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a las puertas del cielo (I) /antonio regalado

IV ENCUENTRO NACIONAL DE ANTIGUOS ALUMNOS
TRINITARIOS. Santuario de la Virgen de la Cabeza (16-18 de septiembre de 2011)
(I)

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                                             A LAS PUERTAS DE CIELO


Por Antonio REGALADO*

El programa de este IV Encuentro Nacional de  Antiguos Alumnos Trinitarios en el   que  “seguimos haciendo camino” comenzaba con un sol otoñal a las mismas puertas de la Basílica compartiendo las palabras de bienvenida del P. Rafael Márquez, Párroco del Santuario, con las familias de dos neófitos
que minutos después recibirían el sacramento del bautismo. Una feliz coincidencia entre los antiguos aspirantes trinitarios  y los nuevos cristianos unidos por la misma fe trinitaria.   Recordaba el padre Márquez que “allí todos somos peregrinos, que acudimos a la llamada de la Virgen de la Cabeza”. Y se vanagloriaba que en las últimas  semanas, atraídos por la fe mariana, habían llegado hasta el Monte Cabezo, buenas gentes de Japón, México, Estados Unidos y Alemania. Y rememoraba la vista de los jóvenes y esperanzados peregrinos de la JMJ, cargando pilas antes de viajar a Madrid para el encuentro con el Papa Benedicto XVI. “Todos somos peregrinos, sí, pero peregrinos a las puertas del cielo”.

Porque, en efecto, la iglesia, con las puertas abiertas de par en par, en el corazón de la sierra, en lo alto del cerro más alto, bien puede asemejarse a la explanada que debe existir en la antesala a las puertas del cielo. Tanto me impactó la cita que ahí está esculpida en el título de esta crónica-río tratando de condensar lo acontecido durante 50 horas en dos jornadas  inolvidables.

 Memoria histórica reciente

 Tras las plegarias ante la Virgen para recabar su protección, llegó la acogida y el saludo del Padre Isidro Hernández, director de estos Encuentros, pidiéndonos en el salón de actos de la Hospedería un compromiso más proactivo para que el camino sea cada vez más largo, tomó la palabra Santiago Gómez, secretario del grupo coordinador y “alma mater” de estas iniciativas. En una exposición elocuente  y amena, dibujó un retrato retrospectivo  de la trayectoria  de estas Jornadas, ya en su cuarta edición. Aunque sus palabras pueden leerse completas en Trinitarios.net y en nuestra propia página digital, me he permitido, extractarlas de forma  que sea más fácil comprender la profundización de sus argumentos cuando los leáis. Nos recordó Santiago que en el año 2005, se celebraba el 75º aniversario de la llegada de los Trinitarios al Santuario de la Virgen de la Cabeza (1930-2005). Con la celebración de este aniversario los PP. Trinitarios, quisieron rendir un homenaje de agradecimiento a los cinco directores y recordar a los 656 alumnos del Seminario, que en algún momento durante 25 años, cursamos estudios bajo la protección de la Morenita.

El lema de este  I Encuentro fue: “Somos una Gran Familia”. El  P. José Hernández Sánchez, -Ministro General de la Orden, en esas fechas- presentó una ponencia en un Acto Cultural del que quisiera extraer una frase que pronunció después de habernos escuchado a todos, en la presentación individual que realizamos: “Hemos venido aquí, en busca de algo y por algo”. “No nos gustaría marcharnos con las manos vacías”. Fue un comienzo esperanzador después de tantos años de distancias y ausencias.

 

El II Encuentro en el Santuario tuvo lugar  dos años después con un eslogan sencillo y cargado de pasado: “Más allá de la nostalgia”. El programa fue denso y profundo. Destacó Santiago Gómez la conferencia de Juan José Sánchez Bernal (Antiguo Alumno Trinitario y profesor de la UNED en Madrid) que nos deleitó con su charla-debate “Escuchando el clamor de los cautivos de ayer y de hoy”. Nos habló de “separar el grano de la paja” y  de “La Forja de una pasión: Trinidad y cautivos”. En suma, nos acercó un poco más a la Orden Trinitaria.

Alejandro  Roldán, del Grupo Córdoba’96 nos mostró “Una experiencia muy particular” de compromiso directo con la causa trinitaria; un grupo de antiguos alumnos constituido por 25 familias, liderados por José Miguel Campo, desarrollan proyectos fundamentalmente en educación y sanidad
en Madagascar desde el año 1997 en colaboración con el Obispo de la Orden, y los PP. Miguel Ángel y Saturnino.  Todo un estímulo a seguir.

