Sin categoría

recuperando la memoria. asi que pasen cinco años. junio 2003/antonio regalado

BAHIA DE ITACA

ASI QUE PASEN CINCO AÑOS    

                                  Antonio REGALADO

Fueron las sesenta horas más largas y terribles de nuestra democracia que terminaban a las 4,55 de la madrugada del domingo, 13 de julio del 97. Llevaba agonizando desde las cinco de  la tarde cuando unos cazadores le encontraron maniatado. Había recibido dos tiros en la nuca. La autopsia revelaría que el primero de ellos, lo recibió de rodillas.

Se llamaba /se llama Miguel Angel Blanco Garrido. Nacido en Ermua (Vizcaya) el 13 de mayo de l968. Su padre, Miguel, albañil, emigrante gallego; su madre, Consuelo, ama de casa,  sigue sangrando por la herida de la vida, del amor y de la muerte; herida  como del rayo, para libertad que sangra, lucha y pervive… Y su hermana Maria del Mar no ha perdido, a pesar de tanto dolor acumulado, la sonrisa al frente de la Fundación que perpetúa su memoria, Miguel  Angel había cometido el delito de ser concejal del PP en su pueblo natal. Toda una provocación para las hienas de Batasuna y Eta. Como bien escribe Ana Urcheguía, la alcaldesa socialista y perseguida de Lasarte, “los concejales constitucionalistas son el frontón frente al fascismo que se ha instalado en el Pais Vasco”. Y lo dice alto y claro: “ El PNV y EA saben que los campos de exterminio están entre nosotros”.

Aún se estremece uno al reconstruir la historia de aquella ejecución anunciada que movilizó a seis millones de personas   -en su mayoría jóvenes- en las plazas mayores de España, gritando “Vascos, sí, Eta no” y mostrando las manos blancas frente a las manos manchadas de sangre de los asesinos.

Jueves, 10 de julio.- Tras almorzar en casa, Miguel Angel Blanco (MAB) se dirige a la estación de ferrocarril para regresar a su trabajo en la empresa Eman Consulting. El recorrido es de diez minutos pero nunca llegaría a tomar ese tren. Al parecer, una joven le abordó y… a las cinco y cuarto de la tarde, en la sede del PP de Bilbao se recibe una llamada de “Eguin” anunciando que Eta les ha comunicado que han secuestrado a MAB. El mensaje lo recibe la Ertzaintza cinco minutos después. Los intermediarios del periódico añaden este ultimátum: La organización matará al concejal si en el plazo de 48 horas no se trasladan a las cárceles de Euskadi a todos los presos etarras dispersos por la geografía nacional.

El ministro del Interior, Mayor Oreja, se dirige de inmediato a despachar en Moncloa. Desde el primero momento el presidente del Gobierno sabe que no puede ceder al chantaje y ordena que hay que prepararse para lo peor. Las Fuerzas de Seguridad del Estado comienzan una búsqueda rastreando la zona y se establece un centro de coordinación en Deusto mientras la espera se hace insoportable. Se activan todos los contactos con los etarras “distinguidos” como Pakito, apresado en Francia pero éste, displicente y sin mando en plaza, se limita a decir que “si Eta lo ha decidido, no hay nada que hacer”.

Jaime Mayor, comparece ante la prensa en el calor de la noche. “Es un pulso a toda la sociedad democrática y todos debemos cumplir con nuestro deber desde el dolor”, asegura el ministro. Dos semanas atrás, la Guardia Civil había logrado rescatar a Ortega Lara de su inhumano zulo y pudiera tratarse de una venganza…

España se va a la cama con el corazón en un puño. La vida de una persona dependía de un milagro. Y el reloj sigue marcando los segundos…

Viernes, 11 de julio.- Prensa, radio y televisión convierten el secuestro en tema exclusivo. La repercusión es enorme, mundial. Tanta como la indignación. La gente sale a las calles reclamando la puesta en libertad de un hombre inocente. Los jóvenes, de norte a sur del país y de este a oeste se suman a la petición de clemencia a la cúpula etarra. Son concentraciones silenciosas. Nunca hasta entonces la juventud se había interesado por los asuntos públicos y menos aún por los del terrorismo. La movilización social e institucional se transforma en un clamor, en un grito de libertad y contra la barbarie.

