Sin categoría

Bono, corresponsal político/antonio regalado

JE ESPERADO UNOS DIAS  escribir esta Bahía porque quería llegar hasta la página 646, la última del libro de José Bono “Les voy a contar”. El diario -que no memorias- es una crónica extractiva, día a día, del 92 al 97. Ya trabaja en el segundo tomo para relatar el sueño de ejercer como ministro del Reino de España.

La selección del material obedece a la dimensión nacional de los personajes aunque “Castilla-La Mancha -confiesa ante un auditorio entregado- era entonces el objetivo de mi dedicación y sigue siendo la pasión de mi vida”. En la presentación política en Madrid concitó la presencia de Felipe González, Rodríguez Zapatero y Pérez Rubalcaba, que declinaron hacer declaraciones para que Bono se llevará toda la gloria en el calor de la noche. Ministros de la UCD, ex parlamentarios del PP, socialistas, comunistas, constitucionalistas catalanes y una decena de colaboradores de confianza a los que saludé: Rozalén, Chunda, Miguel Nieto, Jordi García Candau, Page, Hernández Moltó y López Carrasco entre otros. Empresarios de postín como Galán, Entrecanales, Jesús María de Saboya, Eusebio Ramírez y Jesús Barcenas acompañaron al escritor de Planeta que va a tener más éxito que en política aunque aseguró que el 14 de diciembre, al cumplir 61 años, dejó de tomar notas y de obsesionarse con los diarios. De entrada, tuvo palabras de admiración y de respeto para FG, que acudió enfermo: -” en mi primera legislatura en el Congreso, tenía miedo de hablar en tu presencia”-; de JLR Zapatero, -“me llamó a la India para ofrecerme ser presidente del Congreso aunque yo abandoné el ministerio de Defensa por motivos que dije personales y él conoce directamente”; de Rubalcaba -“el PSOE está en las mejores manos”-, y del Rey: “merece nuestro agradecimiento aunque sólo sea por su valiente actitud el 23F; es un gran ser humano”.

El libro se lee de un tirón, engancha como una droga… dura. Lo que nos cuenta, lo cuenta con claridad y aunque la cronología es el eje vertebrador va hilvanando una historia de España creíble pegada a los hechos en los que el propio Bono es a la vez, testigo y protagonista. Cita sus desayunos, almuerzos, tés y cenas y levanta acta notarial sin ajustar cuentas. Ni siquiera con Guerra. Escribe lo que ve y lo que siente. Por sus páginas desfilan políticos, sí; pero también arzobispos, obispos, deanes, monjitas, ministros, diputados, concejales, cantantes, médicos, periodistas, abogados… Nadie notable falta. 

Sorprende la naturalidad con la que plantea a los ministros que pongan en las direcciones provinciales o en los gobiernos civiles de CLM a gentes de su confianza. Parece un conseguidor. O como postula ministrables a ZP levantando iras en su entorno por las exclusiones. Es proverbial como defiende a su gente. El caso más sorprendente es el del propio Barreda, – ausente en la movida- muy cuestionado por los alcaldes de Ciudad Real, su propio feudo, a quien acusan “de no dar un palo al agua” desde la vicepresidencia de la Junta. Y el entonces presidente, no admite ni una duda sobre su eficacia, tanta, que lo terminó nominando heredero universal. Bono, ora denunciaba internamente los estragos de la corrupción, ora los desmanes de las Autonomías (17 estados), ora la dejación del Estado por las transferencias en educación o en las desigualdades y privilegios del nacionalismo.

Tras desvelar algunos pasajes del libro, confesó que le duele España, y le duele que pueda romperse aunque opina que “no contemplo una España sin Cataluña; el bienestar de los españoles vale más que todos los triunfos electorales”, lanzó el verbo envenenado, sin nombrarlo, contra Artur Mas. Abogó por la unidad y el diálogo “para evitar el enfrentamiento que nos pude llevar peligrosamente a la deriva”, dijo. Aunque Bono insistió en que sigue alejado de la política activa pidió públicamente que se cambie la ley electoral -“los políticos dependemos más del jefe que nos pone en las listas que de los propios electores”- mientras reivindicaba la grandeza de la actividad política porque “nada queda oculto”. José Bono desveló que comenzó este muestreo de la actualidad que harán más rico a su editor Lara, -ya está en máquinas la II edición- justo el día de la inauguración del AVE a Sevilla, tras comentar un desencuentro con Guerra, que él relató a Ramón Rubial.

-Eso tienes que escribirlo-, le dijo.

-Ese día -comentó Bono- me quité de encima la sumisión al guerrismo.

. “Les voy a contar” es una crónica valiente de las ambiciones profesionales, un viaje al interior del PSOE y de la política española con mayúsculas. Un documental en colores (con matices blancos y negros) de un tiempo de solidaridad que fue, por lo demás, el mejor de nuestras vida. Garzón, Roldán, Mariano Rubio, Suárez -para quien pidió un reconocimiento nacional-, Aznar, Pujol, Rato, Fraga, Fernández Ordóñez, Carrillo, Tarancón… Todos los hombres públicos han quedado retratados en las confidencias de un hombre que peca de hablar en demasía cuando la prudencia exigiría, quizás,el silencio. Es el precio de la libertad.

Hemos perdido un jesuita pero hemos ganado un hombre que ha elevado las relaciones públicas y personales en política a categoría de arte porque las personas que pasaron cerca de su vida ninguno le dejó indiferente. Hoy, enriquecido con sus casi 40 años de experiencias en primera persona, sigue camino hacia Itaca, esa España unida durante 5 siglos que, a lo peor, no tiene quien le escriba, aunque él ya ha empezado. El libro cuesta lo que vale porque en él estamos reflejados todos nosotros, con nuestros defectos y nuestras virtudes. Bono es el corresponsal político de entre siglos, que España necesita más que nunca en estos tiempos tan difíciles.

El ex presidente del Congreso ha comprobado que la gente le quiere todavía. Estaba feliz y se le notaba. Dejé escrito veinte años atrás que la vida se reduce a cuatro palabras: amar y ser amado. Al fin y al cabo, San Juan de la Cruz nos enseñó que en el atardecer de la vida nos examinarán del amor. Bono, también fuera de la política brilla con luz propia. Y le gusta que le quieran. Como Woody, escribe, dirige y protagoniza su propia historia. Ambos se sienten libres. Por eso no defraudan nunca.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s