Sin categoría

Estrategias de distracción (y II)

LA EDUCACION  es el puente que permite transitar con dignidad  desde un origen humilde  de esfuerzo y sacrifico hasta el reconocimiento social y  profesional. Quienes accedimos  al Bachillerato  con becas del PPO (Principio de Igualdad de Oportunidades) sabemos cuánto cuesta acreditar conocimientos y méritos cuando se nace en pueblos rurales  donde no había instituto. La LOGSE de Maravall-Rubalcaba  y la LOE de Zapatero son dos ejemplos de cómo la juventud sigue instalada en la ignorancia y la mediocridad. Ser un GH está más valorado que un doctorado en Oxford. La crisis ha puesto de manifiesto la escasa preparación tecnológica de las generaciones amamantadas durante los años de la abundancia. Partidos y sindicatos han contribuido sobremanera a no dar ni un paso atrás en los derechos adquiridos. El Estado de Bienestar agoniza. (Hago un inciso: los 197.000 euros que la Diputación de Toledo gastará en las cestas navideñas son un exceso. La austeridad debe comenzar por el chocolate del loro). Las deudas se pagan con intereses; diferirlas hipoteca el futuro de nuestros hijos y nietos.

Impedir un consenso nacional en Educación  tras el fracaso escolar permanente es otra estrategia de la distracción del poder (y de la oposición). Noam Chomsky escribió que la autoculpabilidad de los encausados derivará  en un pasotismo colectivo exigiendo el “gratis total”: derecho a aprobados sin esfuerzo, a piso, a preservativos, a paro indefinido, –derechos sin deberes- sin darse cuenta de que en una sociedad democrática los derechos solo son cinco: sanidad, educación, desempleo, dependencia  y  jubilación. Derechos universales, sí, pero que pagamos los contribuyentes. La estrategia de la distracción (y de la tensión) políticas pasa por ejercer además un control absoluto sobre los individuos. Neutralizarlos.  Las propuestas del PSC de Montilla  a los “ni-nis”  catalanes resultan  obscenas. Garantizan, eso sí, una  juventud desmotivada y “okupa”, sin espíritu de acción ni  de reacción. Parásitos. Progresismo es crear empleo mejorando la educación. Progreso es caminar hacia adelante. Siempre adelante. Aquí también.

 

Sin categoría

estrategias de distracción

LA POLITICA de la Nueva Información (PNI) inaugurada por el gobierno tras la reestructuración se ha agotado. Quince portavoces son demasiados incluso para Rubalcaba. Los 15 voceros oficiales,  con Felipe González como verso libre contando batallas de su oscuro pasado apelando a sus problemas de conciencia, se han desvanecido en la  túrmix de la confusión. Ya no cuelan. Las negociaciones con ETA, con Eguiguren y Ternera compartiendo mesa y viandas en la idílica Suiza,  la legalización de Batasuna –“Zapatero conocía la propuesta de Anoeta” – insistió Arnaldo Otegui ante la Audiencia Nacional; el silencio  vergonzante tras la masacre de saharauis en El Aiún, el crédito de 900 millones a Cataluña mientras congela las pensiones a los más débiles o el millón de puestos de trabajo ecoverdes  (sostenibles) que anuncia Zapatero para la próxima década, -¡cuán largo me lo fiais!- son fuegos de artificio. Pura distracción.

Jáuregui en el Parlamento, Jiménez desde  Quito y Moratinos en Argel han sido incapaces de coordinar un discurso coherente sobre el Sáhara mientras a Zapatero se le calentaba la boca con su democracia deliberativa que permite vetar puntos clave como las pensiones en el Debate de los Presupuestos para que no se retrate su socio peneuvista. Estamos en la estrategia de la distracción, es decir, alejando  los problemas reales de los ciudadanos. El siguiente paso es crear problemas (Ley del Censo o de Libertad Religiosa, mismamente)  para reducir las libertades. Las medidas económicas son una estrategia de gradualidad para retroceder en derechos y diferir los sacrificios. “Todo mejorará mañana”, auguraba Salgado con los rebrotes verdes que nunca llegan.  El penúltimo paso es el mantenimiento de la tensión injertando en los ciudadanos ideas, deseos, miedos y temores que le impidan reflexionar.  Verbigracia: “que viene la derecha”. Sin sentido crítico caminamos por la mediocridad hacia ninguna parte. De ahí el deterioro de la enseñanza para que la educación se convierta en el principal motor de la igualdad de oportunidades.