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LE sobra razón al presidente Barreda: la crisis pasa por conseguir más unidad y más trabajo. La prolongación de la crisis debería hacer reflexionar a PSOE, PP y UPyD  para concluir pasadas las elecciones de mayo unos nuevos Pactos de la Moncloa  antes de que el FMI, el Banco Central Europeo y Bruselas nos impongan unas condiciones humillantes para pagar la factura del despilfarro acumulado en los últimos siete años.  Aunque solo fuera por dar una brizna de esperanza a los 4,6 millones de desempleados, merece la pena quemarse en el intento. Ya sabemos que el desencadenante del “tsunami” económico se inició con la avaricia de la banca internacional. ¿Y qué?  Zapatero mintió también en Nueva York a los magnates del mercado al asegurar que nuestras entidades financieras eran fuertes. La realidad es que Bancos  y Cajas tienen los pies de barro, comenzando por Liberto que se hizo cargo de CCM.  Zapatero parece estar dispuesto a  inmolarse en las reformas.
Ojalá  en esta recta final de mandato pudiera reducir  parte del mal causado. La verdad es que no ha cometido más errores porque le ha faltado tiempo. La reforma laboral ha quedado coja y la de las pensiones sigue sin convencer a los alemanes. Los préstamos a las pymes son urgentes y la reducción de las administraciones públicas inevitable. La regeneración (ética y austeridad)  son las  llaves para abrir el futuro. En el plano político, una nueva ley electoral y otra de partidos–consagrando la democracia interna para evitar casos como los de Asunción y Cascos- deberían aprobarse también antes de que acabe la legislatura. Menos ingeniería social y más mejoras que  interesen a los ciudadanos. Modelo de estado, educación, Formación Profesional,  relaciones exteriores coherentes, mix energético –incluyendo en el pack nuevas centrales nucleares-, y una economía sostenible apoyando proyectos de I+D+i  para crear empleo, conforman un rosario de necesidades  al que hay que despojar de toda ideología. Ojalá no sea éste un año interminable.