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fracaso en llamas/ antonio regalado/ bahía de itaca

LA REDUCCION DEL CONSUMO ELECTRICO en un 16% es el indicador más fiable para saber cuál fue la incidencia real de la huelga general del pasado jueves. Los sindicatos de la región cifran el paro en el 82 por ciento mientras la Administración y la patronal lo reducen al 12. Los sectores más activos, como siempre, educación, sanidad, universidad, funcionarios de la Junta, Diputaciones y Ayuntamientos -es decir, quienes tienen un empleo fijo-, estudiantes que no estudian, socialistas que se quedaron en casa el 29-S- 2010, cuando Zapatero nos engañaba mañana tarde y noche, y los autónomos amenazados por los piquetes.

Debe ser de una valentía enorme insultar al dueño de un bar o a una peluquera mientras los matones introducían palillos y silicona en las cerraduras para impedir que abriera sus puertas. O chinchetas para estrangular el tráfico. El sabotaje cibernético al SESCAM es un delito social del que los sindicatos (y sus amigos) deben responder ante los tribunales. Hay que felicitarse por ese ejemplar racimo de ciudadanos toledanos que se enfrentaron en el mercado a la horda de piqueteros, y a la policía nacional por su magnífico trabajo impidiendo que los agitadores “okuparan” el palacio de Fuensalida.

La huelga ha sido un fracaso colectivo. Especialmente para unos sindicatos politizados y anclados en el pasado. Unos anti patriotas consentidos a los que todo les sale gratis. La inmensa mayoría de los españoles quieren trabajar. Sindicatos, IU y PSOE han ensayado conjuntamente su segundo frente popular. Y lo intentarán de nuevo el 1° de mayo. Esperemos que el Gobierno siga firme y acelere las reformas. Urge una ley de huelga que expresamente prohiba los mal llamados piquetes informativos. Matonismo no, gracias.

Lo que queda del 29-M es la imagen del Starbucks barcelonés en llamas dando la vuelta al mundo, lo que minará la credibilidad de España, hará subir la prima de riesgo y alejará las inversiones extranjeras y, por tanto, el empleo.