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ética y austeridad/ recuperando la memoria. (1998.) /antonio regalado

ETICA Y AUSTERIDAD
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Antonio REGALADO

La noticia ha pasado de puntillas sobre la actualidad mientras Mario Conde y Cía. echaron un pulso a la Audiencia Nacional y el Supremo les ha duplicado las condenas. Ahora, los máximos responsables de Banesto ya están en prisión acusados de malversar fondos de los accionistas y de mala gestión.

La crisis de las bolsas mundiales no se debe sólo a los atentados del 11-S, que también, sino y sobre todo a la avaricia de los ejecutivos de las empresas. Los escándalos de Enron y de WorldCom., –son dos ejemplos nada más-, con la complicidad de la auditora Arthur Anderssen, han puesto de manifiesto que la ética ha de reinstalarse en las empresas y en las conciencias con la mayor urgencia posible. Lo curioso es que la ética, que siempre fue una de nuestras “Marías” del Bachillerato, forma parte de los planes de estudios de las carreras empresariales.

Cierto que no puede imponerse por decreto, como tampoco el amor o la felicidad pero los norteamericanos, con el presidente Bush II a la cabeza, ya tienen ultimada una ley federal con penas de hasta 65 años de cárcel y enajenación de los bienes adquiridos ilícitamente en los cargos.

Decía que la noticia ha pasado casi desapercibida porque entre la limpieza de Perejil, la sentencia por el video de Pedro J., la venta de Transmediterránea al consorcio Acciona-Matutes, la boda de Jesulín de Ubrique, las tormentas en Cataluña, (la de la gota fría y la metedura de pata de Pujol con su alusión a Cuenca), los nuevos muertos en el Estrecho, y las víctimas de ETA-Batasuna, o sea, el terrorismo nacionalista vasco, la condena a ocho años de cárcel de James Traficant se ha quedado en letra pequeña.

¿Qué quién es James Traficant?. Hasta el pasado 30 de julio, uno de los diputados demócratas, por Ohio, en el Congreso de los Estados Unidos. Traficant, de 61 años, fue sentenciado por un tribunal federal de Cleveland por cargos de soborno, evasión de impuestos y corrupción.

Traficant, era un sinvergüenza de tomo y lomo:
aprovechando su posición, se dejaba sobornar por sus propios colegas de la Cámara de Representantes para ofrecer su voto al mejor postor; además, lograba dinero de hombres de negocios para mediar en la modificación de leyes, se quedaba con parte del salario de algunos de sus colaboradores alegando que lo dedicaba a obras de caridad y obligaba a trabajar en su barco y en su granja familiar a sus propios empleados; por supuesto, sin pagarles ni un dólar.

Lo ejemplarizante de esta historia es que sus propios compañeros del Congreso le han expulsado del Capitolio al conocer los cargos de la acusación del fiscal. Esta es la segunda vez que un congresista norteamericano es expulsado desde la Guerra de Secesión. Lo verdaderamente novedoso es que el Reglamento de la Cámara (Congreso y Senado) permite expulsar por mayoría a los miembros que no se comportan de forma ética.

¿Está la ética por encima de los votos?. Está claro que en la sociedad estadounidense prevalece el ejemplo moral sobre la voluntad popular. La democracia o se construye sobre la ética personal o no es democracia.

Ya se que a partir de aquí, los antiamericanos, que son legión en nuestro país, y los progresistas de salón que son legión y media, hablarán de hipocresía y de que el poder de los votos legitima todas las conductas. La democracia, sin duda, es el menos malo de los sistemas de representación conocidos, pero no es infalible. No olvidemos el ascenso y legitimación –por miedo- de Hitler en Alemania. Y no perdonemos sus consecuencias. ¿Es democracia Cuba con su partido único?. Fíjense qué pedazo de democracia es, que acaban de expulsar del Partido (el PCC, naturalmente) al ex ministro de AAEE. Roberto Robaina por “flirtear” con el ex ministro Matutes. ¡0lé la democracia directa y popular¡.

Viene a cuento el asunto Traficant para ver cuánto nos falta todavía que avanzar en un sistema de convivencia que sirva de referencia al ciudadano. Traficant, que sin ser abogado se defendió a sí mismo, – (Mario Conde si es abogado pero llevaba 20 años sin ejercer)-, recriminó a la juez Lesley Wells que la expulsión del Congreso era suficiente castigo… pero ésta le respondió que la impunidad de la que había gozado la había utilizado en su propio beneficio y ello perjudicó notablemente a la comunidad.

La misma juez y en el mismo acto le denegó la fianza para eludir la prisión recordándole que había comentado que “pensaba huir de la cárcel y cortar las gargantas de los agentes de la ley”.

La ley, siempre la ley por encima de todos; como en las películas, la ley igual para todos. Un país que consiguió que un presidente dimiera por mentir, (caso Nixon y el Watergate) y que llevó a los tribunales a Clinton es guía y ejemplo aún para la vieja Europa.

