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partidos por la mitad

LA MEJOR ENSEÑANZA que podemos sacar de la malograda IV Conferencia de Presidentes es simple: la quinta debe prepararse con más tiempo entre los dos principales partidos nacionales. El Gobierno no puede sacarse de la manga a media mañana un documento de 14 páginas con un texto de diseño y sin contenido alguno para alcanzar un acuerdo virtual que no conduce a ninguna parte.  Las líneas generales deben trazarse por Zapatero y Rajoy; éstos, adelantarle la “hoja de ruta” a los barones autonómicos; los técnicos ministeriales y de las CCAA redactar los borradores que sirvan de base a la discusión política y finalmente aprobar un texto ilusionante por más de 2/3. Y luego cumplirlo.

   El presidente Zapatero, con cuatro millones largos de parados y quince frentes abiertos en canal (presupuestos, Sitel, ley de sostenibilidad, Marruecos, Gibraltar, aborto, crucifijos, Lorca resucitado, agricultores y militares cabreados; diálogo social, inmovilismo en la reforma laboral y de pensiones, torpedeo de la Carta Magna ,  y consultas independentistas en Cataluña) no puede ir por la vida con el buenismo a cuestas porque los populares ya no se fían de él. ¿Qué fue de las conclusiones de los encuentros anteriores?  No hubo nada. Nadie se acuerda de los monográficos  anunciados a bombo y platillo sobre el cambio climático, la inmigración, la financiación autonómica, el agua, las inversiones en I+D+i, la violencia de género o la dependencia. Con las arcas vacías, con una crisis de caballo y con una desconfianza  visceral entre los líderes socialista y popular, la última Cumbre no ha resistido ni las fotos con los 17 presidentes y los invitados especiales: patronal, sindicatos, el príncipe Heredero y el Rey. España está partida por la mitad. Y bien poco ayudarán los nacionalistas. Los ciudadanos no se merecen este Gobierno. Ni a esta oposición. Barreda intentó la transacción pero no pudo. Cuando hay voluntad siempre  hay un camino. Se ha dinamitado.  Juntos se llega más lejos en estos tiempos tan convulsos.