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Volver a la esperanza/antonio regalado

 BAHIA DE ITACA/ANTONIO REGALADO

 

 

En el proyecto de refundar el PSOE no debería sobrar nadie; López, desde la moderación, puede inclinar la balanza para que gane Susana Díaz, Sánchez sigue atrincherado en el NO ES NO.

 

                    

         Volver a la esperanza               

 

Los candidatos a la secretaria general del PSOE solo tienen un punto en común: que la culpa de su situación la tiene el PP. “Rajoy es un manzana podrida en la vida democrática”, enfatizó la presidenta andaluza olvidando deliberadamente sus vergüenzas interiores (tiene procesados a sus mentores Cháves y Griñán), mientras se le llenaba la boca de hablar de honradez y honestidad. Tanto Susana como Patxi y Pedro siguen unidos, eso también, en derrocar la legislación laboral para proclamar la igualdad y la solidaridad que devuelva el bienestar a los perdedores de la crisis, obreros y pensionistas.

A partir de aquí, los 120 minutos de debates y declaraciones posteriores solo han servido para comprobar que los socialistas tienen un problema de unidad y deslealtad que no se despejará tras las votaciones de los militantes el próximo día 21. ¿Sobrevivirá el PSOE a este tsunami intestino? Nuestro deseo es que sí. Pero será difícil hilvanar tanta costura.

Enfrentamiento irreconciliable

Susana no supo explicar la abstención de la Gestora para posibilitar la gobernabilidad; era fácil; simplemente bastaba con recordarle a Sánchez que España es más importante que el PSOE y que el propio ego del ex secretario general. La abstención evitó unas terceras elecciones que hubiesen herido de muerte al partido que nos gobernó 21 años dejándolo como tercera fuerza por debajo de los 60 escaños.

La ganadora en avales dejó claro que “estamos aquí porque Pedro nos dejó en 85 escaños”. Dos derrotas consecutivas y unas políticas volubles: “Yo no soy el problema, Pedro, tú eres el problema porque cambias de opinión según te conviene”. Y remató el golpe directo al hígado: “Te han abandonado hasta tus más cercanos colaboradores… deberías reflexionar sobre ello”, aguijoneó con dulzura en la voz.

Sánchez está herido en su honor y en su bolsillo y, consecuentemente, volvió a su pecado original: al primero de octubre, para convencernos de que ganó su guerra particular con el NO ES NO. Y ahí sigue con su camisa blanca inarrugable. Atrincherado en apelar a la militancia ha perdido la sensatez. Y la responsabilidad. Lo que no explicó fue lo de la urna detrás de la cortina, el pulso a la Ejecutiva para celebrar un congreso extraordinario en 15 días y coronarse emperador vitalicio apelando a la militancia radical. La Gestora de Fernández actuó con sensatez para no legitimar un secretario general autoritario que quiso suprimir los contrapoderes del Comité Federal como había hecho con la candidatura de Tomás Gómez. No supo explicar tampoco por qué no dimitió cuando quedó en minoría ni su conducta de deslealtad al partido mientras rumiaba llegar a Moncloa aupado por Podemos y los separatistas.

Se sacó de la chistera declaraciones falsas de Susana Díaz para menoscabar la idea que ésta tiene sobre la unidad de España y se amparó en la “democracia horizontal” para no dar cuentas a los órganos del partido, un cesarismo inadmisible. 

Ventana de oportunidad

Patxi López ganó el debate desde su atalaya de político sin complejos. Después de la Opa clandestina lanzada por Sánchez el primer día de campaña, el candidato vasco, sin perder la compostura le espeto: “gracias por incluir en tu programa mis ideas pero yo pienso seguir hasta el final”, Tanto en las propuestas económicas y sociales como en la reforma del partido, López estuvo acertado, en especial a regular las relaciones del Comité Federal con la militancia y con la regulación de consultas. Propuso anular los avales para acceder a la secretaria general y potenciar las Casas del Pueblo. “Ningún militante sin voz y ningún poder sin control”, recalcó en un tono siempre centrista.. Patxi aprovechó mejor que nadie la ventana de oportunidad que se le brindó en la sede del PSOE. 

Acuerdo vasco-andaluz

Se visualizan dos partidos socialistas diferentes e irreconciliables. Los desencuentros entre Pedro y Susana son tan evidentes que cuestionan el modelo de partido y de país. Y esto es muy peligroso. Patxi López ha ganado enteros y su sintonía con la lideresa andaluza podría conformar una mayoría que devuelva al PSOE su sentido socialdemócrata. Todos aseguran ser de izquierdas pero nadie garantiza después del 22M que el ritmo y el rumbo del PS discurrirá por senderos constitucionales. La unidad no se conseguirá sin lealtad y Pedro Sánchez ya ha demostrado ser solo leal consigo mismo (y no todo el día); unas veces es coherente por la mañana y otras por la tarde-noche. Un acuerdo vasco-andaluz dejaría en minoría a un ex secretario general que no ha prometido retirarse después de tanta derrota consecutiva. Y un alivio para evitar volver a las urnas este año. Sánchez es más radical que sus bases. He ahí el problema.


Debate mediático

El debate es un signo de madurez democrática aunque se ha llegado hasta aquí por necesidad. Escuchar a Sánchez hablar de transparencia, cundo ha tratado a los medios de comunicación como esclavos, es parte de su impostura.

 Debería ser un ejemplo para otras formaciones monolíticas pero no nos engañemos, la crisis del PSOE se ha construido sobre los escombros de aquella famosa frase de Zapatero en el Senado: “La nación es un concepto discutido y discutible”. La unidad de España, cuestionada hoy por nacionalistas, mareas y podemitas, está en la raíz de la crisis del PSOE.

Nada sobre Cataluña

Ni una palabra para nuestro problema más capital, Cataluña. Nos hubiera gustado un pronunciamiento personal de los aspirantes; esperemos que el nuevo PS se posiciones del lado constitucional junto a PP y Ciudadanos.

Si el PSOE pierde cuando deja de ser PSOE; si el PS quiere cambiar la vida de la gente, si los votantes del PP prefieren que gane Sánchez, si los pactos han de hacerse para beneficiar a los ciudadanos, los tres candidatos tienen la obligación de luchar para superar “su rechazo común, cuando no odio”, al partido en el gobierno. Los socialistas no se pueden excluir de la responsabilidad de ser el primer partido de la oposición. Menos debates sobre el Valle de los Caídos y más soluciones a los problemas reales: paro, educación, violencia de género, dependencia, pensiones e inclusión social.


Alternativa

En definitiva, si quieren ser una alternativa real, no deben echarse en manos de Podemos ni activar el colaboracionismo con los secesionistas. España, la unidad de España y la del PSOE, deben caminar juntos y en la misma dirección. “Los socialistas no somos nacionalistas”, subrayó el ex lendakari. Es cierto que España ha salido de la crisis pero no lo españoles por eso el cambio solo puede llegar desde el BOE.Y para eso hay que ganar primero las generales. Y el PP no es tonto, como aseguró Susana Díaz. La conclusión es sencilla: España necesita de un PSOE moderado. Y para ello se precisa generosidad y lealtad. Unidad para ganar o división para perder. Esa es la cuestión. El vencedor moral de este debate, Patxi López, el hombre puente, lo expresó con contundencia: “O levantamos el puño o extendemos la mano”. Para este proyecto de refundar el nuevo PSOE no debería sobrar nadie; volvamos a la esperanza.

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