los nietos. Es otra forma de señalar que la familia trinitaria aumenta, que la cadena del compañerismo y de la amistad no se romperá mientras el corazón nos  lleva directamente a los recuerdos del Seminario. Aquel fue un tiempo de esperanza. Y este fin de semana, hemos renovado ese compromiso por tercera vez.

Volver a ver a Santiago, a Berdión, a  Arinero, a Ampuero al “abuelo” Villarejo; discrepar con  Ortega, escuchar a Araque, echar de menos a Marcial y a Cirilo,  sentir el orgullo de Paco Bermejo por su prejubilación de Fujitsu  nos reconcilia con nuestro pasado y con nuestro presente. Hacía 45 años que no había visto a Luís García (Pitena para entendernos) el chaval de Vitigudino que terminó como no podía ser de otra manera: trabajando en la seguridad de todos nosotros y como garante de nuestras libertades, emulando a su padre y a su hermano.  El mismo día (29 de noviembre) se cumplían exactamente 30 años del asesinato de su hermano a manos de los pistoleros de ETA. Un policía sin odio ni rencor. Nos fundimos en un abrazo en el kilómetro 112 de la A-4. Y le di un beso a su mujer, Esther a quien no conocía pero que me pareció conocer de todas la vida.  Si a cada encuentro incorporamos a uno o dos  nuevos “socios” estamos ganando la partida del desencanto.

 No quisiera dejar de mencionar a Juliana Fernández, la viuda del alumno Faustino Berraco, fallecido recientemente, que acudió  a la cita con dos de sus familiares cercanos “porque a Faustino le hubiera gustado estar allí”. Por eso resultó emotivo que en la eucaristía del domingo, el padre Ledesma lo recordara junto a otro compañero del curso 63-64 fallecido a primeros de abril de este mismo año, José María Hernández, quien me mostró por vez primera la Universidad de Salamanca en 1960, aunque mi miopía no me permitiera entonces descubrir la famosa rana sobre la calavera.Berdión, Ledesma y Ampuero.    Berdión, Ledesma y Ampuero

 ¿Cómo no emocionarme al dar un abrazo por vez primera en otros 9 lustros al Padre Reyes que me regalaba sellos, – “virutas” le llamábamos en Alcázar-  de la República Italiana y que conservé durante tres décadas como un regalo inestimable? Él me inició en la filatelia y yo extendí esa pasión a la numismática. Los recuerdos se agolpan dando paso al agradecimiento.  Encontrarnos,  pues, es todo un motivo de satisfacción que justifica cada convocatoria bianual. Eran las historias del Santuario y las nuestras.Todo forma parte de lo mismo: del espíritu trinitario que nos inunda.

 Una orden desarmada-La historia del escudo, del sello del fundador Juan de Mata,  hoy emblema de toda la familia trinitaria (sacerdotes, monjas y laicos), conforma el mejor legado desde 1193. Ahora sabemos, después de las Asambleas de Majadahonda (1986), que  el sello y la Regla son las fuentes de unidad. La Trinidad, la igualdad, los cautivos, la libertad… todos los mensajes están en el símbolo unitario. ¿Escuchas tú hoy el clamor de los cautivos? El P. Isidoro reiteró como esa pregunta sigue teniendo plena vigencia y conecta directamente con la Reforma. Ha sido gratificante rescatar las señas de identidad y realizar un proyecto de vida con unas directrices que no desvirtúan la idea primigenia. La Trinidad es la esencia de la Orden; es un Dios cercano. Los colores Rojo (Dios) y azul (Hombre) son un distintivo y un compromiso permanente con los demás. En el sello se pueden apreciar la gran vocación redentora de la Orden: “quien no está ligado al Señor es preso de sí mismo”, puede leerse con claridad.

 El reparto de los bienes que mandata el fundador (1/3 para los pobres y los otros 2/3 para la asistencia social) propugna que los religiosos  no tengan menso que nada y vengan a servir a los demás.

Quizás, por desconocerlo antes, la idea nos pareció más hermosa aún: los trinitarios jamás llevan armas y nunca admiten a alguien armado significando con ello que un trinitario es un “clérigo exento de armas”. Una orden desarmada, un río caudaloso de paz.