Aún recordamos el mensaje del Superior General de la Orden Trinitaria, enviado para esta ocasión: “Que nuestra unión sea el medio con el cual eliminemos alguna forma de opresión y sufrimiento de nuestros hermanos más desfavorecidos. Os animo a todos a unir esfuerzos para que sigáis haciendo camino, más allá de la nostalgia que os une al Santuario. Os agradezco y acompaño como hermano. Con
afecto fraternal”.
José Narlaly,  Roma, 18 de octubre de 2007.

El III Encuentro, -noviembre de 2009- lo abordamos bajo el paraguas simbólico de “Algo más que amigos”, un encuentro enmarcado por históricos acontecimientos en relación con la Santísima Virgen de la Cabeza. Coincidiendo con el I Centenario de la Coronación Canónica, el I Centenario de la Proclamación como Patrona de Andújar, el Cincuentenario de la Proclamación como Patrona de la Diócesis de Jaén y, asimismo, el Cincuentenario de la Recoronación Canónica. Celebramos la condecoración a la Virgen de la Rosa de Oro, “singular privilegio” con el que el Papa reconoce su patronazgo sobre la Diócesis de Jaén, la profunda devoción con la que es venerada y la amplia historia de su romería, la más antigua de España. Es la primera Virgen de España que recibe la Rosa de Oro. Entre las 17 advocaciones marianas  que cuentan con este símbolo, se encuentran las de Fátima (Portugal), Lourdes (Francia) y Chestokova (Polonia). La distinción consiste en un rosal de oro con flores, botones y hojas colocado en un vaso de plata renacentista, dentro de un estuche de oropel con el escudo papal. Un privilegio.

Volver a casa

En esta crónica urgente de “nuestra memoria histórica reciente” no podía faltar una reseña al encuentro de Alcázar, con ocasión del    50º aniversario del curso 1960-1961 organizado por el Padre José Mª Ledesma, una feliz iniciativa, una excusa excelente para “Volver a Casa”.
Y efectivamente, de nuevo nos encontrábamos a primera hora del sábado 18 de septiembre del año pasado, -50 años no es nada- haciéndonos la foto de familia en el patio del colegio, donde medio siglo atrás, correteábamos jugando al futbol, al frontón, y al baloncesto, emulando a nuestros ídolos de aquel
extraordinario equipo de baloncesto de la “La Balmes” con los hermanos Paniagua (Vicentin, y El Peli), Barrilero, Micó, Villanueva, etc.

Ya en la Iglesia de la Trinidad el P. Antonio Moldón, nos dio la “Bienvenida a Casa” con unas palabras, cálidas, llenas de cariño y recuerdos en el documento “Un cántaro lleno de Valores”. Acabada la Eucaristía, en el salón de actos,  un montaje digital de Francisco Bermejo, nos permitió revivir en color sepia y música de fondo, unos de los mejores momentos de nuestras vidas. Finalizó la jornada con una espléndida comida en un restaurante del polígono.

A orillas del Duero

 Otra etapa del camino fue Toro (Zamora). Allí, el 22 de enero de 2010, los compañeros que pudimos acudir a la generosa invitación que cursó Antonio Berdión Cortés, a la sazón Presidente de la empresa Pevafersa en aquellas fechas. Una de las más importantes del país y de Europa, dentro del sector industrial de Energía Solar Fotovoltaica, con actividad en todo el mundo y más de cuatrocientos empleados. Un lujo y un orgullo, tener a Antonio Berdión como anfitrión, amigo y compañero trinitario.

En el salón de actos tuvimos una reunión donde se debatió sobre los principios que sirven de base para futuros encuentros, basados en la “filosofía Trinitaria” de entrega a los demás, solidaridad, ética, austeridad, ayuda, compromiso. Principios que nos han enseñado a vivir con dignidad.

La Corporación municipal de Toro, nos dio la bienvenida a la ciudad en el salón de actos y el propio Primer  Teniente de Alcalde se encargó de ejercer como
cicerone, para explicarnos cada rincón de la ciudad: La Colegiata, la Iglesia de San Lorenzo y un paseo por el Espolón con unas vistas magnífica sobre la vega  del Duero. Para recordar la efeméride, a iniciativa de Pedro Ampuero,  decidimos regalarle a Antonio Berdión  una placa conmemorativa por su generosa hospitalidad.

Hilvano las ideas finales de Santiago Gómez retomando sus propias palabras: “Somos un colectivo –aún joven-,  personas bien preparadas personal y
profesionalmente, dispuestas a devolver a la sociedad parte de lo que hemos recibido de ella. Estamos seguros y convencidos de que estos “Encuentros” de
Antiguos Alumnos Trinitarios, deberían servir de plataforma para impulsar proyectos de apertura y compromiso con la Familia Trinitaria y con la sociedad”.

