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Tras la pertinaz sequía/ antonio regalado

Y ahora ¿qué? Los largos días de lluvia -España es azul de norte a sur- ha reverdecido hasta las Lagunas de Ruidera. Pero políticamente, todo parece un baldío. Se nos mueren Sara Montiel, José Luis Sampedro y la Dama de Hierro. Pero nos quedan vivos Más y Rajoy. El presidente, ahora que empieza a escampar, hablaba este martes en la Cámara Alta, en vivo y en directo -no a través del plasma televisivo- para decirle a Josep Cleries (CiU) y a Josep Montilla (Entesa) que NO: que no al “derecho a decidir” de los catalanes y que no -que tampoco- a la reforma de la Constitución. Lo dijo con contundencia: “No estoy de acuerdo con el derecho a decidir; yo no concibo a Cataluña sin España ni a España sin Cataluña? No me inste a mí, planteen este problema en el Parlamento”. E insistió en la defensa de la Carta Magna: “La Constitución nos ha permitido vivir en libertad y crear el Estado del Bienestar; la Constitución nos integró en Europa. A todos unos une la historia y sobre todo el futuro”.

Lo que no nos desveló Rajoy es a qué acuerdos secretos llegó con Artur Mas en La Moncloa; ni por qué esto mismo que ha dicho en sede parlamentaria, no lo cuenta abiertamente en la televisión pública para que lo sepan todos los españoles; no nos desveló por qué Bárcenas ha paralizado toda la acción del gobierno y del partido.

Qué buen momento para contraatacar con un Plan Hidrológico Nacional, con una ley de Huelga, con una reforma del sistema electoral; qué mejor momento para iniciar la regeneración democrática, impulsar la cultura del esfuerzo y la meritocracia, reducir drásticamente el peso de los partidos, sindicatos, patronal y pasar el protagonismo a los grupos parlamentarios. Lástima que diga no (o no diga ni haga nada) con su mayoría absoluta. Porque las prioridades las conoce: crear empleo y acabar con la corrupción.