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plusvalía de la desconfianza

 DECIAMOS AYER  que la encuesta de ABC –45,6 %   del PP frente al 44,8 del PSOE-, no debía hacernos olvidar lo principal: los 200.000 castellanomanchegos sin empleo y sin apenas esperanzas de encontrarlo. Me resisto a creer que el desencuentro Barreda-de Cospedal se reduzca  a un problema personal. ¿Firmaron algún documento secreto tras el Estatuto que desconocemos? Que se diga. Ello ayudaría a explicar –que no a justificar- el distanciamiento actual. Ambos mandatarios representan al pueblo entero. ¿Está dolida María Dolores con la Ley Electoral?  Comprométase a cambiarla para que el escaño impar de Ciudad Real no permita que el PP  aunque saque más votos  tenga menos escaños en las Cortes.  ¿No le perdona a Barreda que le rompiera su luna de miel? CCM merecía ese debate.  ¿Por qué no acude la lideresa del PP a las citas del presidente Barreda? Insisto: necesitamos explicaciones en ambos sentidos. No se puede gobernar ni hacer oposición desde la plusvalía del resentimiento, del rencor y de la desconfianza. Luego extraña que la credibilidad de los políticos esté por los suelos.

   Las políticas de precisión son más urgentes que las encuestas. Hay que aparcar las fobias personales hasta la próxima década. La tragedia del paro no puede esperar. Ni un minuto. Es más importante el pacto por CLM que las 0,8 décimas de la polémica encuesta aunque den la mayoría absoluta. Resulta preocupante que en una sociedad tan informada (y digital) como la nuestra no se rompa  de una vez el bipartidismo) para incorporar savia nueva a la gobernanza en pueblos, villas,  ciudades y en la propia Junta de Comunidades. El pluralismo con IU y UPyD siempre sería bienvenido. Esta crisis perfecta es demasiado para el Ejecutivo. Y para la Oposición. Pero juntos pueden torcerle el cuello a la sangrante realidad que nos  rodea. Pueden y deben hacerlo antes de que el tsunami social (de la corrupción a la indiferencia)  nos sepulte a todos en el  océano del desencanto.

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la encuesta

   LA ENCUESTA DEL ABC dando por vez primera la victoria al PP sobre el PSOE en las elecciones regionales resulta esperanzadora para los populares. Es una foto fija, ciertamente, en un momento crítico pero los comicios no tendrán lugar hasta dentro de 14 meses. El entorno de María Dolores de Cospedal entiende que es tan solo un punto de partida para seguir luchando y volcar las elecciones. Así es que no van a dejarse desestabilizar por las emociones. El equipo directivo trabaja en la sombra en dos objetivos: uno, ofrecer un programa económico (y social)  que nos saque de la crisis cuanto antes;  y dos, poner en marcha, el día después, un organigrama eficaz y superreducido de la Junta  que en menos de quince días esté listo para gobernar con otro ritmo y con otro rumbo una vez sacudidas las alfombras en todos los rincones de la administración. Quieren que las cuentas ajusten desde el principio. En este sentido el PP es un partido sin pasado. Preocupan los agujeros negros de la TV regional, CCM, las empresas públicas, las amistades peligrosas del presidente, un puñado de fundaciones manirrotas, el aeropuerto de Ciudad Real, la sanidad, la educación, el campo, los mayores, los jóvenes, los autónomos y las infraestructuras.

   Los socialistas han acusado el golpe abrazándose a la duda.  Es el momento de resucitar a un PSOE apoltronado en el poder absoluto. Y de ponerse las pilas.  Barreda sabe qué tiene que hacer y cómo hacerlo. Y, sobre todo, sabe que su mayor enemigo está dentro: el propio presidente del Gobierno que no da vía libre al Estatuto, le  castiga con otro trasvase de 80  hectómetros cúbicos, olvida a los hombres y mujeres que viven en la ancha llanura castellana y no despeja las incertidumbres del AVE  al Mediterráneo y al Atlántico.  Pero la encuesta no nos debe hacer olvidar lo principal: los ciudadanos. Y en especial a los 200.000 castellanomanchegos sin empleo. Y sin apenas esperanzas de encontrarlo.