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Bono, sabueso mediático y político

LA PERSECUCION del fundador de la página web WikiLeaks, Julián Assange, que supuestamente está escondido en el Reino Unido ha puesto de manifiesto cuan vulnerables son los soportes informáticos de los Estados Unidos y cómo ante la ineficacia de sus servicios de contraespionaje lo que procede es matar al mensajero. No hay que escandalizarse por los cables a Washington de su Embajada en Madrid. Los redactores cuentan cosas que cualquiera puede leer en los periódicos o escuchar en las tertulias. Decir que “a Zapatero le sienta mal que le den clases de algo”, ya se sabe. Y si no que se lo pregunten al ex ministro Sevilla que quiso darle dos clases de economía por la tarde y lo humilló como ministro de Administraciones Públicas imponiendo al actual titular de Justicia como negociador máximo del Estatut de Cataluña. Para destacar el egoísmo de Moratinos, la poca fiabilidad de Blanco -.”que nunca mira a los ojos”-, la inexperiencia de Chacón, la buena imagen que Rubalcaba tiene de sí mismo o el irresistible ascenso de Bernardino León no hace falta ser ningún primo de James Bond con licencia para matar. Sonsacarle a Aznar que en una situación complicada para España volvería a la política activa –como si la hubiera dejado-, o dudar de si acertó en la elección de Rajoy como sustituto, es constatar una evidencia. “ Rajoy está ahí porque si no, Esperanza o yo romperíamos el PP”, confesaba el propio Gallardón en Serrano, 75, tomando el té de las cinco. La definición de Argyros sobre Bono, entonces ministro de Defensa es toda una obviedad: “Es un sabueso mediático”, dice el embajador. Calmar a USA tras la urgente salida de Irak, vender armas a Venezuela , ofrecer nuevas tropas para Afganistán y desmantelar de Montjuitch la estación de seguimiento de buques de la OTAN en el Mediterrráneo por exigencia de ERC –todo al mismo tiempo- alerta al escribiente de origen griego y se pregunta: “todavía no sabemos cuánto de lo que dice va en beneficio del Gobierno de España y qué dice para su propio engrandecimiento”. Conociendo a Bono, mitad y mitad. Es un animal político en estado puro. Lo mismo carga contra los controladores en un acto institucional – “los únicos culpables» del caos aéreo del fin de semana que han recurrido al «chantaje» para defender sus «privilegios”, que le pide al PSOE que mime a un Rajoy “descansado”, aunque luego le pida perdón en privado. Sin pelos en la lengua es capaz de decir que “los que mandan en el Gobierno son Blanco y Rubalcaba” para agregar a renglón seguido que lo hacen con el consentimiento de Zapatero”. Los escaqueos de Zapatero son notorios en los momentos de crisis. El valor se le presume mientras su cobardía  está acreditada. De ahí los abucheos ante el Congreso del pasado lunes.

 Excelsa es también su defensa de Felipe González, “el mejor presidente de España de la A a la X”. En suma, un político de largo recorrido. Pasarán Rubalcaba y Chacón; se apagará la estrella de Pepiño como se extinguió la de la MTF de la Vega. Se hundirá el PSOE tras el doble cuatrienio “militarista” de Zapatero y aún seguirá ahí, viendo pasar el tiempo, como la Puerta de Alcalá, José Bono, el hombre imprescindible para renegociar con el Partido Popular la reforma de la Carta Magna que pare a los nacionalismos insolidarios- (“defender la unidad de España es lo más progresista”; que desarrolle las leyes de Huelga y Electoral; que frene el desmantelamiento del ruinoso estado de las Autonomías, que financie los Ayuntamientos, que acabe con los 17 Defensores del Pueblo, con las 37 televisiones regionales; con las cesantías de ex ministros, sindicalistas y patronos; el hombre imprescindible para pactar la deuda, el plan hidrológico, el final del terrorismo, el mix energético y la educación. El hombre imprescindible para arreglar con los populares lo que los socialistas han destruido (junto a los separatistas) en los últimos siete años. El hombre que siente las bases de unos II Pactos de La Moncloa para crear lo que más nos falta: empleo. Su ilusionante discurso constitucional es parte del camino. Ahora, pasemos de las palabras a los hechos. Claro que para ello, debería defender en la Ejecutiva Federal socialista lo que declara abiertamente en la prensa. Con el permiso del embajador estadounidense creo que Bono es ante todo un “sabueso mediático y político”. Un hombre cargado de experiencias y de ambiciones a punto de cumplir solo 60 años.