¿Imaginan un Reglamento del Representante, tan severo, que recoja que los propios diputados, senadores, junteros, procuradores, jueces, o concejales puedan expulsar por mayoría a cualquier colega que rompa las normas de la ética o simplemente sea inculpado en delitos por un fiscal y por un juez?. O que tiene delitos de sangre.

¿Pueden pensar por un instante que el Parlamento Vasco podría expulsar a Josu Ternera ahora que el Fiscal General le relaciona con el atentado de Zaragoza donde murieron catorce personas, entre ellos cinco niños?. ¿Con los votos del PNV?. ¿Cómo es posible que un tipo de este calibre moral y humano haya presidido la comisión de Derechos Humanos?. En Euskadi todo es posible.

Algún día, no muy lejano, los partidos tendrán que abrirse a la sociedad e imponerse normas de comportamiento ético para que las urnas no se llenen de abstencionistas.

En Alemania, tras el linchamiento a H. Khol, el turno ha pasado a los socialdemócratas. Si a principios de junio el ministro de Defensa era cesado mientras se aferraba al sillón desesperadamente, tras haber dilapidado millones de €uros en viajes para “agasajar” a su nueva “amiga”, en la esquina de este mes nos llegaba el ocaso de la carrera del postcomunista alemán Gregor Gysi, concejal y senador por Berlín, por haber “volado gratis total” en Lufthansa hasta la Habana, para homenajear a su esposa “por las muchas horas robadas a la familia”. ¿No es el caso similar al del señor Caldera e Iberia y también al mismo destino?

Repasando los ceses y dimisiones los hay de todos los colores del arco parlamentario: ecopacifistas, como el ministro de Medio Ambiente, Jürgen Trittin, que también está en la lista negra junto al secretario de Estado de Exteriores, Ludger Volmer, un hombre de aparato del partido y todos próximos al canciller Schröeder.

Sorprende que el candidato conservador a las próximas elecciones generales, Edmond Stoiber pretenda que la corrupción no se convierta en tema de campaña electoral. ¿Teme acaso que su partido, el Partido Cristiano
Demócrata, esté tan contaminado como el gobernante?

Que el poder corrompe es un hecho y que el poder absoluto corrompe absolutamente lo corroboran el paso de los ríos y de las lunas.

Por tanto, Europa necesita una nueva ética política y menos corporativismo. Porque hemos hablado de USA y de Alemania. Pero Francia, de norte a sur del arco político, es el verdadero inventor de las “comisiones de basuras” que comenzaron dando mayorías absolutas a los socialistas y comunistas desde hace más de tres décadas en los ayuntamientos. Luego, llegaron las contratas públicas, heredadas de la mafia italiana y posteriormente, las mordidas de la construcción.

En Paris city, Giscard y sus alcaldes han hecho lo impropio e, incluso, han ido más allá: pagar sueldos millonarios a funcionarios/familiares que nunca aparecieron por L’Hotel de la Ville.

¿Y aquí? Sin retrotraernos a Filesa, Malesa y Time Sport, y sin darle cuerda a los recuerdos de la corrupción con Filesa y Bacigalupo como antídoto a la “estigmatización”, nos adorna un rosario de historias interminables. ¿Ustedes saben que Bacigalupo –por empezar por algo reciente-, cobra, desde l987 una pensión vitalicia de 3500 dólares mensuales de su arruinada y esquilmada patria por haber “trabajado” como subgobernador del Banco de Argentina durante cincuenta y ocho días y cincuenta y siete noches en el gobierno autoritario de Lanusse? ¿Saben que no ha pagado ni un sólo austral devaluado en concepto de impuestos ni allá, ni acá, ni acullá?

Pues ahí lo tenemos: exculpando a los colegas jueces de la Audiencia Nacional que excarcelaron al “Negro Volador”; sí, el mismo Bacigalupo, callado como un muerto todavía y sin dimitir, que condenó a la muerte civil al juez salmantino Gómez de Liaño. ¿Ustedes han visto a alguno de los colegas pedir que dimita este sujeto?. Todo un juez símbolo del cuarto turno. Esto si que es corporativismo.

Item más: ahí tenemos a la alcaldesa de Chinchón, Ana Magallanes, del PP, que se niega a dejar su sillón a pesar de haber sido condenada a ocho años de inhabilitación por un delito de prevaricación. Para más inri, el fallo de la Audiencia de Madrid fue ratificado hace dos semanas por el Supremo. Y para que no falte nada, un juzgado de Valdemoro le imputa ahora a la alcaldesa chichonera otro delito de malversación por haber pagado al abogado que la defendió con fondos públicos. Doña Ana asegura que no se marcha a menos que su partido se lo exija. Sin comentarios sobre el corporativismo político.

