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estado de malestar/antonio regalado

ANTONIO LA ENCUESTA de Condiciones de Vida (ECV) 2010
confirma que cada vez los españoles somos más pobres y cada vez estamos más
endeudados. Y por ende, los castellano-manchegos. Los datos no engañan. El 21,8
% de los hogares (1 de cada cinco)  vive
por debajo del umbral de la pobreza, considerado este umbral en 623 euros al
mes; los ingresos anuales han descendido un 4% (hasta 24.800 euros); 4 hogares
de cada diez no tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos y 1 de cada
tres manifiesta llegar a final de mes con mucha dificultad.

Castilla-La Mancha se sitúa,
desgraciadamente, en los últimos puestos de la tabla  autonómica. Están peor que nosotros –y no es
ningún consuelo-, canarios, murcianos, andaluces, extremeños, ceutíes y
melillenses. Por traducirlo a dinero contante y sonante, el ingreso neto anual
medio por persona ha sido de 9.865 euros mientras en nuestra tierra es tan solo
de 8.470. Ello explica que el 40% de las familias no pueda permitirse ir de
vacaciones al menos una semana al año. Este descenso de la calidad de vida se
amortigua por el colchón familiar. En estos momentos, muchos abuelos están
hipotecando sus casas para ayudar a hijos y nietos.  La actividad incesante de Cáritas con sus
comedores y residencias  abiertos de par
en par fortalece la tesis de que la Iglesia católica sigue en la vanguardia de
la solidaridad.

Pese a la crisis, casi la mitad
de los españoles  (49,8%) posee vivienda
en propiedad; un 32,3% está pagando una hipoteca y tan solo un 11,5% vive de
alquiler. La ECV corrobora un año más que la falta de espacio en la vivienda es
inversamente proporcional al tamaño del municipio. El paro está pasando una
factura excesiva.  Jóvenes y mayores son
los más vulnerables ante la exclusión social. El estado de malestar es
evidente.  Y no se ven brotes verdes en
2011. El antídoto se inoculará con más trabajo envuelto en sangre, sudor y
lágrimas.