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¿Quien paga la fiesta?/antonio regalado

El gobierno de la Nación está desesperado y quiere terminar el mandato el 20-N dejando tras de sí un panorama de tierra quemada. España (y los españoles sobre todo) les importamos una higa. El fracaso del Consejo de Política Fiscal y Financiera tiene una irresponsable principal: la vicepresidenta Elena Salgado. Dos meses largos después del cambio del 22-M ha dinamitado una reunión que tenía como objetivo dar oxígeno a las Comunidades Autónomas, por el mero hecho de que, extinguido el tripartito, ha cambiado el mapa político en Cantabria, Extremadura y sobre todo en Castilla-La Mancha. La presidenta de Cospedal pidió formalmente una entrevista para explicarle el desajuste de cuentas en la región, pero decir la verdad es sinónimo de imprudencia. Las cartas cruzadas hechas públicas entre ambas y la del secretario de Estado de Hacienda y el consejero Diego Valle, confirman que la irresponsabilidad estaba en el origen, es decir, en el gobierno Barreda, y que en Alcalá 3 miraron para otro lado durante mucho tiempo. La «vice» no se cree los dispendios. Viendo sus cambios constantes de criterio en la UE sobre el caso griego, no caben sorpresas. Lo suyo no es la transparencia precisamente sino sectarismo político y abuso de poder.

Mientras tanto, la bolsa se desploma, las agencias de rating nos están vigilando con lupa y la colocación de deuda se encarece semana a semana porque la prima de riesgo cabalga desbocada sobre el PIB, endeudando a varias generaciones. Pero a esta protegida de Rubalcaba lo que le preocupa es acusar al PP de «tener un plan oculto» para destrozar el Estado de Bienestar. Miserable marketing electoral. Sabe mejor que nadie que el modelo de financiación ya no vale, en parte porque la gestión socialista ha sido nefasta y era el momento de sentar las reglas para salir juntos de la crisis. Pero es consciente también de que pertenece a un gobierno provisional amortizado y quiere dejar la patata caliente a Rajoy. Por ello, ha aplazado hasta septiembre un plan de choque que pague las facturas a proveedores.

En el fondo, lo que pretende es ahogar a las Comunidades del PP para que no puedan hacer frente a los gastos de sanidad y educación, los puntos más sensibles para los ciudadanos de cara a las generales. Las desmesuras de Zapatero en aquellas cumbres autonómicas adelantando dinero a manos llenas (18.736 millones) nos han llevado a esta trágica situación donde nadie paga a nadie mientras los ingresos del Estado bajan un 18% en el primer semestre. ¿Cómo va a devolver Castilla-La Mancha 1.033 millones de la liquidación de 2009 si además ha encontrado un agujero negro de 2.660? ¿Cómo cumplir el objetivo de déficit del Reino de España (6%) si hacemos trampas en el solitario? Después de tanta irresponsabilidad (política y económica) el Gobierno se pone a tocar la lira mientras se hunde el «Titanic autonómico».

Nuestro modelo de financiación es inviable. Hace bien la presidenta castellano-manchega en no admitir las transferencias de Justicia y habrá que reflexionar si no es el momento de devolver algunas otras como las de sanidad, —educación, especialmente— y dependencia. Hemos llegado a un final de ciclo donde los cinco millones de parados —215.000 de ellos en Castilla-La Mancha— confirman que los gestores y el sistema han fracasado. Lo más urgente es ahora predicar con el ejemplo y practicar una economía de guerra. Se necesita cerrar el mapa autonómico y reformar el sistema. Hemos vivido por encima de nuestras posibilidades. Y estamos en bancarrota. La pregunta es: ¿quién pagará la fiesta hasta que llegue el invierno?

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quincena negra / antonio regalado

En la vida no hay mayor delito que perder el
tiempo. Y en política, ya hemos perdido demasiado. En las dos  últimas semanas -las más trágicas de la Bolsa
en la historia del Ibex 35- la devaluación ha sido superior al  20% y nuestra credibilidad exterior se la ha
engullido la prima de riesgo en apenas  72 horas dejándonos al borde del abismo. La
deuda nos está comiendo el futuro mientras Zapatero busca un enemigo exterior
fácil: Los EEUU. La compra de deuda española e italiana por el BCE es una
intervención en toda regla. ¿A qué precio? Que lo cuente en sede parlamentaria.

Ya estamos en la ruina.  La opción es clara: esperar a que escampe a
ver si americanos y alemanes arreglan lo nuestro. Hace bien el PP en exigir que
se adelanten a octubre las “generalísimas” del 20-N. El presidente
seguirá con su autismo creyendo que el cielo puede esperar.  Paradójico en un hombre que se dice ateo.
Zapatero nos ha fallado en todas direcciones.

Ha llegado el tiempo del cambio. (popular).  Mariano Rajoy, pese a su escaso encanto para
la seducción es ya el presidente “in péctore”;  debe salir a la calle con un programa
económico y social pragmático, ilusionante, nacional y constitucional. Hace
bien en no culpar a los socialistas porque lo que importa son las soluciones.

Don Mariano tiene que liderar el tiempo de
pactos que se avecina con el PSOE y UPyD. O con éste último si el mandato del
pueblo traspasa la mayoría absoluta. Bono tiene razón: los pactos son urgentes
y  necesarios Además, con él son
posibles; con Rubalcaba nos embarcaríamos en un mar de dudas  a la búsqueda de un imposible gobierno  plural anti-España.

El cambio que viene será amargo, duro y
profundo; solo se conseguirá con más trabajo, más ética, más austeridad, más
transparencia, menos corrupción, más patriotismo, más Constitución y más Europa
Lo único progresista es crear empleo. Lo demás, demagogia. Elecciones ya.