 Madagascar, la mitad de todo.-Hace más de 25 siglos, el matemático Pitágoras famoso por su famoso teorema al que se le han asociado 27 soluciones desde los egipcios hasta ahora, dejó escrito que “el principio es la mitad de todo”. Por tanto, al dar un paso más, -y es el tercero- estamos avanzando hacia delante como decía al inicio: Y de eso se trata de caminar siempre adelante, con ritmo (cada dos años) y con el mismo rumbo (La Virgen de la Cabeza). Como bien sabemos, la filosofía trinitaria marca siempre el norte. 

 Y en la mitad de todo estábamos – es decir, caminando-, cuando el Padre provincial, Antonio Jiménez se sumó al coloquio, al diálogo abierto que habíamos iniciado. Una vez más apoyando la causa de estos encuentros. “Seréis –dijo- lo que queráis ser”. “Lo que vosotros hagáis –prosiguió- lo respaldaremos”.  Con este apoyo explícito daba a entender que los límites los ponemos nosotros mismos. En resumen, que haber dado  el primer `paso en la buena dirección nos asegura una singladura segura.

 Después del almuerzo en la nueva Hospedería – fue hermoso volver al lugar del antiguo Parador destruido por el paso del tiempo y del olvido- y un paseo hasta la Panadería, Domingo Reyes Fernández, una de las muchas vocaciones de Carriches (Toledo) nos habló de Madagascar. Con 13 años de experiencia. Cuando entonces, allá en los 60, el obispo Martínez nos habló una tarde en Alcázar de Antananarive y de la labor de los misioneros trinitarios.

Hoy es un semillero de vocaciones.  Lo que narró  nuestro amigo fue estremecedor. Allí falta de todo. De todo, menos enfermedades, miserias, corrupción… Pero la fiebre le hierve en la sangre  y confesó que aquí se siente desubicado.  La evangelización es una heroicidad para los católicos. Y la soledad (y sus efectos) una tentación más en el camino sin asfaltar de la evangelización.  Pero ya sabemos: la mies es mucha y los operarios pocos. La pregunta es: sencilla: ¿cómo sobrevivir?  La respuesta es muy clara: con la fuerza de la fe. “Los misioneros de aquí –dijo el padre Domingo Reyes–  vamos allí dispuestos a aceptar las carencias; pero los seminaristas de allí, viven de forma privilegiada…”  No nos faltan razones para pensar que Reyes, presidente del Secretariado de Misiones, volverá a Madagascar aunque ahora haga aquí una gran labor desde la casa de Algeciras.  Todo un ejemplo.  Nos faltó tiempo para profundizar en la que se hace en Latinoamérica.

 Y al fin, llegó la lluvia.-Habíamos  tenido un sábado esplendido pero el mar de nubes se transformó en apenas 24r horas, en un tornado. Por fin llovió a cántaros después de un año de sequía. Una bendición.

La jornada dominical no asustó a los peregrinos que llegaban al Santuario con la misma ilusión de siempre. La eucaristía de las 13 horas, concelebrada por todos los sacerdotes trinitarios y presidida por el ministro provincial, el Padre Antonio Jiménez resultó muy emotiva al coincidir con la imposición del nuevo manto al  Jesús Nazareno Rescatado de Sierra Morena y con la bendición del nuevo cuadro  sobre la llegada del hijo pródigo, ubicado en el primer arco bajo de la parte derecha de la iglesia. El coro poarroquial amenizó la misa con voces limpias que transmitían alegria a raudales frente al mal tgiempo. Previamente, el periodista y escritor Alfredo Ybarra nos habló de La Mujer en Romería:” la jamuga”, una exposición brillante que podéis ver en estas mismas páginas, gracias a su generosa colaboración.  Afuera seguía lloviendo a cántaros a cántaros y dentro, el Padre Márquez, agradecía a la Virgen de la Cabeza y Rosa de Sierra Morena –(la Virgen de la Lluvia)- que el campo mitigase su sed.  

