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Resulta difícil de creer que la tesorería del PP fuera un departamento autónomo y que no rindiera cuentas a la  secretaría general

 

POR ANTONIO REGALADO

La nómina de Luís Bárcenas Gutiérrez ha confirmado que el preso más famoso de Soto del Real (Madrid) maneja material explosivo contra sus antiguos compañeros de viaje. La nómina de mayo de 2012 ha dejado desnudo al presidente y ha enmendado la plana a la secretaria general.

Releemos el discurso de Mariano Rajoy en la sesión plenaria del primero de agosto, número 132, Boletín Oficial de las Cortes Generales, X Legislatura, página 8: “es cierto que desde hace cuatro años  el señor Bárcenas ya no es tesorero del Partido Popular, y que desde hace más de tres no ostenta ninguna representación política  ni siquiera militancia en el partido”.

¿Faltó el presidente a su palabra? ¿Manipuló o tergiversó la información? Porque lo que deja claro la nómina de 21.300 euros/mes (con un  salario base de 1.140,06 euros, otro en especie de 39,80, una antigüedad de 432,90, unos incentivos de 13.950,  un plus de puesto de trabajo de 2.734,35  y una prorrata por pagas extraordinarias de 3.042,87€) es que, a pesar de “estar fuera del partido” era el trabajador mejor pagado de Génova, 13.

Tras el desfile de María Dolores de Cospedal ante la Audiencia Nacional  sabemos que este “pago en diferido” fue acordado en una reunión tripartita entre el matrimonio Bárcenas, Arenas y Rajoy en el que se le dotó además de coche oficial (si lo necesitaba), secretaria, despacho y minutas de sus abogados. Cospedal admitió que ella se enteró a posteriori por el propio presidente del partido  y que se limitó a cumplirlo. La evidencia de que Rajoy no dijo toda la verdad ante los representantes de la soberanía nacional siembra el panorama político de mil dudas razonables. ¿Por qué protegió el presidente al ex tesorero infiel?

Ante el juez Pablo Ruz, los ex secretarios generales del PP, Cascos, Arenas y De Cospedal han negado la contabilidad B. Pero el sucesor de éste al frente de las cuentas del PP, Cristóbal Páez, indemnizado generosamente –con 580.000 euros por abandonar la Casa- confirmó que cobró 12.000 euros (en negro y en billetes de 500), tal y como confirmaban los apuntes contables. Aunque Cascos y Arenas se escudaron en los términos “no lo recuerdo” y “no me consta” para bordear el falso testimonio, ellos y la actual secretaria general ratificaron algo difícil de creer: que en el organigrama del partido la tesorería gozaba de autonomía absoluta para recaudar donaciones y no reportaba sobre los gastos. Ello deriva toda la responsabilidad de la financiación (en A o en B) sobre Alvaro Lapuerta y el propio Bárcenas. Los hijos de Lapuerta, imposibilitado para defenderse, han declarado que su padre siempre cumplió órdenes presidenciales: de Aznar y de Rajoy.

Explicaciones urgentes

El presidente del Gobierno y del Partido Mariano Rajoy tiene que dar explicaciones convincentes (y urgentes) antes de que Bárcenas descubra todas sus cartas marcadas, con sus medias mentiras y sus medias verdades, so pena de que el Partido Popular quiera detener su hemorragia de descrédito. Porque lo que está en juego es la credibilidad de España, no de un partido o de un gobierno.

 El PP (y el PSOE) son dos instituciones necesarias en la vida política nacional –no necesariamente con sus estructuras actuales-  y tienen el deber de liderar la regeneración democrática que explica –aunque no justifique- los abucheos de los dirigentes populares por los “preferentistas- a las puertas de la Audiencia Nacional. Y humildad, mucha humildad  para reconocer errores, admitir responsabilidades políticas (con dimisiones) y limpiar las sombras de corrupción que no se disipan diciendo ante su señoría el juez Ruz: “no lo sé, no me consta, no lo recuerdo”.

Los ciudadanos, abrumados por los impuestos y con parados en casa, queremos recordar todo lo que nos lleve hasta  la verdad. Y que cada palo aguante su vela. La vicesecretaria general del PSOE, Elena Valenciano, acusa a Mariano Rajoy de mentir al Parlamento y cree que hubo más de 20 años de irregularidades contables. Sin duda es una ventaja electoral similar al caso Filesa, Malesa y Time Sport en tiempos de González. Desgraciadamente, no hemos aprendido nada para mejorar la calidad de la democracia en España.

Bárcenas es un sinvergüenza redomado. Y miente como un bellaco. Pero no es el único que miente en esta trama política que más pronto que tarde salpicará a la cúpula del PP. ¿Alguien en su sano juicio puede creerse que Alvarez Cascos que fue tesorero del PP durante casi tres años tras la salida precipitada de Naseiro, desconociera el descontrol contable? ¿Ha incumplido el PP la ley de Financiación de los Partidos Políticos? ¿Por qué hay que dar por buena la contabilidad popular entregada al Tribunal de Cuentas? Demasiadas dudas razonables.

Sería preocupante que la presidenta de Castilla-La Mancha, MDdC, que se ha enfrentado abiertamente a Bárcenas saliera perjudicada de este pulso político interno cuando solo ha querido poner –y no le han dejado- un poco de orden en la sede central del partido?. Cierto que no controla el grupo parlamentario pero su razón la entienden mejor que nadie los militantes y los votantes del PP. Ella es la mejor secretaria general para estos tiempos difíciles.

¿Hay que salvar desesperadamente a Rajoy cuando ya sabemos que fueron él y Arenas quienes pactaron el supersueldo  y los privilegios de Bárcenas por no hacer nada? La nómina de Bárcenas – con 6 millones de parados y un 40 por 100 de trabajadores que ni siquiera llegan a  mileuristas-  explica las miserias de un sistema que hay que cambiar cuanto antes

Los partidos no pueden ser empresas sin ingresos y con unas nóminas y gastos desorbitados en las que nadie se preocupa de saber quién paga la fiesta… porque al final, siempre la pagamos los mismos. Recuérdelo Cascos,  recuérdelo Arenas. Y recuérdelo Bárcenas que viaja 14 horas a Buenos Aires y se olvida de las tres personas con las que se entrevistó y a quién corresponden las siglas J.M. en el Partido Popular.  Mucho desmemoriado. Recuérdalo tú y recuérdalo a otros.