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Pobreza relativa (y II)

DECIAMOS AYER  que la lectura directa de la pobreza -real no relativa- la confirma mes tras mes el Centro de Investigaciones Sociológicas  (CIS). El paro es la consecuencia directa de la crisis económica. Así lo consagra la Encuesta de Condiciones de Vida  (ECV-2010). La escasez de ingresos  – los castellanomanchegos  ocupamos el lugar 13º de entre las 18 CCAA, con 8.470 euros por persona frente a los 9.865 de la media nacional-  explicaría que  3 de cada 10 hogares manifiestan llegar a fin de mes con mucha  dificultad; 7 de cada 100 no pueden pagar los gastos corrientes de la vivienda, casi un 40% de españoles no puede disfrutar de vacaciones veraniegas  y uno de cada tres no dispone de dinero para imprevistos.

La crisis castiga con dureza a los más débiles: parados de larga duración, jubilados, mujeres separadas, polidrogadictos  y personas dependientes. La primera conclusión de esta encuesta es la de que el Estado del Bienestar precisa de reformas estructurales para mantener su sostenibilidad.  La segunda implica que la solidaridad  debe acentuarse en los Presupuestos  para no ensanchar  más el diferencial  económico entre autonomías ricas y  pobres. La tercera enseñanza  es contradictoria: somos uno de los países de la Unión Europea  con mayor tenencia de vivienda en propiedad (el 49,8%) mientras otro 32,3% es propietario con hipoteca. Solo un  12%  apuesta por el alquiler. Y la contradicción es evidente: nuestra ambición de poseer una casa limita sustancialmente nuestra capacidad de movilización geográfica para aceptar un trabajo en otra ciudad. Y esto nos empobrece más aún.

Los datos de la ECV  merecen una  reflexión  más humanista.  Las soluciones deben ser personales porque detrás de la pobreza solo hay seres humanos vulnerables. Muchos compatriotas –demasiados- viven por debajo del umbral de la pobreza. En la exclusión social. Hablen con Cáritas. Necesitamos crear  empleo.  Necesitamos un liderazgo fuerte en valores,  más  empresarios, menos  normativas y una mejor política redistributiva. La pobreza es el fracaso de todos.

 

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pobreza relativa (I)

EL AVANCE de la  Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) 2010  certifica que, uno de cada cuatro castellanomanchegos  (concretamente el 27,4%) vive  por debajo del umbral de la pobreza. Solo por detrás, se encuentran canarios (27,5), murcianos (28.6) andaluces (29,3), extremeños (36,2) y  ceutíes  y melillenses (36,6%). No es ningún consuelo. La media nacional se sitúa en el 19,5%, es decir, uno de cada cinco ciudadanos sobrevive como puede. En la zona noble de la tabla, Navarra (7.4)  y País Vasco (9,4) encabezan el ranking  con menor número de personas con problemas económicos. La tasa de pobreza relativa  es el porcentaje de personas que está por debajo del umbral de pobreza, medido éste como el 60% de la mediana de los ingresos por unidad de consumo de las personas. La metodología de la ECV se basa en la media de ingresos por individuo, algo así como la teoría del pollo, ya saben: usted se come un pollo, yo no me como ninguno  pero la media de consumo es que cada uno nos hemos tomado medio pollo.  Si nos apoyamos en los euros netos ingresados anualmente por persona,  salvo excepciones, el sistema se mantiene: Castilla-La Mancha ocupa el mismo lugar, el decimotercero en la tabla autonómica. De nuevo Navarra y País Vasco (con más de 12.000 euros) abren las CCAA con mayor riqueza. Nuestra Región,  con 8.470 euros por ingreso persona, está a una distancia de 1.395 euros de la media española.

   Los ingresos medios por familia alcanzaron los 25.732 euros el pasado año, casi un tres por ciento menos que en 2009. La pobreza afecta a un 24% de los menores de 16 años; al 16% del  segmento entre los 16 y los 64 años (todos en edad de trabajar) y a un 27% de los jubilados. La situación económica acentúa las crisis morales y de valores. El CIS lo clava  también cada mes: paro y situación económica son los principales problemas de los españoles.