 Antes de almorzar me pasé por el camerín. Miré a los ojos de los peregrinos y comprendí en plenitud por qué estaban allí. Porque el lugar está magnetizado por la espiritualidad. Y luego, más despedidas, más abrazos… y, como siempre, después del chaparrón, el cielo se abrió de par en par. Y escampó. Escampó para que regresáramos a casa protegidos por el manto de la Morenita. Nos vemos en 2011.

 En tránsito.-Alguien se había cuestionado  y preguntó en voz alta en uan de las sesiones conjuntas: Y ahora ¿qué? ¿Adónde vamos? Solo por el placer de haber escuchado la historia que con tanta profundidad y emoción con contó el padre Isidoro hubiera merecido la pena volver al gran Monte por tercera vez. Si releéis el poema entero de Constantin Kavafis, lo entenderemos todos mucho mejor. Lo importante no es la meta sino el camino.

 Estamos de nuevo en el Santuario por propia voluntad. Hemos iniciado un viaje y no hay que precipitarse en llegar al final. Disfrutemos del recorrido.  No está de más  hacerse preguntas pero lo importante no son las preguntas sino las  respuestas. En efecto: “cada encuentro es un momento de gracia y cada gracia nos pide una respuesta”, escuchamos en la primera convocatoria. ¿Meta? ¿Hacia dónde? ¿Hasta donde? Hasta donde queramos.  El Santuario siempre es un buen punto de encuentro: de partida y de llegada. Nos vemos el 22 y 23 de octubre de 2011.

 *Antonio REGALADO, alumno trinitario de la Virgen de la Cabeza en el curso 1963-64.

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 Post Scriptum:En este III Encuentro hemos acordado a) citarnos aquí a finales de octubre 2011. Es decir, seguimos caminando. b) crear una comisión permanente para elaborar un programa que mantenga una comunicación permanente.  c) poner en marcha una página web donde todos seamos protagonistas y d) Vernos en Toro (Zamora) el 22 de enero, viernes,  del próximo mes de enero.

Finalmente, preparar un Encuentro en 2010 (septiembre ú octubre) de todos los alumnos que pasamos por Alcázar de San Juan, coincidiendo con el 50º Aniversario de la Promoción del curso 60-61. Una iniciativa del Padre José María Ledesma que apoyamos con entusiasmo. Os esperamos. Aquí no sobra nadie.

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Nota final: Este es el poema del que os hablé. En Google podéis vivirlo mejor en un vídeo con música de de Vangelis. Espero que os guste.

 Itaca – el Poema

Costantin KAVAFISA los Lestrigones, a los Cíclopes
o al fiero Poseidón, nunca temas.
No encontrarás trabas en el camino
si se mantiene elevado tu pensamiento y es exquisita
la emoción que toca el espíritu y el cuerpo.
Ni a los Lestrigones, ni a los Cíclopes,
ni al feroz Poseidón has de encontrar,
si no los llevas dentro del corazón,
si no los pone ante ti tu corazón.

Cuando emprendas el viaje hacia Ítaca  (Al Cabezo)
ruega que sea largo el camino,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

Ruega que sea largo el camino.
Que muchas sean las mañanas de verano
en que – ¡con qué placer! ¡con qué alegría! –
entres en puertos nunca antes vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finas mercancías
madreperla y coral, ámbar y ébano,
y voluptuosos perfumes de todo tipo,
tantos perfumes voluptuosos como puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
para que aprendas y aprendas de los sabios.

Siempre en la mente has de tener a Ítaca.
Llegar allá es tu destino.
Pero no apresures el viaje.
Es mejor que dure muchos años
y que ya viejo llegues a la isla,
rico de todo lo que hayas guardado en el camino
sin esperar que Ítaca te de riquezas.

 

Ítaca te ha dado el bello viaje.
Sin ella no habrías aprendido el camino.
No tiene otra cosa que darte ya.
Y si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado
sabio como te has vuelto con tantas experiencias,
habrás comprendido lo que significan las Ítacas.

 Un abrazo a todos

  Regalado. Luis y Esther