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marca la x / antonio regalado/

Hablamos de la X solidaria en el IRPF. La  ofensiva anticlerical de Rubalcaba, debe tener  respuesta contundente en la Declaración de la Renta.  En plena crisis, los españoles nos hemos dado cuenta de que la única institución que nunca nos defrauda es la Iglesia católica. Casi 10 millones de contribuyentes (creyentes, practicantes o agnósticos) hemos decidido superar este año los 250 millones de euros -la cuarta parte de su presupuesto- porque sabemos que es la mejor inversión. Porque la iglesia no solo son los obispos  y las 23.000 parroquias donde se imparte liturgia y pastoral, si no, sobre todo, los sacerdotes, las religiosas y los seglares. Y, al lado, 18.000 misioneros, 60.000 voluntarios (4.500 asalariados) de Cáritas y los 20.000 socios de Manos Unidas, un ejército de buenas personas que extienden su fe cristiana por todo el mundo. 
Marca la X sin complejo. No cuesta nada y rinde mucho. Es un compromiso de solidaridad con los que nada tienen. Cuando la crisis aprieta, los pobres acuden a la iglesia porque sus comedores sociales siempre tienen las puertas abiertas de par en par. Además con el dinero de la X, se mantienen en pie dispensarios, hospitales, orfanatos, guarderías, centros de atención a víctimas de la violencia y a mayores; ayudas directas a desempleados, inmigrantes, enfermos del sida, a personas discapacitadas, toxicómanos, reclusos, ex prostitutas. Un trabajo social callado que expertos independientes cuantifican entre 25.000 y 30.000 millones  de euros al año. Y sin que  nunca falte una sonrisa. 
Marcar la X es también un compromiso con los más débiles, un eslabón en la cadena de la paz. No es preciso asistir a misa los domingos y fiestas de guardar para poner la X. Hay que marcarla porque la Iglesia es transparente, porque merece la pena y porque no hay que pagar más a Hacienda. Una inversión directa en personas, en seres humanos, la inversión que cambia el mundo. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.