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de ahora en adelante/antonio regalado

EN UNAS HORAS la responsabilidad de gobernar la Región será única y exclusivamente de María Dolores de Cospedal y de Vicente Tirado. El presidente de las Cortes ha pedido con humildad a su antecesor Francisco Pardo que le enseñe a funcionar “el aparato” (el de megafonía interna y votaciones, naturalmente) después de dejar abierto los micrófonos. La humildad y la prudencia son la base de un buen gobierno mientras el poder no ciegue con la soberbia a los que se creen elegidos de los dioses. Tirado y Esteban -llamado a grandes responsabilidades en Castilla-La Mancha- han abusado de la paciencia del ex presidente del legislativo durante cuatro años. Seguro que de ahora en adelante no confundirán la moderación con los ruidos ni los argumentos con la demagogia.

Y, de ahora en adelante, esperamos que los herederos populares acepten la responsabilidad que las urnas le otorgaron el pasado 22M para gobernar en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad durante los próximos cuatro años. No sirven los lamentos. Aquí hay que venir “llorao” como dicen en Cuba. Claro que se necesitan auditorias para decir la verdad al pueblo de cómo están las cuentas. Democracia, insistimos, es saber dónde va y dónde se ha ido el dinero de los contribuyentes. Y sobre esas auditorias habrá que edificar el primer presupuesto y encarar el día a día.

Pero lo que esperamos es más sencillo: un discurso de investidura de la presidenta en el que la ética y la austeridad impregnen toda la acción de gobierno. Nos gustaría que brindase, desde el primer minuto, un pacto regional por el empleo para detener la sangría del desempleo; y otros, por la educación, la sanidad, la energía y el agua para blindar de esperanza el futuro. Precisamos un compromiso para pagar a los proveedores y reverdecer el tejido de las pymes, compromiso que debe extenderser a las Diputaciones, Ayuntamientos y organismos públicos. El adelgazamiento de las administraciones debe ocupar la primera parte de la VIII Legislatura. ¿Por qué no una reforma de las Diputaciones para que se conviertan en la administración provincial de la Junta? No estaría de más posponer hasta 2016 la Reforma del Estatuto que tantas energías nos ha hecho perder para nada y consensuar una Ley Electoral -incluyendo listas abiertas como ha anunciado Esperanza Aguirre en Madrid- para posibilitar una representación más acorde con los ciudadanos y a la vez ensanchando la pluralidad. IU y UPyD llaman a la puerta. Démosle la bienvenida, además, en una segunda vuelta si es que no se acepta en principio que gobierne el partido más votado.

Sería bienvenida asimismo, una Ley de responsabilidad política para los cargos elegidos y electos, extensible al mismo tiempo durante el que hayan permanecido en el poder. La gente no entiende que los mandatarios se vayan de rositas con el muerto en el armario. Y el que venga de tras que lo tape y arree. Los funcionarios verían con buenos ojos que su carrera profesional fuera más allá de las subdirecciones generales. En este sentido, los informes oficiales de secretarios, habilitados e interventores deberían ser de obligado cumplimiento para los políticos y, en caso de que éstos actuaran en contrario, que sirviera de base para su inhabilitación. Despolitizar las Cajas es una necesidad tras el derrumbe de CCM. ¿Qué mejor ocasión que anunciar en ese discurso programático una comisión de investigación para saber quiénes son los responsables económicos y políticos que dejaron un agujero de 7.000 millones? Nos gustaría escuchar a la presidenta que va a llegar hasta el final en este asunto, caiga quien caiga. De ahora en adelante las empresas públicas deberían depender orgánicamente de alguna de las consejerías evitando así la administración paralela periférica. Los gestores y administradores no podrán blindar sus sueldos ni cesantías, ni cobrarán más que los propios consejeros; sus responsabilidades políticas y económicas seguirán después de haber cesado si se encontrasen irregularidades durante su mandato. El techo de gasto autonómico no necesita discusión porque de no hacerlo serán la UE, el BCE y el FMI los que nos lo impongan a la fuerza.

La creación de una Oficina Presupuestaria para vigilar Ingresos, Gastos y subvenciones (en manos de la oposición) sería un barómetro de credibilidad democrática y mejor si fuera accesible, además, a través de internet. Más allá de los tribunales, sería deseable articular un mecanismo de expulsión de la gestión pública –inhabilitación para trabajar en la Administración y empresas públicas- a todos los imputados por malversación de fondos comunales, tras devolver lo defraudado. El cambio de los populares debe conllevar también la declaración de todos los cargos electos en el Registro de esa Oficina Presupuestaria, del patrimonio completo al día de la toma de posesión y el aumento (o disminución) al cese del mandato. Sin olvidos. Es el momento de instaurar asesores sin sueldo (solo kilometraje y comidas) como hace el presidente Obama: Ya es bastante honor y privilegio brindar consejo a la Presidencia o a los Consejeros. Y, cómo no, de ahora en adelante, desde el periodo electoral hasta la constitución del nuevo gobierno, el ejecutivo no podrá ejecutar más que el gasto ordinario sin hipotecar el futuro. Los gastos reservados han de cuantificarse y explicarse en sede parlamentaria al igual que la publicidad y el coste de la RTCLM.

De ahora en adelante solo queremos saber la verdad sobre las cuentas públicas, escuchar que nos hemos extralimitado en los años de despilfarro y que no podemos seguir gastando más de lo que ganamos; en suma, que el sueño de ser ricos se ha terminado, que somos nosotros los que tenemos que pagar la fiesta y las facturas de tanto tiempo de desmesura. Ha llegado el momento de la austeridad, de la ética, de la regeneración y de no hacernos trampas en el solitario del ficticio Estado del Bienestar. ¡Qué ejemplarizante resultaría la congelación de sueldos para toda la legislatura de todos los servidores públicos electos! Presidenta, no olvide que usted y su Ejecutivo, de ahora en adelante, son mercenarios del pueblo. Nada más, nada menos. En esta hora crucial, los ciudadanos (indignados o no) apostamos por más transparencia, es decir, por más democracia. Confiamos en usted, confiamos en el cambio. No nos falle.