“En nombre de Dios”, comenzaba el telegrama de SS el Papa Juan Pablo II al obispo de Bilbao, en el que pide a los etarras que pongan fin al cautiverio. La UE, la UNESCO, solicitan el respeto a la vida… pero nadie responde. Las horas pasan y el trabajo policial no ha avanzado un milímetro. No hay pistas. Los números dos de Interior y de la Policía Autónoma Vasca, Fluxá y Martiarena rastrean en helicóptero, con dos expertos Mondragón Ermua y Elgoibar… nada; los confidentes tampoco aportan ni un dato válido.

Vuelve a caer otra noche sobre la España negra y triste de siempre. Mas negra y triste que nunca… Aquel viernes entendimos en su plenitud que de todas las historias de la Historia, la más triste, sin duda, la de España.

Sábado, 12 de Julio.- Miles de personas habían pasado la noche en muchas ciudades con velas encendidas rezando para que se produjera un milagro. La cuenta atrás estaba a tan solo cuatro horas. Las plazas públicas, desde La Coruña a Toledo, desde Tarragona a Cádiz estaban repletas de simples ciudadanos creyendo, de buena fe, que Eta escucharía al pueblo. Craso error. Cada respiro era una pesadilla contra el tiempo. En la plaza bilbaína del Sagrado Corazón, Marimar, la hermana de MAB, recién llegada del Reino Unido, leyó un comunicado apelando a la buena voluntad de los secuestradores… Pasaban sesenta minutos del mediodía y la manifestación se disolvió muy lentamente y en silencio… Un silencio que se prolongó, ensordecedor, hasta las cuatro en punto de la tarde. La cuenta atrás terminaba.

En la Puerta del Sol de Madrid nos congregamos miles de madrileños en la creencia de que MAB no sería ejecutado. Los transistores ardían. El adoquinado abrasaba. Los rumores invadían el kilómetro cero y las gentes de buena voluntad llegaban de todas partes. Por Montera, por Preciados; por la Carrera de San Jerónimo, por Alcalá… Una riada humana esperando. Una señora reza. Todos rezamos por mimetismo aún a sabiendas de que de poco sirven las plegarias al cielo cuando el reloj del corazón está varado. Las playas se han quedado desiertas. Y las carreteras vacías. De repente, alguien dice haber escuchado que han encontrado al joven concejal vivo y que Eta le ha perdonado la vida… La alegría es indescriptible. Medio mundo abraza al otro medio y el alivio que se siente ante la sede de la Comunidad madrileña se torna, enseguida, un nudo en la garganta… Es un rumor…sin fundamento. La radios lo desmienten. No hay noticias. Mal augurio.

Faltaban diez minutos para las cinco en punto de la tarde cuando la RNE daba lectura a un despacho de Europa Press en el que se decía que unos cazadores habían encontrado el cuerpo de una persona, con dos disparos en la cabeza, en un arboleda cercana a Lasarte.

¿Sería él?, ¿sería Miguel Angel? Veinte interminables minutos después, el portavoz del ministerio del Interior confirmaba la tragedia. MAB había sido encontrado aún con vida y estaba siendo operado en el Hospital Nuestra Señora de Aranzazu. Más lágrimas, más rezos, más impotencia y más rabia.

Y, de pronto, Todos gritábamos con una sola voz: ¡“ETA, escucha, aquí está mi nuca”¡ ¡Eta, asesinos, hijos de p…¡

Todavía nos aferramos, un segundo siquiera, a ese hilo de vida que le quedaba a la víctima y allí permanecimos, en el corazón de la capital de Reino, conteniendo el dolor colectivo y esperando de nuevo un segundo milagro.

“Desde el primer minuto supe que iban a matar a Miguel Angel”, declaraba el presidente José María a “EL Mundo” justo al cumplirse el primer aniversario. “Remuevan Roma con Santiago porque no se va a mover ni un preso” exclamó cuando se enteró del secuestro, en las horas más terribles de su mandato.

Esa misma sensación la teníamos en aquella tarde/noche madrileña en la Puerta del Sol.

Blanco fue hospitalizado con “muerte cerebral”. Las imágenes de televisión eran elocuentes. Miguel Angel entraba en quirófano clínicamente muerto. La esperanza se difuminaba en el atardecer. Millones de españoles y extranjeros hacían lo mismo en miles de lugares de nuestra geografía.

En la madrugada, 4 horas 55 minutos, se acabaron los despertares para el joven demócrata popular. Miguel Angel ha muerto.

