Sin categoría

Transparencia/antonio regalado/ bahía se ítaca

AL GOBIERNO DE LA NACION le quedan cuatro años menos cien días para aprobar la asignatura pendiente de la comunicación. Ya que nos exige sacrificios tenemos derecho a saber para qué. Pero mientras el orate Arriola facture mensualmente un pastón a Génova 13 por aconsejarle que “no hay que moverse, que hay que mantener campañas de perfil bajo y que no hay que que acudir nunca a escenarios hostiles”, la batalla de la transparencia y la credibilidad en la opinión pública estarán perdidas.

Los sollozos del presidente Rajoy ante el Comité Ejecutivo, -“no puedo dar buenas noticias, atravesamos un tiempo de extrema dificultad, necesito la comprensión de los ciudadanos”-, no le exculpan del principal pecado capital: evitar desnudarse públicamente en televisión, en una rueda de prensa abierta para explicarnos la gravedad de la situación. Cien días es tiempo suficiente para responder con hechos.

Los PGE/2012 -unas cuentas para tiempos de guerra- confirman que vendrán días peores antes de que germinen los brotes verdes del empleo. Si se legaliza a los defraudadores, nada hubiera costado ampliar de cuatro a diez, los años de prescripción fiscal para que este delito social no acabe en amnistía para sinvergüenzas ricos como Fabra y Garzón; si nos sube por decreto el gas y la luz, deberíamos saber hasta cuándo durarán las subvenciones millonarias para energías renovables carísimas. Los funcionarios tienen derecho a saber por qué se les congela de nuevo el sueldo y los contribuyentes a conocer el alcance de las nuevas reformas en el nuevo modelo de Estado. ¿Alguien cree que esta Administración es viable?

Rajoy debería responder en TVE1 con una ley de huelga a la izquierda radical (incluido el SEPLA), y con la petición al fiscal general para que el TC ilegalice Sortu antes de que, entre todos, revienten la unidad de España. Si el presidente busca comprensión, que empiece por revelarnos la hoja de ruta escrita en el futuro con sangre, sudor, esfuerzo y lágrimas.