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Un cántaro nuevo de valores

                                                         Por Antonio Moldón Ferreras* 

 LA bienvenida que os quiero dar no es tanto al lugar geográfico, o al edificio que os acogió en su día, cuanto a la fuente, al origen que de alguna manera orientó vuestras vidas, que cambió el rumbo de vuestros proyectos juveniles.

 Después de tantos años de ausencia, es natural que volváis con la curiosidad con que llegasteis al Seminario hace ya muchos años. Pero creo que aletea en vuestros corazones un sentimiento de cariño hacia estos vetustos muros que, dentro de la austeridad con que os recibieron, lograron imprimir en vosotros una sensación de bienestar, algo así como de casa paterna, como nos sucede cuando vamos al pueblo y volvemos a contemplar las paredes de la casa paterna, paredes o muros cargados de  años que fueron testigos de nuestros primeros balbuceos a la vida y hacia los cuales guardamos un recuerdo entrañable.

 Volver a vuestro Seminario no es tan solo volver a contemplar el campo de vuestras antiguas actividades: el salón, las aulas, el comedor, el dormitorio y no menos la capilla donde tantas plegarias elevasteis al cielo. Lo importante en este día es volver al lugar donde vuestra vida recibió un nuevo impulso hacia lo bueno, hacia una mayor responsabilidad, hacia un mayor compromiso en vuestros comportamientos, hacia una mayor madurez cristiana. Que hoy vuestra vida reciba un nuevo impulso, una buena dosis de ánimo para seguir por las sendas que os trazó el Seminario.

No veréis físicamente a muchos de vuestros antiguos formadores, pero podréis recordar aún su figura, su interés por vuestra formación, las horas que os dedicaron en las diversas actividades del Seminario, los sabios consejos que os dieron.

 Que vuestra visita al Seminario sea como volver con el cántaro a la fuente y llenarlo de nuevo de los valores que entonces os transmitió, y que estos valores os acompañen siempre en vuestro caminar por los senderos del cumplimiento de los propios deberes en los ambientes en que se va desgranando vuestra vida.

 Y si me permitis daros un consejo, os haría la recomendación del apóstol Pablo a su discípulo Timoteo: «No te avergüences de dar la cara por nuestro Señor» (2Tim, 1,8).  Resumiendo todo lo que ahora quiero deciros, os repito el saludo de acogida que figura en la pancarta: ¿BIENVENIDOS A CASA!

__________________

*Antonio Moldón, Padre Trinitario, es el actual responsable de la parroquia de la Santísima Trinidad y el principal cooptador de vocaciones del Seminario.

 

 

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