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la babel autonómica

Y LUEGO dicen que el personal está cabreado con los políticos… Pero esta vez hay que decirlo alto y claro. La conjunción PSOE-nacionalistas en el Senado ha posibilitado uno de los espectáculos más esperpénticos de la Transición: traducir a los oradores al español desde el eusquera, el catalán y el gallego. Podía haber sido peor: traducción simultánea a las cuatro lenguas cooficiales y al castellano. Las mismas minorías catalanistas que no permiten que se hable español en el Parlament, imponen con los votos del Partido Socialista que en las mociones de los plenos, de ahora en adelante, haya que utilizar un pinganillo para entenderse.  Los mismos senadores que en los pasillos y en la cafetería  saludan en la lengua común, se transforman con su ensimismamiento mientras los  siete intérpretes –tres catalanes, dos gallegos y dos vascos- van superponiendo la voz en la televisión. Un engorro. Por tanto, los oyentes del canal senado habrán flipado  con el murmullo desde Vitoria, Santiago  y Barcelona. El pancatalanismo se ha impuesto al balear y al valenciano. El imperialismo lingüístico se expande.  Dice el ministro Caamaño que “esto nos fortalece como sociedad”. Una majadería ministerial que nos cuesta 12.000 euros por sesión sin contar el coste técnico y la traducción posterior del español a las lenguas cooficiales para su publicación en el Boletín Oficial del Senado. 

Ha hecho bien el PP desmarcándose de esta iniciática tan extemporánea. La portavoz  popular María Jesús Sainz, gallega, habló en castellano. Rajoy ha estado acertado: “esto no sucede en países serios”. Esperamos que el PP revoque una decisión tan extemporánea.  La medida no puede entenderse cuando se congelan las pensiones, se rebaja el sueldo a los funcionarios y hay 4,6 millones de parados.  Los disparates de Zapatero –recuperar al Frente Popular como si regresáramos al 31- le costará un disgusto a Barreda y a muchos socialistas moderados. La babel autonómica (y el despilfarro) serán en mayo con la crisis la tumba  colectiva del PSOE.