Domingo, 13 de Julio.- Miguel Angel Blanco regresa a Ermua   para siempre. El alcalde Carlos Totorica, del PSOE, ofrendó de maestro de ceremonias con valentía y coraje. La familia, rota de parte a parte, padres, hermana y novia, lloraban desconsoladamente desde el balcón de su casa y daban las gracias por la solidaridad. El féretro quedó instalado en el Ayuntamiento donde había llegado aupado por gritos de ¡Miguel, Miguel!. El 14 de julio, España entera tomaba las calles para repudiar el ajusticiamiento cobarde y miserable de las alimañas. El entierro se convirtió en un duelo nacional. España se vistió de luto. El Príncipe don Felipe que asistió a las exequias condenó el salvaje asesinato y recordó que “el pueblo español y el pueblo vasco han hablado y han dicho ¡Basta Ya¡”. Hasta el Rey don Juan Carlos se dirigió desde los Jardines de la Zarzuela a todo el país para sumarse a la condena y al sentir popular. Las campanas de toda España repicaron en homenaje al concejal vilmente ajusticiado.

El lehendakari Ardanza realizó un discurso agresivo contra los terroristas. Nacía el “Espíritu de Ermua”. Los ciudadanos dijeron también ¡Basta!. La sangre de Miguel Angel fue la semilla de la respuesta a ETA en la calle. Ardanza se retiró meses después de la vida pública a sus posesiones en Marbella y el PNV, EA, HB, IU y ETA traicionando la Democracia, crearon el Frente/Pacto de Estella. Eta imponía sus tesis, una vez más.

Otros han caído desde entonces. Pero saben que habrá siempre un relevo. Cinco años en blanco, cinco años sin Miguel Angel ha sido demasiado tiempo pero su sonrisa sigue ahí, alentándonos frente a los nacional-terroristas que no ganarán nunca la guerra de la libertad. Ser militantes de la paz merece la pena y España entera está ya con las víctimas y no con los asesinos. Y la UE. Y Usa y Rusia.

Hoy, un lustro después de que estallara Ermua, Adolfo Suárez preside la Asociación de Victimas del Terrorismo, la mejor garantía para saber que nunca estarán solos los familiares; para saber también que su dolor es nuestro dolor y que la llama de la solidaridad no se extinguirá nunca. Cinco años después de esta ejecución, MAB sigue en nuestro corazón y en nuestro recuerdo con la misma fuerza que el primer día como siguen todos los demás.

El Congreso y el Senado se han dotado de una Ley de Partidos Políticos que legalmente acabará con los terroristas y con sus cómplices. Y, cinco años después, la Justicia ha embargado los bienes de Batasuna para que sepan que matar no es gratis.

El poder de la sangre derramada en Ermua marcó un punto de inflexión en nuestras conciencias. Ya nada seria igual ni nosotros, los de entonces, seguiremos siendo los mismos. La solidaridad se ha ensanchado con los que sufren. No es que estemos en contra de Eta, que lo estamos; es que Eta está contra todos nosotros por ser demócratas. Solo por eso hay que seguir al otro lado de Estella, que se justifica por el terror. Pero no podrán con nosotros. La indignación y la rabia dejaron al país afónico, desolado y comprometido con las libertades. Hay un antes y un después de tu muerte, amigo Miguel Angel. Con tu ejemplo, el de J.L.de la Calle, el de Fernando Buesa y el de todos los demócratas, construiremos la paz como se ha levantado en tu memoria, por suscripción popular, ese estadio en Ermua que llevará tu nombre para siempre

El tiempo ha puesto a cada uno en su sitio. Tú, Miguel Angel, en nuestro corazón. Quiero que lo sepas: Francisco Javier Garcia Gaztelu, “Txapatote” fue quien te disparó cobardemente en la nuca y de rodillas. Era jefe del aparato militar de Eta. Jose Luis Geresia, Alias “Oker”, miembro del comando Donosti, que condujo el coche, se suicidó de un tiro. La tercera implicada, Iranchu Gallastegui “Airoa” fue detenida en Francia durante la tregua. Estos pistoleros también mataron a tus compañeros concejales del PP en Irún, José Luis Caso y en Zarauz, Jose Ignacio Iruretagoyena. Tres nombres para el desprecio y para la infamia. Ni los olvidamos ni los perdonaremos jamás.

Así que pasen cinco años, Federico mediante, recuérdalo tú y recuérdalo a otros.

________

Nota.- Este artículo ha permanecido atrapado en la Red durante varias semanas. Por su interés lo recuperamos ahora.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s