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Caperucita y la ley/valle hodalgo

 

                                          CAPERUCITA Y LA LEY
 
 
Por Valle Hidalgo*
 
Hace varios meses vengo padeciendo una situación en mi vida, que me tiene completamente destrozada. Hasta ahora, lo he sufrido casi en silencio, como nos han enseñado siempre a las mujeres a sufrir las cosas. Apenas se lo he dicho a l@s amig@s más cercan@s, que en mi caso, tengo la suerte de que me faltan dedos en la mano para contarl@s. Y tod@s ell@s se han quedado perplej@s.
Pero ayer fue el Día Internacional de la Mujer, fecha en que nos paramos a reflexionar sobre nuestra situación y nuestra historia. Y nos damos cuenta que ese silencio ha sido el mayor cómplice de nuestra discriminación. Y que la decisión de sacar a la luz los abusos, es el primer paso para erradicarlos. Así que tomo ejemplo.
 
Hace casi tres años, por circunstancias bastante comunes y reconocibles, por desgracia (1.- crisis económica, que ha afectado a mi trabajo de forma catastrófica y 2.- familiares, por tener que desplazarme a otra ciudad, para atender a mi padre en varias operaciones, postoperatorios y agravamientos de su enfermedad) me vi obligada a ceder en hospedaje varias habitaciones de mi casa, que con tanto esfuerzo y dinero había comprado y reformado pocos años antes, cuando el trabajo y el mercado inmobiliario iban viento en popa  
 
Se trata del uso compartido de un inmueble, donde yo sigo siendo usufructuaria de algunas habitaciones y zonas comunes. Y donde están mis libros, documentos, ropa,  muebles, utensilios de cocina, etc., etc., etc. además de ser legalmente la sede de mi productora audiovisual. Lo hice así, para poder condimentar las lentejas que comían mis hijos al salir del colegio, mientras dirigía el montaje de las producciones que me traía entre manos. Y para que ellos pudieran jugar bajo la mesa, donde estábamos reunidos para diseñar el próximo proyecto. Por aquello de conciliar la vida familiar con la laboral.
 
Pues bien, hace varios meses, quise volver a disfrutar de toda la casa y les pedí amablemente que se marcharan. No lo hicieron, pero si realizaron algunos cambios. Los más significativos: uno de ellos dejó de pagar… como si se hubiera ido, pero sin irse. Y otro, que a la sazón es agente de la ley, me amenazó con permanecer allí durante cinco años contra mi voluntad, amparándose en la lentitud de la misma. Y el más interesante: han cambiado la cerradura y me niegan la nueva llave.
 
Dice la opinión pública, que ahora los desaucios son muy rápidos. No lo sé, tal vez sea así cuando el propietario es el banco y los inquilinos una pobre familia con todos sus miembros en paro. Pero cuando la propietaria es una mujer con cargas familiares y unos gastos de vivienda (hipoteca, comunidad, IBI, seguro, suministros) muy por encima de sus posibilidades económicas actuales…, os cuento que llevo más de seis meses en el proceso de buscar asistencia jurídica y algún/a juez/a de guardia que entienda mi situación y me proporcione una orden judicial, para poder entrar en mi casa.
 
Resulta que según la ley, mi hijo y yo, tenemos que quedarnos en la calle esperando y pagando. Si cambio yo la cerradura para poder entrar, me dicen policías y jueces que es allanamiento de su morada. Y si cancelo el contrato de los suministros, es igualmente un delito penal. Así que esta es mi situación: en la calle, sin poder pasar a mi casa y a mi lugar de trabajo y teniendo que sacar dinero de no se sabe dónde, para pagar los gastos necesarios para que vivan cómodamente aquellos que me están coaccionando, amenazando y usando mi propiedad sin pagar por ello.
 
Como resultado, padezco una situación psicológica de indefensión, ansiedad y depresión, que me hace cada vez más difícil concentrarme en mi trabajo, mi familia o cualquier otro aspecto de mi vida. Y un hijo menor, que manifiesta la situación, en forma de fracaso escolar. Y yo ¿qué le digo a mi hijo? ¿estudia y trabaja? ¿sé una persona honrada? ¿actúa de acuerdo a la ley?
 
Me siento como aquella Caperucita Roja, a quien el Lobo, conocedor del bosque, le indicó el camino más largo diciendo que era el mejor para ella. Mientras él se daba tiempo para cumplir su objetivo de ejercer la violencia contra estas dos mujeres indefensas: niña y abuela.
 
*Valle Hidalgo es actriz

 

 

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