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un psoe nacional/antonio regalado

La ruptura de disciplina de voto del PSC en el Congreso de los Diputados apoyando el documento secesionista de CiU-ERC es el mejor regalo que los dioses han otorgado a Rubalcaba para recomponer unas siglas que conservan poco de socialista, menos de obrero y casi nada de español. El secretario general tiene el deber de vertebrar un partido que nos ha gobernado más de 20 años porque, al paso que va, tardará otros veinte en volver al poder. Como bien ha señalado el abogado José Bono “hay que darle la espalda” a Pere Navarro y a sus mariachis “del derecho a decidir”, porque no son nada sin el voto charnego. Un candidato  que ha conseguido 14 de cada 100 votos en Cataluña lo único digno que puede hacer es “abdicar” –no el rey- e irse a casa. El PSOE tiene que presentarse con las mismas siglas en toda  España y dejarse de monsergas federalistas.
En esta travesía del desierto, los socialistas deberían respaldar a don Mariano –aunque no se deje- a embridar el ataque secesionista de Más (y el de Urcullu que llegará en 2015) con las reformas constitucionales y estructurales que la sociedad necesita. Y ha de empezar esta travesía desde cero en Cataluña. Y eso quiere decir que Carmen Chacón no puede liderar allí una gestora tras no “mojarse” votando las tesis de Ferraz. La ausencia es una traición. Si con esta ambigüedad calculada –victimismo nacionalista de libro- pretende sustituir a Rubalcaba, apaga y vámonos. Que entre los  jaleadores de la ex ministra de Defensa esté José María Barreda, clama al cielo. La resurrección del PSOE pasa por mantener un discurso de unidad, cambiar de aliados políticos en la Cámara Alta (Entesa-ERC-ICV por PP-UPyD-Ciudadanos, bajo las siglas “Senadores por la Libertad”) y convocar cuanto antes un Congreso Extraordinario que encare desde la unidad, con nuevas ideas y nuevas caras, las generales de 2016. Perdonan que insista: es la hora de Emiliano García-Page.