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recuperando la memoria/antonio regalado 22.mayo.2004

AL FILO DE LO IMPOSIBLE

Por   Antonio Regalado

 

Justo a la hora en que la sonda espacial europea “Mars Express” confirmaba que hay agua en Marte, el Tribunal Supremo humillaba al  Constitucional multando a sus magistrados por negligencia. El hallazgo del líquido elemento puede paliar las tensiones del trasvase del Ebro al Mediterráneo y solucionar de paso el PHN, con permiso de los ecologistas, claro, pero el conflicto entre sus señorías va a acarrearnos más de un disgusto. Y  minará la credibilidad de la justicia más todavía.Diez de los once magistrados del Alto Tribunal con su presidente Manuel Jiménez de Parga a la cabeza,  –uno estaba enfermo- han sido sancionados con 500 euros cada uno por archivar, sin ni siquiera estudiarlo, un recurso de amparo relacionado con la designación de los letrados del Constitucional.  ¿Sabían ustedes que el TC admitió el año pasado únicamente 300 de los 7000 recursos de amparo que llegaron a su sede?

El abogado José Luis Mazón firmó la demanda, alegando que esas plazas deberían salir a concurso y no adjudicadas a dedo. Tras el archivo, apeló al Supremo, que en primera instancia rechazó el recurso pero la   Sala Primera de lo Civil acaba de darle la razón y por ello, ahora, condena al TC casi en pleno.

El enfrentamiento entre ambas instituciones daña la imagen de la justicia, esa justicia que los socialistas quieren que dé respuestas al ciudadano en dos años y los populares,  – Rajoy dixit -en tan sólo seis meses.

A las puertas del relevo en la presidencia del TC esta lucha fratricida puede derivar en una guerra que salpique al mal llamado Poder Judicial.  ¿Celos profesionales por los ascensos? ¿Venganza por litigios anteriores? No es la primera vez que  el PC y el TS se enmiendan la plana abiertamente: recordemos los casos de la prueba de paternidad, la exculpación de la cúpula de HB, la condena a “Diez Minutos” por las fotos de Alberto Cortina y Marta Chávarri o la indemnización de 25.000  pesetas a 10 millones  que el TC estableció por la intromisión en la intimidad de Isabel Preysler a la revista “Lecturas”.

Lo malo no es la sanción económica, –que no lleva aparejada la inhabilitación- sino la bofetada jurídica a los “constitucionalistas” en un momento de renovación y de elecciones  generales y el espectáculo bochornoso para el contribuyente cuando se está agotando el plazo para que el TC se posicione sobre el Plan Ibarretxe.

La gravedad del asunto debería llevarnos a la cordura. Pero algunos jueces han perdido el sentido común. Las últimas sentencias sobre malos tratos a mujeres, sean marroquíes o no, resultan increíbles. Aquel famoso juez de Lérida que consagró que la “minifalda” era motivo de provocación y exculpó al violador,  no ha escandalizado menos a la opinión pública que el titular del juzgado de instrucción número 2 de Manresa (Barcelona) dejando en libertad sin fianza a un hombre acusado de degollar a su esposa entre otros motivos “porque no existe peligro de reiteración”. Y tanto. A pesar de que el juez considera  la “relevante probabilidad de culpabilidad” del imputado, le ha concedido la custodia de su hija de seis años que presenció el asesinato.

No extraña, pues, que el ínclito ex alcalde Marbella Julián Muñoz haya pedido amparo a Aznar y no a los jueces para Isabel Pantoja y para su hija ante el acoso mediático que sufre la tonadillera. Debería haber incluido a Paquirrín.

Lo más pintoresco de esta historia sin final es que los propios miembros del TC recurrirán ante sí mismos la decisión del Supremo. ¿Dónde está el Consejo General del Poder Judicial? La pregunta es más simple: ¿por qué el Gobierno no ha  presentado un proyecto de ley que fije las competencias y los límites de ambos tribunales y evite situaciones como ésta?  Y, ¿para cuándo la democracia en la judicatura?

“El fundamento de la justicia –leemos en Cicerón- es la fe”. Generalmente se juzga los hombres por el crédito del que disfrutan y por sus riquezas. Como no vamos a entrar en sus cuentas corrientes, obviamente, alertemos que con estos juegos al filo de lo imposible nos están dejando sin fe, sin crédito y sin esperanza.  ¿Magistrados del Constitucional negligentes? Poco diligentes, desde luego. ¡Ay de la generación cuyos jueces merecen ser juzgados¡

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