Pero todos sus jefes están de vacaciones; también los del Ayuntamiento de Madrid, donde dos concejales (Viñals y Moreno) y un diputado regional (Huete) se niegan a dimitir a pesar de que el juez y el fiscal les imputan delitos de malversación en Funespaña, la Funeraria Municipal cedida en un 49 por 100, por 100 pesetas de las del año 94, cuando su valor bursátil, seis años después era de 23.000 millones de pesetas (138 millones de €). ¡Vaya pelotazo a los amigos¡. José María Huete ha salido al encuentro diciendo “que todos cometemos errores pero que de prevaricación, nada de nada”.

Agosto es inhábil para la ética. Todos hemos seguido el caso de Alvarez-Nevenka, en Ponferrada, la mayor aventura político-municipal jamás contada con sexo,
-mucho sexo-; poder, -demasiado poder-; pasión,
-desmesurada-; amores, -a la luz de la luna-, desamores,
–en hoteles de lujo- y cartas íntimas buzoneadas por despecho a la dama. Al alcalde lo sacaron a hombros tras la sentencia. Y amenaza con volver tras el recurso.

Lo de Gil y Gil en Marbella ha sido toda un prueba de fuego para la democracia. “Señoría, es que yo creo que todo es mío”, se justificaba ante la corte el presidente colchonero. ¿Doce años para que actué la justicia?

Vemos que aquí, desde el insigne tránsfuga Piñeiro, que arrastró a Leguina durante toda una legislatura indigna de la que nunca se levantó hasta Matías González, 54 años, presidente de la Diputación de Córdoba (PSOE), que se “suelda” a la silla como el poseso Marcos, también socialista pero de Aragón, ¿recuerdan?, cuánto cuesta dejar el oropel del poder. La disciplina de partido, ha sido definitiva para que don Matias dimitiera a regañadientes.

“Tengo que salvar la imagen del partido y de la Institución”,
ha declarado en su postrera rueda de prensa, mientras insistía en su inocencia. Aquí todos nos quieren salvar. Va siendo hora de que dejen que nos condenemos por nosotros mismos.

González –no imputado aún por el juez-, está acusado por la fiscalía de prevaricación por haber contratado a su amante, de 27 primaveras. El presidente lo niega, claro; pero las evidencias son claras: cuando la joven se acostaba con él, se le prorrogaba el contrato, en el momento en que se opuso, la chica pasó a las listas del paro. ¿Por qué el poder responde casi siempre a los impulsos de la bragueta? Toda una teoría para doctorarse en ambiciones.

Estamos entrando en una mayoría de edad democrática en la que no vale todo. Servir al pueblo quiere decir no servirse de él. Y los votos no son una patente de corso ni menos un cheque en blanco para vivir a costa del ciudadano.

El problema es que a muchos representantes elegidos en las urnas no les basta con el coche y el teléfono oficiales; tras la segunda cena gratis-total, consideran, además, que las copas deben pagarlas los contribuyentes porque entre todos, -como le he escuchado decir con gracia sevillana a un político gallego-, tocan a poco.

El ejemplo de James Traficant resulta revelador de lo que tiene que ser una democracia regeneradora y avanzada.

Aquí también, el presidente Aznar habló algo de esto en la campaña electoral del 2000, pero se ve que con tanta carrera matutina y tanto viaje europresidencial la ha dejado olvidada en algún lugar desconocido del planeta.

Él puede y debe liderar esa ética porque nos consta que es un hombre honrado. Como presidente del Partido tiene la autoridad suficiente para empezar dando ejemplo en su propia casa y entre sus propios concejales y diputados.

De esa autoridad y honradez gozaba Felipe González en febrero del 89, al estallar el caso “Juan Guerra” y cuando se enteró por los periódicos ya era demasiado tarde. “Dos por el precio de uno”, dijo el 1 de febrero. Pero el 2, se le olvidó todo compromiso. Y luego, ya no pudo contener la tromba de la Expo, del AVE , del GAL y de su “dulce derrota”.

Convendría, pues, incorporar a la campaña electoral próxima, dos ideas-fuerza: ética y austeridad. La política sin la ética, desde el municipio y la comunidad, no sirve para nada; la ética será un exigencia para el sindicalismo del futuro, si es que el sindicalismo tiene futuro.

Y más que nada, porque la mujer del César además de honesta debe parecerlo, no vendría de más incluir la palabra austeridad, que por traducirla a un castellano actual, significaría en democracia, saber donde va cada peseta del contribuyente.

Etica y austeridad. ¿Hablo en chino?. Debo confesar que desde l982 he ofrecido, gratis total, estos dos términos como filosofía de trabajo a partidos del arco parlamentario sin resultado alguno. ¿Hablo japonés?. Nadie escucha.

Se puede matar al soñador, -ya lo escribió David Aberthanny-, pero no el sueño. Me resisto a creer que nuestra vida política, no se cimente, de ahora en adelante, sobre estos principios tan universales.

Enviado desde Correo para Windows

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