Sin categoría

carta al amigo ausente/antonio regalado

Querido Manolo:

Yo quería escribir una carta como Dios manda, si es que Dios manda escribir una carta así,  y decirte que en tu velatorio no había llanto sino esperanza. Aunque escribo en caliente y en carne viva,  me quedé petrificado leyendo en la fría y soleada mañana de este ocho de febrero, el email que tu hijo nos envió de madrugada cumpliendo tu deseo. Y allí, al minuto, como si fuera la hora exacta de los boletines informativos,  estábamos los amigos de Radio Nacional para preguntarle a tu esposa por qué  te ha dejado ir sin  despedirte, por qué nos has abandonado con tanta urgencia.

–“Un cáncer sin piedad”-,  fue la respuesta.

Nuestro punto de encuentro era Facebook. Allí estabas tú, de cuando en cuando, dando consejos y enseñando los secretos de la gastronomía. Convendrás conmigo en que nada mejor que aquellos  guisos de los restaurantes cercanos a Prado del Rey, con charlas interminables, cuando la Casa nos permitía almorzar fuera del recinto. Al norte de la Casa de Campo hemos pasado los mejores momentos de nuestras vidas. Hemos trabajado en lo que más nos gustaba y nos han pagado por ello. Hemos sido los últimos privilegiados en el noble oficio de juntar palabras. Llegamos de provincias, uno a uno, con lo puesto,  y con esfuerzo y sacrificio,  hemos salido adelante sorteando todos los temporales. Pero siempre con alegría, con humor, con fe y con esperanza. La prejubilación ha sido un asesinato profesional con premeditación y alevosía. Y con nocturnidad.  Nos llegó cuando ya habíamos pagado todas las letras y nos sentíamos más profesionales y más libres.  Pero bien sabes que de nada vale mirar hacia atrás.

Me contaba tu amigo Ramón Barro, que fue él quien te inoculó el gusanillo de la actualidad y que te ayudó en los comienzos, “porque intuyó que este era tu sitio”. Debo confesarte que no pudo contener las lágrimas por tu ausencia.

Luego, con Manolo Torreiglesias y otros monstruos radiofónicos, fuiste  aprendiendo,  escalando posiciones y dignificando una radio pública que era líder en  audiencia y credibilidad. Nuestra radio. La radio de todos.

Siempre recordaré de ti,  tu sonrisa permanente, tu disponibilidad para ayudar a los novatos,  y envidiaré tu facilidad para improvisar  ante el micrófono  ajustando el tiempo “hasta las señales horarias”, en programas amenos, sencillos y profundos. Eras un ser humano humilde, una excelente persona. Y un buen comunicador. Un maestro, como yo te llamaba siempre.

 ”Abriré el corazón rotundamente; /igual que una   granada, / para que se los lleven, grano a grano,/los pájaros del cielo,/ las   almas de los hombres… Tú, cuídame, Señor, que esté maduro:/Que no me caiga a   tierra, /Inútil, ni una sola de sus talladas margaritas rojas…Las palabras no son más que un eco, sonoro,/ casi no mío   ya./ la voz es el silencio.

Son versos del obispo del pueblo  Pedro Casaldáliga, que predica a Jesús entre los pobres más pobres de Brasil.

Querido Manolo: Nos hemos reunido aquí, en la ladera del Guadarrama, ene l camposanto de La Paz, para decirte “hasta pronto”. Y “hasta luego”. Como decía San Pablo a los corintios, “en el atardecer de la vida, nos examinarán del amor”. Y yo viendo a tu familia, creo que has aprobado con un sobresaliente la asignatura más dura de nuestra vida. “Amar y ser amado”, a eso se reduce la vida entera. Una vida que tú siempre has degustado, sorbo a sorbo, con el mejor ribeiro.

Que el Señor de Abraham, de Isaac y de Jacob,  en el que creemos, te  acoja en su  seno. Solo te pedimos que desde  la otra orilla del cielo donde estás, reces por todos nosotros que buena falta nos hace,  en estos tiempos tan convulsos. Un fuerte abrazo, compañero (y sin embargo) amigo.

 

*Antonio Regalado es periodista y trabajó con MM en Radio Nacional de España

6 comentarios sobre “carta al amigo ausente/antonio regalado

    1. Gracias, Virginia. estuve ayer en el velatorio. Me gusto que no hubiera lamentos. mNolo era un hombre vital.

      Enviado desde mi iPad

    1. Gracias Pepe. Solo me deje llevar por lo que sentia. Manolo era un hombre optimista y pasamos muchas horas buenas en RNE. Me sorprendió su muerte porque nolo esperaba. DEP

  1. Antonio, gracias por tu carta. No se puede añadir más…Sólo que yo le quería muchísimo y que me queda el recuerdo y la suerte de haber trabajado directamente con él, en los últimos días de mi paso por RNE. Se ha ido todo un caballero pero siempre estará entre nosotros. Concha Martín Morán.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s