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celebración de la nueva españa/antonio regalado

     La intervención quirúrgica  de S. M. el rey don Juan Carlos le ha impedido asistir al III Centenario del descubrimiento de la Florida, en 1513, por  Juan Ponce de León. La coronación  del nuevo monarca holandés Guillermo Alejandro imposibilitó también la presencia de los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Leticia para acudir al evento a primeros de mayo, aunque viajarán a Miami a mediados de agosto para clausurar la efeméride. La representación oficial española estuvo a cargo del ministro de AAEE y Cooperación, José Manuel García-Margallo quien defendió ante las autoridades del Estado la gran página que escribieron los españoles durante más de trescientos años en tierras norteamericanas que conquistaron y gobernaron desde Florida a California. El buque escuela de la Armada española, Juan Sebastián Elcano permanece amarrado en las costas de Cayo Vizcaino para recordar que aquellos lazos de afecto y simpatía con el generoso y patriótico pueblo norteamericano siguen hoy vigentes como socios leales en la defensa de valores como la democracia y la libertad.

 

Silencio y olvido

Fue allí donde el 8 de abril del año de gracia de 1513, el vallisoletano Ponce de León, reclamó toda esa tierra para España, y la llamó la tierra «Florida», debido a la vegetación en flor que vio, o, quizá,  porque llegó durante la Pascua Florida. España permaneció durante 309 años, hasta 1822. Los historiadores  de un lado y otro del Atlántico han tejido un manto de silencio sobre nuestra conquista y nuestra colonización en tierras americanas así como para explicar la gran contribución a la independencia que nuestros militares realizaron, en especial en tiempos de Floridablanca y Carlos III. Baste señalar que, España aportó a la emancipación americana más de 46 millones de euros de la época que hoy equivaldrían a 2 billones de dólares. Deuda, por cierto reconocida y nunca satisfecha por el gobierno estadounidense. Por el contra, nosotros seguimos pagando todavía 10.000 dólares anuales por la voladura del Maine en aguas cubanas, lo que dio origen a la guerra contra Estados Unidos, a la pérdida de Cuba y al final del imperio en 1898. Pero no es tiempo de ver por el espejo retrovisor de la historia sino de mirar hacia adelante y sentirse orgullosos de nuestra gesta que no se circunscribió solo a Hispanoamérica sino a buena parte de los Estados Unidos de Norteamérica, la denominada Nueva España.  Nombres como Fray Junípero Serra, Vázquez Coronado, José Solano, Juan de Miralles Pedro Rondón o Bernardo de Gálvez  son tan solo seis nombres que con Ponce de León protagonizaron  la historia de España al norte de Rio Bravo durante más de 300 años y compartieron experiencias con indios y hombres blancos para defender juntos aquellas tierras  (El Álamo, por ejemplo) en las que muchos españoles creían que se encontraban Eldorado y la fuente de la eterna juventud. ¿Sabían que nosotros, los españoles,  fuimos los primeros en festejar el “Día de Acción de Gracias”, que el dólar actual proviene del dólar español (dentado) y que el primer periodista norteamericano era también español?

 

La aportación  española

Los datos los desvelaba en el Casino de Madrid, el general de Brigada de Infantería y Diplomado de Estado Mayor, Juan Antonio Sánchez García, ante miembros de la Organización Mediterránea de Periodistas y Escritores de Turismo y Arte que preside José Luis Yzaguirre. El ilustre militar español, nacido causalmente en la embajada de USA (Madrid, 1937) ha investigado  durante sus múltiples estancias en tierra americana por motivos de trabajo la influencia de la presencia española en los Estados Unidos y su contribución a la  guerra de la Independencia. La conclusión de nuestra presencia es sencilla: tenemos que sentirnos orgullosos de nuestra obra que quedó patente en Florida, Texas, Arizona, Kentucky, Oregón, California, Luisiana, Ohio, Carolina del Norte y del Sur, Virginia y Pensilvania. La toponimia delata a España por casi la mitad de los Estados Unidos: San Agustín, Florida (1565) es la ciudad más antigua; San Antonio, Santa Bárbara, El Paso, el Älamo, Madrid, Cádiz, Sevilla, Toledo… la Plaza de las Islas Canarias, debido a la repoblación de El Álamo con 16 familias canarias y, posteriormente, llegarían otra remesa a Luisiana, que lucharían activamente con los rebeldes frente a las tropas inglesas. España ha aportado al idioma inglés-americano, más de 600 términos incluido uno que se hizo muy popular durante la guerra de Vietnam, “cohones…” para demostrar la valentía en el combate.

Pero más allá de esta anécdota, cada resaltar que, en efecto, fue en San Agustín, donde por vez primera se  realizó el “Thanksgiving Day”, con misa incluida (y pavo), para agradecer a Dios los bienes de la abundante y nueva tierra prometida, que años después imitarían los descendientes del Myflower; fue nuestro país el que acuñó el primer dólar (dentado) de plata (equivalente a 8 reales) que daría origen a la moneda norteamericana y, Álvar Núñez Cabeza de Vaca, expedicionario con el salmantino Vázquez Coronado, quien  escribió la primera narración de aquellas conquistas titulada “Naufragios”. Por esa crónica es considerado el primer periodista norteamericano.

