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Estado y crisis/antonio rmegalado

PIO GARCIA-ESCUDERO es un ingeniero del consenso. Incluso amparado en su inmensa mayoría. Este arquitecto de profesión, presidente del Senado en la X Legislatura, se ha propuesto reformar definitivamente la Cámara Alta, el sueño imposible de todos sus antecesores. En tiempo de crisis, no hacer mudanzas, aconseja la máxima ignaciana. Pero la crisis es tan profunda que la inacción nos lleva directamente al suicidio. No son pocas las voces que gritan en la calle a favor de la supresión de instituciones como ésta, sin darse cuenta de que sin instituciones fuertes y democráticas no es posible la convivencia y la libertad.

En la clausura del curso “El estado en tiempo de crisis”, organizado por la Asociación de Periodistas Parlamentarios, en la Universidad Rey Juan Carlos, campus de Aranjuez,  García-Escudero dijo que “pese a la difícil situación por la que atraviesa España, estamos frente a una ocasión inmejorable para hacer del Senado ese foro de cooperación multilateral que tan necesario es hoy para nuestro Estado autonómico”. Por eso la reforma, para convertirlo en una verdadera Cámara Territorial,  es hoy una necesidad. 

Tras poner de manifiesto que los años de bonanza han engordado el conjunto de las administraciones, precisó que el Estado de las Autonomías no es el problema. Luego, dibujó este símil que todo el mundo entiende: “lo malo no es que tengamos un coche, lo malo es que lo hayamos ido tuneando hasta tal punto, que su peso sea excesivo para la potencia del motor. Hemos podido ir tirando a costa de un desmedido consumo en gasolina, pero ahora ésta escasea y no nos da ni para poner el coche en marcha”. 
En su opinión, la solución es sencilla: “aligerar el peso de su chasis, eliminar todo aquello que no es necesario y cambiarle el motor por otro mucho más eficiente. Es decir, lo que queremos es una administración pública que preste de forma más eficaz y eficiente los servicios esenciales a la comunidad”.
Pío García-Escudero suscribió los cambios emprendidos por el presidente Mariano Rajoy con la Ley de Estabilidad Presupuestaria y defendió el Plan Urgente de Reformas que ha calentado sobremanera el verano e incendiará el otoño. Son las consecuencias de gastar más de lo que se ingresa. 
Por vez primera, el cuarto hombre en el escalafón del Estado, se preguntó en voz alta si es preciso clonar las instituciones del Estado por 17. “Hay que eliminar la cultura de “cuanto más, mejor”, por la de garantizar en igualdad de condiciones la  cobertura de las derechos esenciales  para todos”, explicó a los alumnos universitarios.
En la misma línea argumental, García Escudero expuso que “no tiene justificación racional el hecho de que en la última década, el número de funcionarios haya crecido un 20%, porque ni la población ni sus necesidades han aumentado en el mismo porcentaje”.  En sintonía con El Gobierno de la Nación, el titular del Senado afirmó que ya se han dado los primeros pasos, pero aún es preciso que todas las administraciones acometan este asunto con decisión, resaltando que “el derecho a la autonomía no queda menoscabado por ello”. También se refirió a la necesidad de poner fin al “problema enquistado de las competencias que los ayuntamientos vienen asumiendo de forma impropia”, y al tema ligado a ello y “eternamente pendiente” de la financiación local. Ya sabemos que en 2015, el número de concejales se reducirá un 30%. ¿Será suficiente el reajuste? Para finalizar, el presidente de la Cámara Alta resaltó  que  después de tres décadas de políticas  descentralizadoras,  “la crisis servirá para que prevalezca la dinámica de la coordinación y el entendimiento”. Loable intento de un político  con alma de diplomático. 
La experiencia enseña que algunas CCAA han sobrepasado todas las líneas rojas de la lealtad constitucional para instalarse en el independentismo porque saben que el asalto al Reino de España les sale gratis total. La crisis debe traducirse, pues,  en más euro, más Europa y más España.