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Caídas/ antonio regalado

 
 
 
 
 
 
 
 
 
                  
 
                                                                   “Cuando por los años no puedes trotar, corre
 
                                                                         Cuando no puedes correr, camina
 
                                                                         Cuando no puedas caminar, usa el bastón,
 
                                                                         Pero nunca te detengas”.
 
 
 
                                                                   Beata Madre Teresa de Calcuta
 
 
 
 
 
EN TODAS NUESTRAS RESIDENCIAS
 
LA VALORACION INTEGRAL DE CAIDAS
 
SE HACE DE FORMA INDIVIDUALIZADA
 
 
 
 
 
 
 
((((Sumarios))):
 
 
 
En BALLESOL realizamos una valoración geriátrica integral casa seis meses.
 
 
 
La recuperación tras las caídas en personas mayores depende en buena parte de la voluntad del propio paciente.
 
 
 
Encadenar conductas y generar confianza es la mejor manera de perder el miedo a volver a andar.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Más de un tercio de las personas mayores de 65 años sufre caídas de forma recurrente. El 10% presenta lesiones graves como la fractura de cadera, radio, húmero y pelvis; hematomas, lesiones en tejidos blandos y en la cabeza. Las consecuencias de las caídas, sobre todo en personas de edad avanzada, dan como resultado en muchos casos la muerte y en otros, lesiones asociadas a largas convalecencias con consecuencias sicológicas profundas como el miedo a volver a caer, la depresión y la ansiedad. En suma, a una gran pérdida de autonomía personal y de calidad de vida.
 
 
 
Según varios informes de la Dirección General de Atención Primaria de la Comunidad de Madrid, la incidencia en personas mayores de 65 a 75 años asciende a un 25% y se duplica a partir de los 80 años, con mayor incidencia entre las mujeres.  En este año del envejecimiento activo, las caídas, pues, son muy importantes en geriatría tanto por su elevada incidencia como por las consecuencias que acarrean. Las cifras no difieren mucho en toda España.
 
Y nadie mejor que nuestros expertos Cristina Sáez García, psicóloga, y  Francisco JoséPaz Hernández, fisioterapeuta, ambos de Residencia BALLESOL DE  Príncipe de Vergara (Madrid) para hablarnos de los protocolos a seguir, de los tratamientos, de la rehabilitación y de la prevención. Partamos de un supuesto lógico: uno  de nuestros residentes cae y se rompe la cadera o, se rompe la cadera y porque se cae.
 
 
 
 
 
Valoración geriátrico integral
 
 Francisco José Paz Hernández (FJPH).  En una residencia las caídas son siempre más suaves, con muy poco trauma. Lo que pasa es que debido a la edad  produce frecuentemente una fractura debido a la osteoporosis.  Lo primero es el traslado urgente al hospital donde se le hace una radiografía de control para ver realmente en qué estado está el hueso. A partir de ahí se genera un diagnóstico médico y las pautas de tratamiento. En las fracturas de cadera hay tres opciones: se pone una osteosíntesis (clavo-placa), una prótesis o se hace un tratamiento conservador para personas muy mayores que no se les puede operar. La prótesis es lo más general; con una cadera nueva con la carga directa a partir del tercer día. Y luego  se comienza la rehabilitación al día siguiente.
 
Cristina Sáez García (CSG). Cuando ingresa el residente le realizamos una valoración geriátrica integral desde nuestros departamentos (medico-enfermería, psicología, terapia y fisio,  para poder determinar  las capacidades y déficits a fin de establecer un plan de tratamiento y seguimiento multidisciplinar. Esta medida  –que en todo caso se hace cada seis meses a todos nuestros residentes- incluye una valoración biomédica (enfermedades agudas o crónicas, manejo farmacológico, diuréticos, hipnóticos, etc.) y, paralelamente, una valoración mental. Nuestro departamento de Psicología evalúa las funciones cognitivas, afectivas y los aspectos socio-familiares. Utilizamos pruebas de cribado como el método Pfeiffer, MNSE, el Test del Reloj para ver la escala de ansiedad y depresión de Goldberg, GDS.
 
FJPH. A nivel de psicoterapia, se hacen, además los tests de Tinetti y Dawnton  para valorar el  equilibrio y la coordinación, Luego, cada departamento le hace una exploración más analítica y concreta. En nuestro caso una valoración articular, muscular, de equilibrio y reflejos.
 
Como ustedes saben, todas las Residencias BALLESOL disponen de médico y enfermera las 24 horas al día y de un equipo de  asistencia permanente compuesto de  un terapeuta, un sicólogo y un animador social. El número  de profesionales depende del ratio de residentes. Un ejemplo: el centro en el que nos encontramos trabajan 200 personas para 180 pacientes aunque la capacidad de camas es de 300. Dejemos claro que una persona mayor que se ha roto una cadera no es un enfermo sino un paciente. La recuperación oscila entre los 2 o tres meses.
 