Caminos, arquitectura y lengua

Recordaba el conferenciante Sánchez García que en Estados Unidos se respira lo español por todas partes. Al fin y al cabo, nosotros estuvimos allí de 1513 a 1822; 309 años mientras los ingleses lo hicieron durante 197 años y los franceses (50) y solo en Luisiana. Nosotros fuimos durante décadas dueños y señores de ambas riberas del Mississippi. Y los primeros en hablar de la existencia del Gran Cañón de El Colorado. Los gobernadores españoles mantenían 66 fuertes y presidios y 44 misiones. Por tanto, nuestra labor social y religiosa fue fundamental para toda la región. Los franciscanos y los jesuitas “ocuparon” buena parte de aquellas tierras predicando la buena nueva del Evangelio desmintiendo rotundamente que nuestra colonización fuera sangrienta y en especial con los indios. Los españoles construyeron no solo iglesias y catedrales (en su mayor parte de estilo barroco- sino palacios, castillos y caminos que abrieron el mundo desde Florida a California. Y al norte.  Baste citar el Castillo de San Marcos,  la Misión de San José  (Tx), las Casas de San Agustín (Fl), el Palacio de los Gobernadores de San Antonio y Santa Fe o el Presidio de Monterrey.

No fue menor nuestra aportación del idioma castellano (o español) que perdura hasta nuestros días. Casi 70 millones de hispanohablantes en los Estados Unidos auguran que en el año 2050 la cifra puede duplicarse. Hoy, el español –con los hispanoamericanos- es toda una cultura de vida y de integración en el país más poderoso de la tierra. Somos la minoría más mayoritaria y la de más potencialidad en el futuro. Recordó el general que la Constitución de California obliga, desde 1848 a publicar todas las leyes del Congreso del Estado en inglés y español.

Bernardo de Gálvez

El profesor Sánchez García, licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia realizó  un encendido elogio del marino español Bernardo de Gálvez el personaje extranjero qué más contribuyó a la independencia de los Estados Unidos y, aunque una ciudad lleve su nombre (Galvestown en Texas), no ha recuperado los honores que merece.

En batalla de Pensacola (Florida, 1781)  clave para la independencia de EE.UU., el malagueño entró con 4 navíos en una bahía repleta de barcos británicos al grito de  «El que tenga honor y valor que me siga». Este fue el punto de inflexión para que las tropas francesas de Luis XV y después Luis XVI y las españolas de Carlos III ( por los pactos de sangre) unieran fuerzas para ayudar a los estados de la Unión y sobre todo, contra Inglaterra.

La deuda pendiente

La verdad es que los gobiernos de Aranda y Floridablanca simpatizaban desde  el principio  con los rebeldes norteamericanos en su lucha contra Inglaterra tras negarse a pagar más tributos sobre el té. Pero la situación se presentaba difícil “por lo que podía significar de ejemplo” para las colonias españolas que podrían emanciparse. Por ello, la diplomacia y el secretismo unieron sus fuerzas con los franceses. Y en Paris, donde Aranda era embajador de España) se tomaron las decisiones más sobresalientes. Primero se les dio dinero a los patriotas y luego se les dotó de todo tipo de material. El general Sánchez nos daba estos datos: 1 millón de libras, puertos españoles en ultramar abiertos a los rebeldes; Franklin solicita a Francia y España más dinero y fragatas. Nuestro país aporta 12.000 fusiles a Boston; posteriormente llegan 18.000 mantas, 4.000 pares de calcetines,  17.000 pares de botas y material sanitario y médico. Otros 126.000 dólares más llegan de España así como 670.000 dólares recaudados en Texas por los españoles. Cabe destacar que el Arzobispado de Toledo envió 2 millones de dólares mientras la catedral de Málaga aportó a la causa norteamericana 160.000 lo que impidió terminar su segunda torre, hoy todavía inconclusa. Otras fuentes hablan de que España pertrechó hasta 30.000 rebeldes con uniformes, fusiles y 216 cañones.  Es dudoso que el Reino de España entregara en aquel momento 60 navíos de guerra y 30 fragatas.

En todo caso el general historiador Juan Antonio Sánchez García señalaba que la aportación estimada de nuestro país a la guerra de la independencia norteamericana superaba los 19 millones de dólares, el equivalente actual a 2 billones (con b) de dólares, por cierto una deuda que nunca ha sido satisfecha por Washington. ¿Una deuda pendiente?

Agradecimiento y orgullo

El profesor Sánchez García se dolió al final de la conferencia sobre “La presencia española en los Estados Unidos y su contribución a la guerra de la Independencia norteamericana” de que existe una gran laguna en la Historia que es preciso recuperar. Una historia que hay que  contar a los españoles y a los estadounidenses. Se sintió orgulloso de nuestro protagonismo en el nacimiento de la nueva nación americana y calificó a sus gentes de  generosas, valientes y patriotas. Terminó recordando las palabras del presidente Gerard R. Ford en la celebración del Bicentenario de la Unión. “Ningún tributo más apropiado a la herencia hispánica de nuestro país en este año del Bicentenario que reconocer la contribución  española al éxito de nuestra independencia”. A lo que el Rey don Juan Carlos respondió en una sesión especial del Congreso: “España y América pueden recordar con orgullo a aquel grupo de valerosos españoles que encabezados por Bernardo de Gálvez nos ayudaron hace 200 años en nuestra lucha por la independencia”.

Más que una conferencia, una lección magistral del general Sánchez García, que bien merece ser editada para recordar esta página desconocida de nuestra  historia a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

*Antonio REGALADO es periodista

 

 

 

 

 

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