 A continuación, presentó una propuesta de Estatutos para la creación de una Asociación de Antiguos Alumnos abierta a toda sugerencia y discusión, tras desmenuzar fines y antecedentes.

La educación trinitaria

 Me cupo el honor de presentar la ponencia “La educación trinitaria en nuestras vidas”, que podría resumir en tres palabras: estudiar, jugar, rezar. La primera conclusión es sencilla: la educación trinitaria nos enseñó a no perder un minuto, a no dejar tiempo para la holganza. La convivencia diaria forjó en nosotros una impronta de solidaridad y compañerismo que  nos ha servido durante medio siglo y, siendo optimistas, nos durará otro medio siglo más. Por tanto, solidaridad, ayuda, amistad, compañerismo… son valores intrínsecos que allí se nos inculcaron a base de trabajar sobre un calendario siempre completo, de lunes a domingo. Estudiar todos los días, asistir a todas las clases, perseverancia en suma. Ahí radicaba todo el secreto del éxito académico y
religioso. Un secreto que se concretaba en abrazar la sencillez, la honradez, la honestidad, la ética, la austeridad, el esfuerzo y la transigencia; la
radicalidad en la defensa de los derecho de los más débiles, en la defensa de la vida, de la religión católica, de la familia, de la ley; un posterior
rechazo radical a las drogas y en la búsqueda de un equilibrio entre los derechos y los deberes. Primero la obligación, luego la diversión. “Han sido” –terminé diciendo a los compañeros y  sin embargo, amigos-, “valores que he mos desarrollado después en el ámbito laboral y social y que han hecho de nosotros buenos ciudadanos y sin duda, mejores personas”.

Homenaje al maestro

Otro de los objetivos de este IV Encuentro de Antiguos Alumnos era el de homenajear de manera simbólica a todos y a cada uno de los profesores y maestros trinitarios. Escogimos uno entre cien, como símbolo, como referente; sabíamos que muchos lo merecían también pero la decisión se tomó por unanimidad del comité organizador. Elegimos al padre Moldón. Marcial Álvarez glosó en tres minutos la trayectoria vital del Padre Antonio, zamorano ilustre y pescador de  vocaciones trinitarias por esos mundos de Dios: Nos dejó estas palabras  escritas en el aire: “Hombre bueno y Trinitario ejemplar; cómo profesor de latín (asignatura entonces muy importante) era competente y ameno. Y para terminar,  -concluyó- me he tomado el atrevimiento de poner nota a su labor, a ver si estáis de acuerdo conmigo. Por lo mucho que trabajó, bien se merece un Sobresaliente; sin embargo, teniendo en cuenta que realizó su trabajo de modo ejemplar: con sencillez, con humildad, con eficacia y, sobre todo, con mucho cariño, vamos a ponerle Matrícula de Honor”.

– ¿Estáis de acuerdo? , se preguntó en voz alta. Y con la anuencia de los presentes,
sentenció: – “Pues… concedida” 

 

El P. Antonio no pudo estar presente debido a sus de beres pastorales en la parroquia pero desde Alcázar nos dejaba este mensaje enviado vía email: “Amigos Seminaristas, muchas gracias por todas vuestras muestras de cariño que me emocionan. Os deseo que esta experiencia del Santuario, oasis de quietud,  Tabor misterioso donde se hace más patente la presencia del Señor, os ayude a gustar esos momentos y podáis hacer vuestra la exclamación de Pedro: Bonum est nos hic ese”.

Bermejo, director de cine

  Aprendimos a amar el buen cine en el Seminario de Alcázar con la ayuda del Padre Antonio que nos pasaba películas tan  emblemáticas como “La ley del silencio”, de Elia Kazan con Marlon Brando o “Cerca de la ciudad” de Luis Lucia, con Adolfo Marsillach. No es extraño, pues,  que con estos precedentes, con esta amplia cultura cinematográfica que alguno  de nosotros no fuera  un cineasta sobresaliente. Es el caso de Francisco
Bermejo,
cosecha del 60, que primero en Alcázar y después, en esta ocasión, nos sorprendió gratamente con una producción especial haciéndonos revivir en poco más de 30 minutos, más de cinco décadas de convivencia trinitaria. Nuestras fotos, nuestra historia, todos nosotros en suma, fuimos los protagonistas, pudiendo comparar en el mismo plano, el ayer y el hoy de esta aventura. El aplauso final, prolongado y sincero, es le mejor premio a un trabajo bien hecho, realizado con ternura y con amor; Paco Bermejo es un artesano, un artista.  Gracias, amigo. (Continuará).

*Antonio REGALADO es periodista y fue alumno trinitario en los cursos 1960-64.

 

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*Antonio REGALADO es periodista y alumno
trinitario en los cursos 1960-64).

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