 
Cambios en el paciente
 
 CSG. La caída en las personas con edad avanzada se engloba dentro de los grandes síntomas geriátricos (inmovilidad, inestabilidad, incontinencia, malnutrición, insomnio, depresión, aislamiento social, estreñimiento, deshidratación, hipotermia, pluripatologías). Por tanto, los cambios  son evidentes: atrofia muscular, osteoporosis, pérdida de estabilidad, alteraciones en la sensibilidad vibratoria. Cambios en la visión periférica, paso corto y lento, cambios en los reflejos posturales, disminuye la capacidad de coordinación neuromuscular. Ello provoca cansancio, agotamiento e incapacidad. Al fin y al cabo, la calidad de vida es igual a autonomía más la independencia.
FJPH. Aquí, en nuestros centros, ofrecemos tanto por el fisioterapeuta como por el responsable de terapia ocupacional una gimnasia de mantenimiento enfocada a fortalecer el tono muscular, los reflejos y la ergonomía corporal. Todo ello complementado con la rehabilitación. En la evaluación siempre se pautan ejercicios de mantenimiento. La psicóloga Cristina Sáez precisa que “no hablemos de discapacidad sino de funcionalidad”. 
 
Prevención
 
Nuestros dos expertos coinciden en que es preciso prevenir el síndrome de inmovilidad. Cuando nos hacemos más mayores, y sobre todo cuando se acaba la vida laboral, uno se vuelve más sedentario. Es importante mantenerse activos y estables para prevenir que se varíe el centro de gravedad porque eso influye en las caídas. El objetivo general de las medidas preventivas es evitar el riesgo de nuevas caídas. En este sentido, es conveniente conocer el historial de caídas anteriores porque predice que pueden reproducirse.  “Porque una persona se haya caído el mundo no ha terminado”,  aclara desde la experiencia nuestra sicóloga de cabecera. “Depende de la fortaleza física Y de la motivación. Cuenta la historia real de una paciente con 98 años, sin apoyos afectivos, con déficit sensorial absoluto y sin embargo regresó a casa tras un tratamiento exitoso. La fuerza de voluntad es muy importante. En todos nuestros centros potenciamos el envejecimiento y el ocio de forma activa. Es la mejor terapia.
 
Miedos y sobreprotección
 
Nos interesa conocer siempre las circunstancias de las caídas y el historial porque  las caídas previas son el mejor predictor de nuevas caídas. En el mayor puede desarrollarse el síndrome post-caída que lleva aparejado cambios en el comportamiento y alteraciones afectivas. En principio la movilidad se restringe condicionada por el dolor y por la sobreprotección de la familia. Y esto nos lleva al aislamiento tras perder autonomía. El sentimiento más común es el de “ya no valgo para nada”. Son los pasos previos a la depresión.  Y esto no es bueno. El paciente es el que tiene que realizar  el mayor esfuerzo.
 
Encadenar conductas
 
La experiencia acumulada en BALLESOL permite explicar con sencillez y claridad el protocolo de los tratamientos encadenando conductas. ¿Qué significa esto? Que una vez desencadenado el síndrome post-caída hay que educarlos para que pierdan los miedos. Son pasos eficaces: no se le puede decir a un mayor que está en la habitación:” vaya al comedor”. Primero le pedimos que se levante de la silla, cuando esto está superado, le solicitamos que se acerque a la puerta, posteriormente que salga fuera, que es capaz de llegar hasta el comedor… Es decir, vamos encadenando conductas para generar seguridad y confianza; esto mitiga la sintomatología negativo- depresiva Y, por supuesto, en ningún momento dejarlos solo. Aquí, coinciden Cristina y Paco, los pacientes que se han caído están en las mejores manos.
 
  
 
((((((((Apoyo número 1 (para la primera página))))))))
 
 
 
 
 
 
 
           Un  grave problema de salud pública, económico y social
 
 Las caídas se definen como acontecimientos involuntarios que hacen perder el equilibrio a las personas dando con su el cuerpo en tierra u otra superficie firme que lo detenga. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que anualmente (informe 2011) se producen en el mundo 37,3 millones de caídas, cuya gravedad en un 25 % requiere atención médica. 424.000 personas mueren debido a estas lesiones accidentales no intencionadas; de ellas, más del 80% (unas 340.000) se registran en los países más pobres.
 
Las caídas son un importante problema mundial de salud púbica. Pero en todos los países existe un denominador común: las personas más afectadas sobrepasan los 60 años. Y un dato constatable y compartido: a partir de los 80 años, las lesiones son mucho más frecuentes, más graves y de más difícil recuperación. Ello nos lleva directamente a considerar las caídas como un problema, además, económico. La OMS revela que las caídas suponen 17 millones de vida ajusta a la discapacidad; o, por decirlo de otro modo: cada persona pierde 3 años en su calidad de vida, en su bienestar. Las ancianas y los niños pequeños  son especialmente propensos a las caídas  y a una mayor gravedad de las lesiones. En la mayor parte de los casos, las personas afectadas necesitan asistencia médica con personal especializado lo que conduce a generar un problema económico a los poderes públicos o directamente a las familias con recursos.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Apoyo número 2
 
                                
 
                                           Consejos básicos
 
Cuando las personas mayores se despiertan no deben levantarse de inmediato; es conveniente que esperen unos segundos antes de poner los pies en el suelo, quedándose sentados en la cama hasta que perciban que la presión hidrostática se estabiliza. En esos primeros momentos es frecuente el mareo y ello provoca caídas. La prudencia debe extremarse por la noche cuando se tiene incontinencia porque el salir precipitadamente hacia el baño, aumenta el riesgo porque se va con prisa.año. Y, especialmente en el baño. También es importante enseñar a levantarse de las caídas: hay que colocarse boca abajo, en posición de gateo. Incorporarse apoyándose en una de las piernas o en algún mueble.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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