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obediencia (in)debida

                

   La obediencia debida no debe exonerar a los capitanes cuando, por cobardía,  no han denunciado ante el comandante en jefe ( y la general secretaria)  el delito de alta traición de coroneles corruptos.

 

 

ANTONIO REGALADO

   El gerente del PP en Toledo José Angel Cañas compareció ante el juez Pablo Ruz, que investiga los “papeles de  Bárcenas”, para contarnos una mentira imposible: que firmó un recibí de 200.000 euros que nunca recibió, por imposición del tesorero –“me dijo que no tenía importancia, -subraya- “y que era para cuadrar la contabilidad de caja”. Todo un ajuste de cuentas para su bolsillo. Es extraño firmar en un folio en blanco, sin membrete del partido, asegurando haber recibido dos cantidades iguales (100.000) más (100.000 €) en un periodo de un mes. Primero se redactó un recibí que se  destruyó  y se sustituyó por otro global. ¿Doble imposición?

   El señor Cañas, a quien no tengo el gusto de conocer, reconoce ante Su Señoría que “no se lo contó a nadie hasta que el asunto saltó a la prensa”.  Mentira sobre mentira. ¿Cuál es su lealtad para con su presidenta y secretaria general María Dolores de Cospedal? Por lo visto, ninguna. No hablaré de su dignidad… porque sus amigos, seguro, le consideran aún “un hombre honrado”. ¡Vaya tropa para gestionar los dineros públicos¡

    El relato tendría algo de verosímil si sus compañeros gerentes del PP en las CCAA y en Ceuta y Melilla confirmaran que también ellos han recibido ese tipo de imposiciones. Pero ninguno hasta ahora ha respaldado la tesis “oficial”, que, por cierto se compadece con la del abogado de Génova13, señalando “que no existe ninguna documentación sobre el trajín de los 200.000 euros”. Demos por sentado que Luis Bárcenas es un sinvergüenza y que tendrá difícil demostrar de dónde ha sacado esos 40 millones depositados en sus cuentas en el exterior. Pero lo que es resulta evidente es que para perpetrar su latrocinio ha contado con el colaboracionismo de personajes como Cañas. No robaba solo sino en compañía de otros. Y esa es su fuerza ante la cúpula del PP.

  Una pregunta a bocajarro: ¿cómo iban a cuadrar las partidas  en el PP – ni en A ni en B- ni ante el Tribunal de Cuentas, si la ingeniería contable era de corta  pega? Y otra pregunta malintencionada: ¿recibió algún incentivo –sin justificante probatorio el gerente Cañas- por la firma de ese cheque en blanco al ex tesorero popular? Solo él lo sabe. El asunto ha contaminado más el ambiente político y ha arrojado más dudas aún sobre la financiación irregular del PP y del resto de formaciones políticas porque gastan más que lo que ingresan.

   Está claro que la más perjudicada de todos ha sido la presidenta castellano-manchega porque a pesar de sus poco afortunadas declaraciones sobre el “pago en diferido” a Bárcenas  y “si ese justificante (firmado por Cañas)  existe es posible que fuera un anticipo para la campaña electoral”, es la única que ha intentado acabar con la corrupción interna.  A la vista de esta historia, vemos que la han neutralizado desde el aparato. Es evidente que pese a su buena voluntad, Cospedal no disponía de información suficiente. Mucha culpa  tienen  algunos de sus colaboradores por ocultarle las verdades mentirosas de tantos años de complicidad y silencio.

   Ya sabemos que Bárcenas mantuvo su sueldo, coche, secretaria y privilegios tras hablar exclusivamente con Rajoy y Arenas; supimos cómo se han destruido los discos duros, conocemos que  su gerente provincial le ocultaba ese recibo maldito y que Bárcenas le juró odio eterno porque destapó su mafia selectiva. El ex senador cántabro, con esos apuntes sobre las hojas del calendario nos quiere hacer creer que María Dolores de Cospedal jugó con ventaja para llegar al poder en C-LM. Pero tanto el alcalde de Toledo, Emiliano García Page como su sucesor José Manuel  Molina han confirmado que no hay nada irregular en el contrato de basuras firmado por el Ayuntamiento con una empresa del Grupo Sacyr.

   Cierto que los partidos funcionar piramidal y militarmente. Pero la obediencia debida no debe exonerar a los capitanes cuando por cobardía no han denunciado ante el comandante en jefe (ni ante la general secretaria),  el delito de  alta traición de los avaros coroneles golpistas. Para que el relato de Cañas fuera coherente, MDdC debería destituirle hoy mejor que mañana. Su desleal indignidad no debe tener premio. No habremos enterrado el asunto Cañas hasta que sepamos qué pasó con los 200.000 euros evaporados por arte de magia. Democracia es saber, al fin y al cabo, en qué se gasta cada euro del contribuyente. La respuesta tiene un nombre: transparencia. Y un adverbio: más. Más transparencia en la financiación de los partidos. Empezando por el que sostiene al Gobierno.

 

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